De vuelta a casa   4 comments

¡Volvemos a Málaga! Tras más de cuatro años y medio en Holanda y Bélgica (desde octubre de 2008 a julio de 2013) llega el momento de volver a los orígenes: a Málaga.

Muchas cosas han pasado en los últimos meses, casi todas marcadas por el crecimiento de nuestra pequeña Inés, que hoy cumple un año. Poco a poco hemos decidido volver a casa para seguir allí nuestro camino y todo ha ido más rápido de lo que esperábamos, así que a finales de julio de 2013 dejaremos Bélgica para asentarnos de nuevo en nuestra tierra.

Tras casi 5 años uno piensa en todo lo que hemos hecho aquí, en el momento en que llegamos allá en 2008, cuando todo eran miedos y dudas. Hoy nos volvemos con mucha experiencia adquirida, siento personas bastante diferentes aunque aún con nuestros valores intactos. Ha sido un camino difícil, Holanda nos presentó muchos obstáculos al principio y tras un tiempo cómodos allí decidimos que no era para nosotros. Bélgica nos acogió después con los brazos abiertos, con nuevas oportunidades, nuevos amigos y mucha más variedad. En este país hemos pasado casi tres años en los que hemos tenido que superar etapas pero sobre todo donde hemos disfrutado mucho nuestra estancia.

En julio de 2012 nació nuestra Inés para cambiarlo todo y llenar nuestra vida de algo desconocido y nuevo. Ha sido nuestro mayor reto y probablemente el que más nos ha hecho aprender.

Ahora, por ella y por otras muchas razones es el momento de volver. No porque no estemos bien en Bélgica, sino más bien porque nos apetece estar en España, en Málaga donde nos esperan ya familia y amigos.

Probablemente volver allí cambie mucho nuestra vida. Muchas cosas serán fáciles y otras de repente se convertirán en difíciles… todo no se puede tener en la vida, aunque si hay algo de lo que me siento orgulloso es que lo elegimos nosotros.

Comienza una nueva etapa, pasamos la página de Bélgica en apenas unas semanas y empezaremos a escribir una nueva. Veremos que os puedo contar en ella.

Publicado julio 17, 2013 por ferrypotato en Bélgica, Málaga

Tener un hijo en Bélgica   10 comments

Hoy voy a hablar de un tema que puede ser de utilidad para todos aquellos extranjeros que se encuentren en Bélgica y que quieran tener un hijo o ya lo estén esperando. Desde hace pocos meses yo disfruto de mi hija, que nació en Bélgica, y creo que las pequeñas dificultades y vivencias que hemos tenido puede ser de utilidad para otras personas.

El nacimiento de un hijo siempre supone un gran reto, pero que nazca en el extranjero, en un lugar con costumbres diferentes a las tuyas propias, con un idioma distinto y con un sistema que asemeja poco a lo que conoces, además de sin contar con la ayuda de la familia en muchos casos, puede suponer el reto más grande de en la vida de una persona. En realidad no es para tanto siempre que se organicen bien las cosas desde el principio. La sociedad belga es generalmente muy planificadora, no podían ser menos a la hora de tener niños, así que es necesario tener en cuenta todos los pasos incluso antes de estar esperando el niño: el hospital, el registro, la guardería, el pasaporte… todos son temas que pueden llevar a disgustos si no te informas bien y con un buen tiempo de antelación.

Aquí lo normal es empezar a preparar la llegada incluso antes de empezar a buscarlo. Tener un niño supone un gran cambio para la vida profesional de las personas en general, divide tus fuerzas y sabes que durante un tiempo no vas a poder estar tan centrado en el trabajo como lo has estado hasta la fecha, así que normalmente la gente no tiene un niño a la ligera, lo tienen todo pensado: tener seguridad en el trabajo y un trabajo que te permita cierta flexibilidad, llevar cierto tiempo en el mismo empleo para poder disfrutar de todos los beneficios (un año mínimo de antigüedad en la misma empresa a tiempo completo para poder optar a los 4 meses de baja paternal), reservar las vacaciones para la llegada del bebé… todos son detalles importantes para una sociedad en la que si te sales un poco de las normas te vas a encontrar con dificultades, así que casi mejor aceptarlas y adaptarte a ellas. Esto es cada día más normal también en España, por supuesto, pero no hay que mirar mucho tiempo atrás para darse cuenta de que son preocupaciones de una sociedad en la que ambas personas en la pareja tienen/quieren trabajar. Hace 20 años nada de esto parecía tan importante.

En fin, me centraré en mi caso para no andar en generalidades. A nosotros el momento nos llegó en un buen momento profesional, ambos queríamos y estábamos dispuestos a hacer los “sacrificios” necesarios para poder disfrutar de nuestra niña. A los pocos meses de quedarnos embarazados comenzamos a visitar guarderías, que es uno de los temas más preocupantes. Son generalmente caras (aunque mucho menos que en Holanda) y las hay privadas, semi-públicas y públicas que están subvencionadas en parte por el gobierno. Para las primeras no hay mucho problema de espera, simplemente pagas un dinero para la reserva y te dicen si pueden guardarte el sitio o no, al final en una u otra encuentras sitio aunque es importante que se miren con al menos 6 meses de antelación para asegurarse de poder elegir. Para las públicas hay más problemas, la demanda es mayor ya que son bastante buenas (al menos en lo que yo he visto) y más baratas que las privadas. Para las públicas hay que aplicar lo antes posible, nosotros lo hicimos alrededor de los 4 o 5 meses de embarazo, teniendo en cuenta que no la necesitábamos hasta un año después. Optas a varias de ellas (como cuando eliges carrera en la Universidad, que pones tu primera opción y luego otras por si acaso), y puedes visitarlas, aunque no en una visita muy detallada como en las privadas. La respuesta del ayuntamiento te llega 6 meses antes de la fecha de entrada de tu hijo/hija en la guardería, en nuestro caso sabíamos que teníamos plaza en la guardería que elegimos como primera opción desde un par de meses antes de que naciera Inés, así que genial, pero creo que tuvimos bastante suerte, ya que esto no es lo que pasa normalmente y a veces hay que esperar más meses por problemas de plazas. El sistema para aplicar es sencillo (siempre que entiendas holandés) y se puede hacer por internet en la página del ayuntamiento. En la solicitud debes especificar para qué días necesitas la guarde, si 5 días en semana, si media jornada, si solo 2 o 3 días… todo esto es muy importante a la hora de la elección, ya que puede que no puedas cambiarlo después. Por ello es fundamental pensar en tu trabajo y en las posibilidades que éste te ofrece antes incluso de solicitar la guardería. En la página web está todo bastante claro aunque hay que dedicar tiempo a revisar la información y a mirar cuál es la mejor opción. Depende del barrio hay más guarderías o menos.

Una vez aprobada tu solicitud y sabiendo que tienes plaza, te llaman para concertar una cita en la que podrás visitar la guarde con detalle y también te harán una pequeña entrevista. No creo que en esta entrevista puedan determinar si te dan la plaza o no, es simplemente para saber si realmente la necesitas. Nosotros terminamos encantados con nuestra visita, nos gustaron mucho tanto las personas que conocimos como el sitio en sí, moderno, limpio y preparado especialmente para niños pequeños, así que genial. Tras esta entrevista-visita ya no pisarás la guardería hasta poco antes de que tu hijo/a entre en ella, será el momento de llevar los papeles necesarios, aclarar temas de comidas, de horarios, de visitas, de enfermedades… es cuando te dan las reglas de la guardería y cuando informas a las profesoras de las costumbres o hábitos de tu niña/o, ellas lo respetan en la medida de lo posible. Una vez has tenido esta reunión ya no hay marcha atrás, pronto tu bebé empezará en la guarde y será el primer gran paso de su vida hacia la independencia🙂

Otro de los temas importantes es la elección de médico, y con ello la del hospital. En Amberes hay varias opciones y si preguntas en un sitio y en otro siempre te dirán que uno u otro es mejor, así que lo más adecuado es visitarlos. Los hospitales ganan dinero con esto, así que les interesa venderte su producto: “tenga a su hijo aquí” parecen decirte. Para ello organizan sesiones informativas de vez en cuando, en la página de los hospitales se pueden consultar y pedir cita. Si te la aprueban puedes ir te darán una vueltecita por todo el hospital, te enseñarán el paritorio, las habitaciones, te presentarán a las matronas, etc. La verdad es que son sesiones muy útiles. Nosotros fuimos a una al hospital donde estaba suscrita la doctora que Lidia eligió y nos quedamos contentos, pero también nos dio mucha seguridad ver el sitio y conocer a las personas que nos ayudarían después.

En Bélgica, a diferencia de Holanda, lo normal es tener a tu bebé en el hospital, y promueven el parto natural siempre. Los hospitales son caros, así que es muy aconsejable tener un seguro de hospitalización. Ten en cuenta que el seguro normal de mutualidad no cubre la mayoría de los gastos y tener a tu hijo, si todo es normal y sale bien, puede costarte varios miles de euros que tienes que soltar de tu bolsillo si no tienes seguro de hospitalización. Estos seguros hay que pagarlos aparte y puedes hacértelo con la misma mutualidad o con otra empresa privada. Eso sí, no esperes al último momento ya que la mutualidad exige que estés un año con ellos antes del parto para cubrirte el 100%. ¡Otro detalle más a tener en cuenta 12 meses antes de tener a tu hijo! Así son las cosas… algunos seguros te pagan con posterioridad, así que tienes que soltar el dinero primero y luego reclamar con las facturas a tu seguro. En el hospital, en el momento del parto, te obligan a pagar una especie de fianza que puede rondar los 300 euros para poder entrar (las cajas están en la puerta, es lo primero que encuentras en todos los hospitales y si no pasas por allí no te atienden a menos que tengas un pulmón saliéndosete entre las costillas). Así que primero pagas, luego subes a planta y en unas semanas o meses te llegarán las facturas a tu casa, que deberás abonar antes de cierto tiempo. Una vez pagado puedes reclamarlo a tu seguro, si es que lo tienes.

Bueno, pues por hoy voy a dejarlo aquí, que esto se está haciendo muy largo, en otro momento continúo con las particularidades de tener un hijo en Bélgica. 

Publicado febrero 14, 2013 por ferrypotato en Uncategorized

Un nuevo invierno en Bélgica   Leave a comment

Parece mentira, pero lo que no quisimos aguantar dos años en Oxford lo estamos aguantando con creces en Amberes… Estamos inmersos en un nuevo invierno, el quinto ya desde que llegáramos en 2009 a Holanda. Desde entonces, dos en Holanda y otros tres en Bélgica y la convicción de que somos personas de calor y buen tiempo. Estos inviernos fríos y oscuros pasan factura, no hay duda, nos volvemos un poco más tristes, más apagados y somnolientos. Es duro soportar este frío desde noviembre hasta marzo, son meses interminables de días cortos en los que parece que solo trabajas y duermes, no da tiempo para más, o al menos no parece haber tiempo para más.

Y una vez más, siempre por la misma época, nos planteamos si pasar otro invierno en Bélgica, en Amberes. ¿Será este nuestro último invierno aquí? Es algo que tenemos que decidir, poco a poco, pero no en un momento difícil como el invierno, sino cuando la oscuridad y la nieve no lo llene todo, sería injusto tomar una decisión tan importante en el momento más complicado del año, cuando todo parece costar un mundo y solo se piensan en los 22 graditos de media de Málaga durante toda la estación. Pero no se puede valorar solo eso.

Pasan los meses y cada vez estamos más asentados en Bélgica. Desde el nacimiento de Inés, que ya tiene casi 7 meses, hemos entrado en un día a día rutinario. Un rodillo pasa-semanas que hace que el tiempo vuele mientras vemos crecer a nuestra pequeña. Al mismo tiempo hemos “vuelto” al trabajo después de un tiempo centrados en la pequeña. La vuelta no está siendo sencilla aunque los proyectos y perspectivas son excelentes. Por mi parte estoy teniendo la oportunidad de crecer dentro de una empresa sin la necesidad de demostrarlo todo con títulos, como ocurre a menudo en España, sino con mi trabajo y mis aptitudes. Se me valora por lo que hago y por cómo lo hago, y no por un diploma que, cada día más, pienso que no demuestra casi nada.

Estamos trazando nuestro camino en Bélgica, no solo con nuestros trabajos, sino también con el nacimiento de nuestra hija, con las amistades que tenemos aquí. Disfrutamos de las oportunidades que se nos ofrecen y las aprovechamos al máximo, aunque por otro lado también sentimos la soledad del extranjero en un mundo al que no pertenece completamente. No podemos decir que no estemos integrados, pero siguen habiendo barreras culturales e idiomáticas que siguen siendo difíciles de derribar por diversas circunstancias: por nuestra propia resistencia a derribarlas y abandonar nuestra cultura española y también por la resistencia a incluir a unos españoles en su cultura por parte de los belgas.

Publicado febrero 12, 2013 por ferrypotato en Amberes, Bélgica

Hoy hace 7 años…   1 comment

Tal día como hoy, 14 de julio, pero del 2005, comenzó para mí la gran aventura de vivir en el extranjero. Tal día como hoy hace 7 años llegué, junto con Lidia, a Oxford, donde comenzó nuestra vida juntos y la mayor experiencia de nuestras vidas hasta ese momento.

Recuerdo perfectamente la llegada al aeropuerto de Gatwick y la espera en la parada de autobús para emprender nuestro camino a la ciudad universitaria. Con la misma intensidad, seguramente por el miedo y la emoción, recuerdo también el sitio donde nos bajamos del autobús ya en Oxford y lo primero que ví allí: una tienda de aeromodelismo. Aquél día hacía mucho calor, un calor excepcional para Inglaterra. Con una maleta cada uno, la mía por cierto horrible para transportar por la calle, y dos mochilas, nos dispusimos aquel día a empezar una nueva vida en un lugar totalmente desconocido para nosotros. Fue el comienzo de una experiencia maravillosa.

Apenas llevábamos unas mil libras encima, habíamos apalabrado una habitación en Cowley Road en una casa de desconocidos, no teníamos trabajo, ni amigos, ni siquiera hablábamos inglés bien. Pero ambos teníamos la convicción de que aquello era un acierto desde el principio y de que todo iba a salir bien. Cierto es que teníamos mil miedos, los normales. Yo acababa de terminar la carrera de periodismo y mi única experiencia laboral había sido en trabajos de verano como socorrista y entrenador de baloncesto. Lidia había trabajado durante algún tiempo como progamadora de páginas web, pero ambos estábamos muy verdes en este sentido y no teníamos ni idea de por dónde íbamos a empezar.

No habíamos mandado ningún currículum, ya que decidimos irnos a Oxford dos semanas antes de marcharnos, cuando solo teníamos los billetes a Londres comprados, y nada más. Era nuestra primera vez en Inglaterra, todo nos parecía diferente, maravilloso: el estilo de construcción de las casas, la gente tan multicultural, el inglés en todas partes, las carreteras en sentido contrario… vaya cambio.

Llegamos tras una larga caminata (no nos atrevimos a coger un autobús) a la que sería nuestra primera casa de Cowley, donde no pudimos entrar porque no había nadie. Allí, en la misma puerta, nos sentamos a esperar a que alguien llegase, sacamos una baraja de cartas y jugamos varias pochas hasta que una chica, la que justamente salía ese día y nos dejaba su habitación, llegó para llevarse sus últimas cosas. Ella nos abrió y sin conocernos nos dejo allí solos hasta que más tarde llegaron los demás. Fue un comienzo raro en un día que se hizo eterno.

También recuerdo perfectamente mi primera noche allí. Como hacía mucho calor y habíamos estado toda la tarde en la casa colocando nuestras cosas (lo justo y necesario), decidimos salir a dar un paseo a ver la zona de noche. Oxford nos pareció extraño, no era como lo esperábamos: una ciudad universitaria. Al día siguiente, cuando nos aventuramos al centro, descubrimos que solo la zona en la que vivíamos era así y que el centro era exactamente lo que se espera de Oxford: una ciudad dedicada a la universidad y con historia en cada edificio.

En Cowley nuestra primera cena fue un showarma, nos lo comimos sentados en una pequeña plaza en el centro de esta zona concurrida de tiendas donde sobre todo viven, o vivían entonces al menos, inmigrantes. Aquella noche no nos sentimos en casa, eramos dos extraños en un mundo desconocido. Esa sensación de extrañeza se mantuvo durante muchas semanas, no fue fácil, costó mucho sentirse en casa pero al final lo conseguimos.

Ese fue el comienzo de nuestra aventura en el extranjero, hace 7 años, en Oxford. Fue una época de mi vida en la que aprendí muchísimo cada día a base de esfuerzo y decepciones, pero que valió la pena. Hoy, 14 de julio de 2012 y en Amberes, aún recuerdo con añoranza ese primer día y esa sensación de estar trazando mi camino como yo lo elegí, algo que recomiendo a todo el que tenga la oportunidad.

Vivir en Bélgica (tercera parte)   3 comments

Como español, es relativamente sencillo sentirse a gusto en Bélgica. En general, la gente es agradable y se presta a ayudarte cuando lo necesitas, además son una sociedad a la que le gusta disfrutar de la calle cuando hace buen tiempo, salen a cenar, a visitar a los amigos y sobre todo tienen muchas fiestas o acontecimientos que son una excusa para reunirse y, generalmente, beber cerveza. Es un país donde un extranjero no se siente al margen, ya que la población es muy multicultural y resulta fácil encontrar españoles, italianos y portugueses, además de otras muchas culturas, sobre todo de los países de Oriente Medio.

Para una persona recién llegada de España y en busca de un lugar en la sociedad belga, normalmente hay dos posibilidades para adaptarse. Una de ellas, la que considero más cómoda, es acudir a lugares de reunión de españoles, como restaurantes, centros culturales o incluso tiendas de productos españoles, donde se puede conocer gente, hacer cierta amistad y sentirse un poco más como en casa, siendo parte de una minoría aunque no totalmente integrado en el país.

Por otro lado, existe la posibilidad más difícil, que no es otra que intentar evitar los lugares de reunión de españoles y optar por los lugares de la gente autóctona, hacer esfuerzos a la hora de conocer belgas, intentar coincidir con personas con las mismas aficiones aunque sean belgas, etc. Esta opción es difícil al principio, ya que la barrera del idioma es importante, aunque más aún es la barrera cultural, las costumbres y formas, como horarios, comidas, temas comunes, etc. También ésta es la forma en la que podremos sentirnos integrados en el país después de un tiempo.

En mi opinión es más interesante orientarse por aficiones comunes a la hora de buscar amigos, algo nada fácil en este país, aunque sin duda el idioma y el origen son un punto muy importante para tener relaciones duraderas.

El idioma

El belga medio puede hablar fácilmente tres idiomas: flamenco, francés e inglés, sobre todo la gente con estudios. Casi todos son capaces al menos de entender los tres idiomas, aunque no sean capaces de hablar inglés de forma fluida. Los idiomas oficiales son dos: el flamenco y el francés. Cada idioma se habla en una zona del país, siendo más común que un flamenco hable también francés que un francófono hable también flamenco, o al menos esa es mi sensación.

El idioma es algo muy importante a la hora de buscar trabajo y sin hablar los dos oficiales es complicado encontrar un puesto de cara al público. Lo cierto es que Bélgica, al ser un país muy multicultural, la sede del Parlamento Europeo y centro de transportes para toda Europa, es un país muy interesante para multinacionales, donde generalmente el inglés es el idioma principal.

Para alguien que sepa algo de francés y no esté interesado en el flamenco u holandés, es recomendable buscar trabajo en la zona de Bruselas, la capital, donde el idioma usado es normalmente francés, además de inglés. Para la zona flamenca: Amberes, Brujas, Gante… es muy importante el flamenco, aunque existen muchas empresas internacionales relacionadas con la logística que buscan hablantes autóctonos de español u otros idiomas extranjeros.

Por supuesto solo hablando español es complicado adaptarse a esta sociedad. Creo que al menos inglés es esencial para entenderse. En los ayuntamientos y otros lugares relacionados con la administración, esenciales para el papeleo de inscripción, es esencial ir con alguien que hable la lengua local, ya que en muchos lugares se niegan a utilizar el inglés, aunque los trabajadores lo hablen. Esto crea a veces malentendidos y quebraderos de cabeza, ya que casi ningún papel proveniente del ayuntamiento, del banco o del seguro (obligatorio hacérselo nada más llegar, nada de Seguridad Social) va a estar en otro idioma que no sea flamenco o francés, dependiendo de la zona.

Mi consejo, si se planea venir a Bélgica para vivir, empezar a estudiar holandés/flamenco (es lo mismo), o francés, para al menos poder mantener pequeños intercambios y manejarse a la hora de pedir información, comprar y comer fuera. Es siempre recomendable saludar en el idioma local, y luego preguntar si se habla inglés en lugar de preguntar directamente en inglés, esto lo encuentran maleducado y puede que encontremos rechazo por ello. En cambio, si mostramos interés en su lengua e intentamos hablarla, es más probable que sientan empatía y nos ayuden.

Publicado julio 13, 2012 por ferrypotato en Bélgica

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Vivir en Bélgica – Segunda parte   Leave a comment

La vivienda

Buscar un sitio donde dormir es otra de nuestras mayores preocupaciones. A alguno se nos pasa la cabeza que algo va a salir mal y nos vamos a tener que quedar debajo de un puente o en un hotel de lujo que va a quemar nuestras reservas de dinero en una noche… noooo, normalmente esto no ocurre, buscar una habitación no debe ser tarea complicada si sabemos movernos por internet. La mejor forma, en mi opinión, es tener a alguien conocido que nos pueda ayudar al menos los primeros días. Una vez en el lugar, es fácil encontrar una habitación que nos valga durante unas semanas en un piso compartido, y esto se puede alquilar de un día para otro sin muchos requisitos previos.

Es prácticamente imposible alquilar un apartamento o casa a distancia, ya que normalmente las agencias o los dueños exigen contrato de trabajo, compromiso, fianza, tener una entrevista en persona en incluso estar inscrito como ciudadano en el ayuntamiento. Algunos incluso requieren una cuenta bancaria, paso que puede traernos más de un quebradero de cabeza, pero de eso hablo más tarde. El primer paso es tener una dirección local, tras esto un teléfono local que es lo más fácil del mundo comprando un teléfono sencillo con SIM, todo esto ponerlo en nuestro currículum bien clarito y renviarlo a los lugares donde antes habíamos probado por si no nos han contactado por carecer de dirección o teléfono. Si necesitamos encontrar una habitación donde pasar algunas semanas mientras buscamos empleo, empezar por internet, donde suelen haber páginas locales con anuncios de estudiantes, de familias que quieren alquilar una pequeña habitación y cosas así. También los tablones en lugares como supermercados, oficinas de empleo y similares son sitios útiles donde buscar y suele haberlos en todas las ciudades.

Alquilar una vivienda en Holanda o Bélgica, ahora hablando de mi experiencia, tiene cierta dificultad cuando eres un recién llegado. A veces, si tenemos mucha suerte, puede que nuestro empleador nos eche una mano e incluso haga algún trámite por nosotros, con lo cual el dueño del apartamento estará más seguro a la hora de alquilarnos un piso. Lo cierto es que sin contrato de larga duración y sin cuenta bancaria es prácticamente imposible alquilar algo en condiciones, y digo en condiciones porque cuchitriles a bajo precio hay en todas partes, y siempre podemos encontrar algún sitio donde nos pidan más de lo que en realidad cuesta y nos acepten de cualquier forma.

Pero si de verdad queremos entrar en el mercado de alquiler con igualdad de posibilidades con respecto a cualquier persona local, necesitamos estar dentro de su sistema, por ello es importante estar trabajando de verdad antes de encontrar un buen alquiler. Para ello, como decía antes, necesitaremos también una cuenta bancaria. En España este paso es relativamente fácil, pero en Bélgica, por ejemplo, sin estar inscrito en el ayuntamiento ningún banco va a querer abrirte la cuenta; y para estar inscrito necesitas una dirección definitiva, por lo tanto unas cosas condicionan a otras. Existe la posibilidad de abrir una cuenta temporal de bajo coste en las oficinas de correos, que no tiene tantos requisitos, pero la verdad es que esta modalidad yo no la he intentado, así que no puedo deciros. En mi caso mi empleador abrió una cuenta a su nombre donde se ingresaba mi sueldo durante los primeros meses, y una vez tuve un apartamento y estuve inscrito, pude abrir mi propia cuenta, pero imaginaros la cantidad de riesgos que tiene que tu sueldo se ingrese en una cuenta de otra persona a la que apenas conoces… es algo extraño, pero fue una solución temporal que me funcionó muy bien.

Los precios de alquiler en Bélgica no son especialmente caros comparados con otros países europeos. Por supuesto es aconsejable comparar sueldos-alquileres antes de aceptar ningún contrato a distancia. Puede que el contrato nos parezca mucho cuando te dicen que vas a cobrar 2.500 euros brutos, pero después de impuestos tal vez ese sueldo se queda en 1500 y el alquiler cuesta 900… con lo cual en realidad no ganas tanto. Los alquileres varían mucho dependiendo de la zona en la que vivas, siendo el centro de las ciudades lo más caro. Se pueden alquilar casas con jardín a las afueras por el mismo precio que un apartamento nuevo en el centro, a veces compensa, dependiendo de tus intereses. En Bélgica un apartamento de dos habitaciones, reformado y situado en la ciudad aunque no en el centro, puede estar en torno a 600-700 euros, dependiendo de las calidades. A esto hay que sumar normalmente las facturas, que son más altas aquí y donde el gas es lo más caro. Para un consumo normal de dos personas en un apartamento bien aislado el gasto de agua-luz-gas por mes puede rondar los 120 euros de media en todo el año. Por supuesto esto cambia mucho dependiendo de si es invierno o verano. En Bélgica se hace un cálculo aproximado de lo que vas a gastar y en referencia a esto pagas una cuota fija mensual. Cada año se hace una revisión o te solicitan el número de tu contador, si en el cálculo final resulta que has pagado más de lo que has consumido, te devuelven la diferencia, si es al contrario, debes pagar un extra y se reajusta lo que pagas mensualmente. Esto puede cambiar dependiendo de cómo tenga contratados los servicios el dueño de la casa.

En cuanto a muebles… en mi opinión no es rentable alquilar un piso amueblado, la diferencia en precio suele ser muy grande comparada con pisos vacíos. Lo más habitual, al contrario que en España, es encontrar pisos totalmente vacíos, a veces sin bombillas siquiera. Esto es así porque se deja “a gusto del que lo paga”. Para los que venimos de fuera es un problema al principio, ya que no tienes nada, pero comprar muebles es fácil y generalmente económico. Por una parte existe un mercado de segunda mano bastante generalizado donde se puede encontrar de todo a buen precio en páginas web o en tiendas de segunda mano. Por otro lado hay tiendas como IKEA que te lo resuelven todo fácilmente y que te permiten no gastar demasiado en muebles que no sabes cuánto tiempo necesitarás, lo cual es ideal para un primer alquiler.

Un apartamento amueblado puede costar entre 100 y 200 euros más que uno sin amueblar, dependiendo de los metros cuadrados. Esto en 12 meses puede significar más de 2000 euros de diferencia. Por supuesto tiene la ventaja de que cuando decidas irte no tienes que preocuparte por los muebles, pero como he dicho anteriormente, el mercado de segunda mano está muy vivo aquí.

Vivir en Bélgica – Primera parte   1 comment

He notado que la mucha de la gente que acude a mi blog lo hace en busca de información para buscar trabajo o como guía para venir a vivir a Holanda o Bélgica, donde yo ya llevo viviendo 3 años y medio y aún parece que estaré algún tiempo. Lo cierto es que cada vez más amigos y conocidos me preguntan por cómo empezar a trabajar aquí, como buscar vivienda, el papeleo, el idioma, los salarios… son muchas cosas y solo puedo dar como referencia lo que yo he vivido, por ello he decidido escribir este post.

Encontrar la determinación para irse

Probablemente la parte más complicada sea la primera, cuando todavía vives en un lugar y piensas cambiarte de país sin tener apenas información. Es un momento en el que solo se tienen dudas y miedos, en el que todo parece negativo. Encontrar la determinación es lo más complicado y a veces ocurre simplemente por un comentario optimista de un desconocido o por un artículo leído en el periódico. Es normal encontrar freno a la aventura de cambiarse de país, y probablemente nunca encontremos el momento de aventurarte.

En mi experiencia lo más recomendable es lanzarse sin paracaídas, comenzar el mecanismo del cambio de país sin pensar en lo que dejo atrás ni en lo que me encontraré más adelante, solo centrándome en el presente, en resolver pequeños detalles y empezar a salvar obstáculos. Un ejemplo de esto puede ser traducir el currículum a inglés, apuntarme a listas de empleo de otros países, enviar diversas cartas de presentación a empleos en el extranjero, preparar la lista con las cosas que me quiero llevar, leer blogs, informarme sobre los requisitos legales, los salarios medios, el precio de la vivienda, mirar páginas de alquiler de habitaciones y ponerme en contacto con personas que conozco en el extranjero, dejando claro que voy y que si pueden ofrecerme ayuda. Empezar con todo esto pone en funcionamiento la mecánica y hace que dejemos de pensar en nuestros miedos.

La búsqueda de empleo

Esto puede ser determinante, pero no debe ser condicional. Buscar empleo es importante, pero es casi imposible si no resides ya en el país donde lo buscas y si no estás disponible para una entrevista en persona. Hay que dejar de engañarse, que nos ofrezcan el empleo soñado por teléfono sin habernos visto es prácticamente imposible, y a menos que tengas un currículum impresionante y una experiencia demostrable no va a ocurrir. El pensamiento “a ver si me llaman de algún sitio y así me voy” es equivocada, no va a ocurrir.

Se puede probar en agencias de empleo que te buscan el puesto en el extranjero, pero lo cierto es que creo que estas empresas son un trámite innecesario que perfectamente se puede evitar. En mi opinión lo mejor es decidir un lugar que permita movilidad geográfica, evitar las grandes urbes tipo Londres aunque sí buscar en ciudades de tamaño medio donde los extranjeros no sean extraños pero tampoco demasiado comunes. Es prácticamente imposible encontrar un empleo donde se requiera español en Londres si no eres especialista en el puesto, ya que hay otros 20 españoles solicitando para eso mismo, y es fácil que alguno de ellos tenga más experiencia o conocimientos que tú, o que simplemente caiga mejor.

Tendemos muy a menudo a marcharnos a los lugares donde hay cientos de inmigrantes como nosotros, lo cual reduce nuestras posibilidades de éxito en la búsqueda de empleo. A menos que conozcamos a alguien que realmente pueda ayudarnos, mejor marcharse a un lugar de menor fama, donde exista una pequeña comunidad de hispanohablantes que pueda ser de utilidad. Así se descartan ciudades como Londres o Bruselas, donde se escucha más español en la calle que el propio idioma local.

Es recomendable, al ponerse en contacto con empresas del país al que se pretende viajar, mencionar al menos una fecha segura en la que vamos a estar ya viviendo allí; y aún mejor es poner una dirección y teléfono locales, aunque esto es complicado sin haber viajado aún.

Por otro lado leer blogs de referencia en temas de empleo en el país siempre ayuda, nos permite tener una idea de lo que es un sueldo normal (así evitamos sorpresas más adelante), de los impuestos, de la relación sueldo-precio vivienda y cosas así, es fundamental estar bien informado.

También recordad que las mejores páginas de búsqueda de empleos suelen ser las locales, que suelen estar en el idioma del país, así que un buen traductor nos puede ayudar para realizar búsquedas y saber qué puestos hay disponibles.

En cuanto a los trabajos… irse al extranjero abre increíblemente el abanico de posibilidades en cuanto a empleos que podemos realizar. El que solo busque trabajo de lo que ha trabajado anteriormente o de lo que ha estudiado va a tener muchas más dificultades y probablemente no se vaya nunca. Para buscar empleo en el extranjero hay que pensar de otra manera tipo: ¿Qué es lo que no me importaría hacer allí? Si el idioma es un problema, filtrar las búsquedas a los idiomas que hablas y empezar a buscar por cosas que no requieran el idioma local, aunque no hay que tener miedo a lanzarse, en casos de necesidad se aprende mucho más rápido un idioma.

Por otro lado, normalmente se valora más una experiencia pasada que un título, ya que los títulos no suelen ser iguales en diferentes países. Empezar a buscar por experiencias en lugar de por titulación es recomendable. Yo, por ejemplo, apenas busqué empleos como periodista, que es lo que estudié en España, y mi propia experiencia en deportes me sirvió para encontrar un trabajo en Oxford. Aquí, en Bélgica y Holanda, trabajé como profesor de Español simplemente porque lo dominaba, aunque no tenía experiencia como profesor. Más tarde y porque me gustan los ordenadores acabé trabajando dando soporte técnico al teléfono, aunque ni he estudiado informática y tengo un perfil “de letras” si piensas en mi carrera en Periodismo. Mezclándolo todo ahora trabajo como formador de empleados, y sin duda para esto nadie ha mirado mi carrera universitaria, simplemente apliqué a un puesto interno y me eligieron a mí frente a otros con una formación más específica. A veces la clave está en entrar en un lugar donde existe el puesto que nos gusta, aunque no entremos realizando esa función, pero las oportunidades siempre llegan y es necesario ser muy flexible y tener ganas de aprender.

Publicado julio 11, 2012 por ferrypotato en Uncategorized

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