Archivo para noviembre 2010

Visitas y recorridos en Bélgica   1 comment

Patio de la casa de Rubens, en Amberes

Patio de la casa de Rubens, en Amberes

Tiempo de visitas en Amberes. Época de buenos ratos en familia ya sea en casa o en la calle. Una de nuestras primeras visitas en Amberes han sido mis padres. Como el año pasado, cuando aún estábamos en Holanda, los días en Amberes los hemos disfrutando tanto en casa como conociendo diferentes lugares próximos a Amberes, algunos de ellos desconocidos para mí, pero muy sorprendentes.

Parte trasera de la casa de Rubens

Parte trasera de la casa de Rubens

Amberes fue nuestro principal escenario, esta preciosa ciudad aún guardaba algunos secretos para nosotros. Uno de ellos es la casa de Rubens, donde el pintor vivió durante varias décadas. Su casa es un auténtico museo, no solo de pinturas, sino de muchas otras obras de arte que él realizaba y que coleccionaba de otros artistas. La visitamos en una soleada mañana de sábado, fría pero agradable. Los días se han hecho ya muy cortos y el día hay que aprovecharlo desde bien temprano. Por ello nos levantamos con ánimo y nos marchamos al centro de Amberes en tranvía. Este medio tan económico, sencillo y efectivo nos llevó hasta el mismo corazón de la ciudad, donde se separan el barrio histórico y la zona más comercial. En esta última se encuentra la casa de Rubens, perfectamente restaurada y un lugar muy bien organizado para visitarlo. Una parada obligada en una visita corta a Amberes, y por supuesto una visita que repetiré seguramente en el futuro con otros visitantes, y encantado que estaré de hacerlo.

El día acompañaba y tras unas horas viendo obras de arte y patios italianos nos dimos un paseo por la zona comercial disfrutando del bullicio y la vida de una gran ciudad como Amberes. No pudimos evitar hacer algunas compras, algún regalito para aquéllos que no han venido todavía a visitarnos y algún detalle para la casa, que todavía está falta de algunas pinceladas. La tarde llegó pronto aunque antes fuimos a comer al pintoresco barrio árabe, donde se come un estupendo pescado cualquier día de la semana. Desde allí, siempre con el tranvía, volvimos a casa para descansar antes de nuestra visita a una ciudad próxima al día siguiente: Mechelen.

Lateral del Ayuntamiento de Mechelen

Lateral del Ayuntamiento de Mechelen

Mechelen es una perla un tanto desconocida, al menos lo era para mí. Malinas, conocida por Mechelen en Bélgica es una ciudad de tamaño medio que decidí que visitásemos sin conocer demasiado bien lo que íbamos a encontrar. ¡¡Y vaya sorpresa que me llevé!! No solo se trata de una ciudad llena de vida y muy agradable para caminar y vivir, sino que guarda algunos monumentos y rincones encantadores.

Torre de la iglesia de Mechelen

Torre de la iglesia de Mechelen

Primero visitamos la plaza principal, o Grote Markt, la típica plaza belga en torno a la cual se construían los edificios más emblemáticos e importantes de la ciudad: el Ayuntamiento, la Oficina de Correos, así como la iglesia o catedral de la ciudad. El caso de Mechelen no es una excepción y allí se encuentran tanto el Ayuntamiento, con una fachada sorprendente; como la Iglesia principal, una enorme catedral con una característica diferenciada: su torre. Se trata de una enorme torre que no se terminó de construir pero que mide 100 metros de altura. A ella se puede subir tras escalar los más de 500 escalones visitando diferentes salas, entre ellas varias donde se encuentran enormes campanas, el reloj y su maquinaria, una sala de poleas… y finalmente la zona más alta de la misma, donde han construido hace tan solo un año un moderno mirador acristalado que ofrece unas preciosas vistas de la ciudad de todo su alrededor.

Vista desde la torre

Vista desde la torre

A pesar del frío y de la ligera niebla, nos decidimos a subir a la torre y desde arriba disfrutamos de una estupenda vista de 360 grados. Por desgracia ni Amberes ni Bruselas eran visibles aquella mañana, pero sí disfrutamos de la vista de Malinas.

Tras la visita a la torre y a la iglesia, una buena comida de cuscus puso la guinda a una mañana completa y en buena compañía. Era el momento de volver a casa por dos razones: estábamos cansados y queríamos evitar el tráfico de vuelta a Amberes, que siempre es problemático desde la zona de Bruselas.

Llegó el domingo, día de partidos de baloncesto y poca actividad. No hubo tiempo a mucho más y llegó el fin de la estancia de los visitantes y la vuelta a casa a la mañana siguiente. El otoño llega a su fin y comienza el invierno, y eso se nota en las temperaturas y, sobre todo, en los árboles, que de repente han dejado de soltar hojas y ya todos están pelados, preparados para las primeras nieves que llegarán pronto.

Publicado noviembre 30, 2010 por D.Ferrer en Amberes

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Imágenes de otoño en Brujas   1 comment

Aquí os dejo algunas imágenes de un otoño típico en Brujas. El frío llegó hace algunas semanas pero no fue hasta hace dos cuando las hojas de los árboles decidieron comenzar a caer. Las imágenes de este tiempo son increíbles en Bélgica. Ha unos días estuve en Brujas y pude disfrutar de algunas de ellas. Algunas las podeis ver en esta galeria:

Publicado noviembre 11, 2010 por D.Ferrer en Bélgica

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Nueva York… dos semanas después   Leave a comment

Biblioteca pública de Nueva York

Biblioteca pública de Nueva York

Parece mentira, sí, pero ya han pasado dos semanas desde que volvimos a la realidad de Amberes. El día a día del trabajo y los entrenamientos hacen olvidar pronto las vacaciones y ya me parece que fue hace meses cuando estuve recorriendo las bulliciosas calles de Nueva York en otoño. Los efectos del viaje poco a poco van desapareciendo, la novedad ya no es tan novedad, las imágenes de los grandes rascacielos, las largas y rectas avenidas y los anuncios luminosos han dejado de estar tan presentes para dar paso a una imagen de nuevo de películas y series de televisión. Vuelvo con el paso de los días a la imagen “irreal” de Nueva York, esa que todo el mundo tiene. Sí es cierto que ha quedado cierta melancolía que hace que todo lo referente a la gran manzana llame mucho la atención. Y he de decir que las cosas que hacen referencia a esta gran ciudad son muchas en nuestra vida cotidiana: imágenes, canciones, noticias, personajes… parece increíble la cantidad de cosas que tienen que ver con New York, ahora soy un poco más consciente de ellas. Supongo que en estos detalles se basa el éxito de esta gran ciudad.

Estación central

Estación central

La famosa pista de hielo del Rockefeller Centre

La famosa pista de hielo del Rockefeller Centre

A pesar de que las imágenes ya no están tan frescas, todavía quedan hermosos recuerdos, sobre todo de momentos compartidos con alguien especial. Son esos momentos los que supongo perdurarán durante mucho tiempo y a los que recurriré cuando cuente, dentro de algunos meses, mi experiencia en Norteamérica en el otoño de 2010. Esos recuerdos me llevan a un ferry que viaja desde Manhattan a Liberty Island para visititar la Estatua de la Libertad; me llevan a visitar The Top of the Rock y sentirme increíblemente pequeño en la gran urbe; también a apoyarme en la barandilla del paseo de Brookling para disfrutar de la impresionante vista de la zona de negocios de Nueva York desde el otro lado del río… acompañado por Lidia y haciendo fotos cada pocos metros. Son imágenes grabadas en tinta en mi memoria y que me traen sensaciones especiales: sentirme pequeño en el mundo, sentirme privilegiado por poder hacer viajes de este tipo, sentirme afortunado por poder compartirlo con quien los comparto.

Estatua de la libertad desde el Ferry

Estatua de la libertad desde el Ferry

Tal vez vuelva dentro de algún tiempo a Nueva York, seguramente en otra etapa de mi vida, creándome nuevas y diferentes sensaciones. Tal vez viva cosas intensas y situaciones solo posibles en una gran urbe como esta. Lo cierto es que no tengo prisa por volver, aunque tengo la seguridad de que lo haré en algún otro momento de mi vida, tal vez por algún tiempo, y estoy seguro que todo lo que viva allí me recordará a este primer viaje que me ha creado una idea definida de esta ciudad. En este momento pienso en otros destinos que me parecen atractivos para próximos viajes, la mayoría de ellos en Europa o en Asia.

Nueva York es una ciudad muy especial, una ciudad para vivirla y para disfrutarla, para recorrerla a pie. Una urbe donde es casi imposible pararse y mirar alrededor, aunque es algo que realmente aconsejo: pararse, eso sí, no en medio de la calle, y observar el mundo: la gente que parece segura pero que probablemente está llena de miedos; los edificios de hormigón y acero elevándose, fríos y muertos; el ir y venir de taxis amarillos que no cesan de recorrer las calles en ningún momento… muchos detalles que se escapan si te dejas llevar por el ritmo ajetreado y sin freno de la ciudad. Un mundo con ciertos matices diferentes pero que en realidad es más de lo mismo de la vida en cualquier otra ciudad desarrollada.

Publicado noviembre 1, 2010 por D.Ferrer en Nueva York