Archivo para marzo 2010

Estreno con victoria en mi nuevo club   1 comment

Con la llegada de la primavera también ha llegado el momento de volver a competir en el mundo del baloncesto. Ayer comenzó una nueva etapa en la segunda liga regional de Bélgica. El nombre de mi nuevo club: el Téchnico, de Turnhout, una pequeña ciudad situada a unos kilómetros al sur de Tilburg y junto a la frontera con Holanda.

No podía comenzar mejor mi nueva etapa en Turnhout. Jugamos contra un equipo que está por debajo de nosotros en la clasificación y demostramos en todo momento que somos mejores que ellos. Desde el comienzo obtuvimos una ventaja que poco a poco fuimos aumentando hasta los 20 puntos. Finalmente ganamos por 15 puntos y sin temor en ningún momento a perder. La victoria supo a gloria tanto en el equipo como para la gente que nos fue a ver, que fue mucha y muy animada.

Lo cierto es que parece que el baloncesto se vive de forma diferente en Bélgica, o por lo menos en Turnhout, donde hay mucho seguimiento y la gente anima mucho. El partido estuvo muy bien, con mucha animación y celebrando cada canasta y buena defensa. Después del partido hubo momento para la celebración con la gente del club: padres, directiva, entrenadores, familiares de jugadores… la sensación es muy familiar y da gusto pertenecer a un lugar así.

Por mi parte el partido no estuvo mal, participé mucho a pesar de haber entrenado solo un par de veces con el equipo. En principio me encontré algo raro, primero porque estoy jugando en una posición diferente a la que estoy acostumbrado, y además porque apenas conozco la forma de jugar del equipo y a mis propios compañeros. Pero poco a poco me encontré mejor y creo que aporté algunas cosas buenas al equipo. La gente me felicitó y todos parecen felices, yo también lo estoy.

La semana próxima jugamos el sábado frente a un equipo que está algo más alto que nosotros en la clasificación, pero al que creo que podremos ganar. Será en una ciudad al sur de Amberes. ¡¡Comienza la aventura belga!!

Publicado marzo 28, 2010 por D.Ferrer en baloncesto, Bélgica

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A jugar a… ¡¡Bélgica!!   Leave a comment

Qué de vueltas puede dar una temporada. Llevo cerca de dos meses entrenando en Alemania con un equipo llamado Capone desde que dejara mi equipo en Tilburg tras una temporada muy larga y no demasiado buena. Hace tan solo un par de semanas recibí un mensaje de alguien inesperado, el director técnico del club donde entrené al final de la pasada temporada y que fue una opción para jugar en ésta, el Technico, en Turnhout (Bélgica).

Lo cierto es que ya no tenía pensado volver a competir este año en ninguna liga y seguir entrenando en Alemania hasta el final de la temporada, pero después de un par de meses sin partidos lo cierto es que vuelvo a tener ganas de competir y pienso que podría ser una buena opción hacerlo aunque solo sea para tres o cuatro partidos que quedan.

En Turnhout, ciudad que se encuentra a unos 30 minutos de Tilburg al sur, me han ofrecido ayudarles en estos últimos partidos. El equipo me gusta y pienso que sigue siendo una opción para el año que viene, así que he decidido darle una oportunidad y probar. Así que desde este sábado jugaré con mi tercer equipo este año y esta vez en Bélgica.

Publicado marzo 25, 2010 por D.Ferrer en Bélgica

Fiesta del Hockey Hielo en Dusseldorf   Leave a comment

Uno de los deportes de mayor calado en Alemania es el Hockey hielo, y Dusseldorf cuenta con uno de los mejores equipos de la liga alemanana, así que no podía dejar escapar la posibilidad de ver este espectáculo en un precioso pabellón.

Lo cierto es que desconozco mucho de este deporte que se juega sobre patines, y la verdad es que ver un partido no me aclarado demasiado. El espectáculo fue increíble, el pabellón está muy bien preparado para que todo sea una fiesta de luz y colorido que comienza desde mucho antes del partido. El juego es dinámico y casi sin pausa, los cambios se hacen sobre la marcha y el ritmo es frenético en todo momento, incluso llegando a ser difícil seguir la pastilla. El partido se divide en tres tercios de 20 minutos casi sin pausas con descansos de 18 minutos entre ellos.

El partido enfrentaba al equipo de Dusseldorf contra el de Hannóver, y la verdad es que no hubo muchos goles, tan solo uno del lado de Hannover, que ganó el partido para decepción de los aficionados locales. La gente va muy bien preparada, vestidas completamente con los colores de su equipo, bien abrigadas porque en el pabellón hace frío y con buenas cantidades de cerveza, que se vende en cada esquina del pabellón. Todo el show está perfectamente preparado, en la presentación de los jugadores el speaker canta el nombre de cada jugador y los aficionados gritan el apellido, que sale en un videomarcador enorme situado en el centro de la pista.

Ha sido una experiencia muy divertida que espero repetir dentro de poco, aunque también me gustaría ir a ver un partido de baloncesto y otro de fútbol, a ver si tengo momento antes de que se acabe la estancia en Dusseldorf.

Una pequeña escapada al sol   1 comment

Las Palmas de Gran Canaria desde el Auditorio Alfredo Krauss

Las Palmas de Gran Canaria desde el Auditorio Alfredo Krauss

¡Qué maravilla! Sólo puedo decir eso. ¡Vaya escapada de cuatro días! Después de un invierno gris y frío necesitaba un poco de sol así que Lidia y yo planeamos una escapada a algún lugar de Europa con buen tiempo y mirando el mapa descubrimos un pequeño rincón donde el sol brillaba: Las Islas Canarias. Sin pensarlo mucho, compramos los billetes para el día siguiente y el viernes pasado volamos desde Frankfurt hacia un paraíso de sol, temperaturas y tranquilidad.

Plaza de Santa Ana y Catedral

Plaza de Santa Ana y Catedral

Una mañana de sol y buena temperatura en Las Palmas antes de nuestra vuelta

Una mañana de sol y buena temperatura en Las Palmas antes de nuestra vuelta

Las Palmas de Gran Canaria es una ciudad sencilla y marcada por la presencia del océano a ambos lados de la misma. Es una ciudad muy completa, con muchos espacios abiertos para pasear y donde los niños juegan por las tardes. Una ciudad verde con una vegetación muy típica de las islas donde abundan las palmeras y los árboles de hoja perenne. Es un auténtico paraíso. Disfrutamos de cuatro días con una temperatura de unos 25 grados durante el día y unos 18 por la noche, ideal para disfrutar de la playa e incluso darse el primer baño del 2010 en aguas del Atlántico, y para pasear o hacer deporte cuando cae el sol.

Vivimos cuatro días de ensueño, sin necesidad de hacer nada más que disfrutar del tiempo que se nos ofrecía. Nos levantábamos y nos íbamos a la playa a disfrutar del sol suave pero que calienta de las primeras horas de la mañana. Cuando hacía más calor disfrutábamos de un paseo mojándonos los pies en la orilla y después de una agradable comida en alguna de las muchas terrazas de restaurantes del paseo marítimo, disfrutábamos de una siesta reponedora para seguir disfrutando de la tarde con energía.

Pero Las Palmas, además de sol y playa, tenía muchas cosas que ver y disfrutar, como su centro histórico, aquí está la Plaza de Santa Ana, frente a la Catedral

Pero Las Palmas, además de sol y playa, tenía muchas cosas que ver y disfrutar, como su centro histórico, aquí está la Plaza de Santa Ana, frente a la Catedral

Hemos tenido tiempo para todo: para comer bien, para dormir sin horarios, para pasear, para ir al cine, hacer deporte e incluso ir a ver un partido de baloncesto del Gran Canaria en la mañana del domingo. Una escapada de cuatro días que hace el retorno a Alemania una dura vuelta a la realidad y al día a día. Atrás dejamos la tranquilidad de los canarios y de las gentes de Las Palmas, la amabilidad de los camareros en la cafeterías y bares y tantos otros detalles agradables. Ha sido un viaje excepcional lleno de momentos especiales.

¿Os acordáis del cuento del flautista de Hamelín?   Leave a comment

Fachada de la "casa del flautista" aunque allí no vivió ningún flautista (que se sepa), hoy en día es un restaurante

Fachada de la "casa del flautista" aunque allí no vivió ningún flautista (que se sepa), hoy en día es un restaurante

Pues Hamelín, o Hameln, en alemán, es una pequeña y encantadora ciudad situada muy cerquita de Hannover. Un lugar encantador con un centro precioso donde es fácil adentrarse en la edad media y sentir la historia del famoso flautista al mismo tiempo que se recorren sus calles.

Fachada medieval en Hamelin

Fachada medieval en Hamelin

Según el cuento de los hermanos Grimm, a la ciudad de Hamelin llegó un curioso personaje vestido de alegres colores que prometió librar al pueblo de todas las ratas y ratones, que eran un gran problema para los ciudadanos. Los habitantes acordaron darle una cantidad de oro al personaje y éste accedió a librarles de los roedores, y de repente sacó una flauta y comenzó a tocarla. Para sorpresa de todos las ratas y ratones comenzaron a salir de las casas y graneros, acudiendo a la llamada del flautista, que los condujo hasta el río, el Wesser, donde se ahogaron. Pero los habitantes se arrepintieron, una vez librados de las ratas, de la cantidad que habían ofrecido, y decidieron no pagar al flautista, que se marchó indignado.

Escultura del flautista

Escultura del flautista

Un 26 de junio, mientras todo el pueblo estaba en la iglesia, el personaje llegó de nuevo a Hamelin con un atuendo muy diferente y comenzó a tocar la flauta. Esta vez no fueron las ratas quienes acudieron a la llamada, sino todos los niños mayores de 4 años del pueblo, que lo siguieron más allá de los límites del pueblo y desaparecieron para siempre.

Este famoso cuento se puede disfrutar en vivo y en directo y con actores reales cada domingo de verano en Hamelin. Por desgracia mi visita ha sido en marzo, lo cual no ha evitado que haya disfrutado del encanto de la historia que se puede encontrar escrita en varios idiomas en diferentes calles céntricas. La ciudad tiene, además de esta historia, muchos rincones encantadores, edificios que se mantienen en pie desde la edad media, una plaza central donde pude disfrutar de un mercado medieval y donde hay una fachada llena de campanas con una abertura en el medio por donde se disfruta de una representación del famoso cuento tres veces al día. Es algo muy curioso y llamativo, ya que las campanas, al mismo tiempo que las figuras giran en una rueda que sobresale de la pared, tocan una melodía que pasa de alegre a dramática, todo combinando los diferentes tipos de campanas allí dispuestas. Lo cierto es que es difícil de explicar y es mucho mejor verlo en persona, aquí os pongo algunas fotos para que tengáis una idea. A mí me recordó al famoso reloj de Praga, donde también aparecen figuras una vez al día. Este no es un reloj, aunque la “actuación” tiene horarios fijos, el primero de ellos comienza a las 13:05.

Representación del cuento del flautista

Representación del cuento del flautista

En Hamelin se pueden ver muchas fachadas medievales de este estilo

En Hamelin se pueden ver muchas fachadas medievales de este estilo

Hamelin me pareció una ciudad encantadora, disfruté de un día estupendo gracias a un sol que brilló en todo momento y al gran ambiente que había en el centro. Sin duda es un lugar donde merece la pena pararse, la gente es muy agradable y el río Wesser la hace aún más interesante.

Publicado marzo 10, 2010 por D.Ferrer en Lugares de Alemania

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Una de esas pequeñas cosas   1 comment

Hoy he vivido una de esas pequeñas cosas que me hacen recordar mi tierra y comprobar lo diferente que pueden llegar a ser dos personas de diferente cultura a pesar de encontrarse ambas en el mismo continente y a relativa corta distancia. Lo cuento como una anécdota, ya que es así como lo he vivido.

Esta tarde he ido a un zapatero, una de esos pequeños talleres de los que quedan muy pocos donde todavía hacen zapatos de forma artesanal o los arreglan. Tengo una bota de piel que se rompió hace algunas semanas (algo que  no es la primera vez que ocurre y ya la ha reparado antes un zapatero de Estepona), así que como sé que es posible la reparación la he llevado a uno de esos talleres artesanales de zapatos.

Cuál ha sido mi sorpresa cuando el zapatero, que en principio me había dicho que era posible la reparación aunque tendría que sustuir parte de la piel y que costaría 15 euros (momento en el que me ha mirado pensando que me echaría atrás, aunque no ha sido así), pues me ha dicho, cambiando de idea de repente, que no podía ser, que tendría que cambiar también los corchetes y que no tenía esos exactamente y que no, que me comprase otra. Mi primera reacción ha sido de indignación, ya que él mismo me había dicho que la reparación era posible, pero a continuación he comprendido que en Alemania esto es completamente normal, primero, porque vivimos en una sociedad en la que todo se compra nuevo y nada se repara, y segundo porque reparar cuesta más trabajo, tiempo y dinero que comprar uno nuevo.

Al salir de la tienda, mascullando en español por mi indignación, he pensado que este suceso sería imposible en España, al menos en la que yo conozco: Andalucía. Estoy seguro que un zapatero español nunca me diría que no a una cosa así, y que tal vez le costaría aceptar el encargo, pero que al final lo haría, porque a nosotros, los andaluces y creo que a los españoles en general, nos cuesta mucho decir que no a algo aunque no queramos hacerlo, es un defecto, digamos, de fábrica.

Y con lo de defecto no quiero decir que sea algo malo, es simplemente algo que tenemos en nuestro ADN y que viene de mucho años atrás como parte de nuestra cultura. Los españoles somos, en general, sacrificados para todo y nos cuesta horrores dar un sencillo NO por respuesta. Necesitamos a menudo dar vueltas, excusarnos con pequeñas cosas e incluso encontrar para nosotros mismos una excusa lo suficiéntemente buena que nos libre de la carga de decir que no a algo. Por todo esto un zapatero nunca te diría que no a un zapato roto, aunque la reparación suponga un trabajo que sabe que no va a poder cobrarte porque te costaría más que el zapato nuevo, así somos, por regla general, y esto nos lleva muchas veces a problemas y malentendidos, muchos de ellos en el trabajo cuando, por no decir que no a un jefe o a un compañero, acumulamos una lista de cosas que es imposible terminar en el tiempo normal, por lo que acabamos haciendo más horas, o un mayor esfuerzo del requerido con el consecuente estrés, insatisfacción laboral, etc. Y no nos damos cuenta de que esta insatisfacción, infelicidad y estrés lo creamos nosotros mismos con nuestro deseo de hacer felices a los que nos rodean y decirles que sí a todo.

Un ejemplo me pasó hace algunas semanas: llevaba tiempo infeliz en mi equipo, no me divertía y me suponía un sacrificio más que un placer. Sabía que quería dejarlo, pero no lo hacía por respeto a mis compañeros, a mi entrenador, al club (al que por cierto tenía que pagarle una cantidad mensual para jugar)… Pero tuve una conversación con un amigo que debido a circunstancias de la vida ha aprendido a vivir en momento y a decir que no a lo que no le apetece hacer. Él me dijo: “a la mierda el respeto y a la mierda el equipo, si no te apetece, déjalo y búscate otro”. Así de claro y de sencillo, y la verdad es que tenía mucha razón. A la semana dije que no iba más a entrenar y que abandonaba el equipo, aunque aún, todavía algo arraigado a mis raíces culturales, tuve que poner una excusa, ya fuera para los componentes de mi equipo o para mi mismo.

Pensando todo esto me doy cuenta de que el zapatero que me ha dicho que no hace un rato, aunque me pareciese un estúpido incompetente en su momento, solo ha hecho lo más normal del mundo siguiendo sus costumbres culturales: si no nos merece la pena ni a tí ni a mí, ¿para qué hacerlo? Me tendré que buscar unas botas nuevas…

Publicado marzo 9, 2010 por D.Ferrer en Dusseldorf

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Hannover y el Cebit   Leave a comment

Recinto de la feria en Hannover

Recinto de la feria en Hannover

Hace unos días tuve la oportunidad de visitar Hannover y sus alrededores, que son bastante interesantes. Estuve de visita en el Cebit 2010, que es una gran feria de negocios de la tecnología que se realiza una vez al año. Se realiza en Hannover, que es una ciudad de ferias y posee una de las más grandes zonas de congresos y exposiciones del mundo. Yo tuve la oportunidad de poder visitarla y echar un vistazo no solo a lo que ya hay en el mercado, sino también lo que está por llegar, aunque lo cierto es que esperaba más innovación y menos mercadillo, ya que en algunos momentos la feria me recordaba mucho y sospechosamente a Taiwán. En cualquier caso la feria era interesante en muchos sentidos, se podían visitar stands con televisores en 3D (sin gafas), o jugar juegos de ordenador que aún no han salido al mercado. También era posible visitar conferencias y diferentes exposiciones, pero lo cierto es que la feria está muy orientada a los negocios y no al público en general, por lo que a mí no me pareció demasiado interesante.

Rincón de Hannover

Rincón de Hannover

También tuve tiempo de visitar Hannover, que es una pequeña ciudad situada bastante al norte de Alemania y a unas 3 horas de Dusseldorf y otras 3 de Berlín, en direcciones opuestas. Hannover es una ciudad sin demasiado que visitar, la verdad, pero tiene un centro curioso e interesante. Lo cierto es que se puede visitar en una mañana. Yo recorrí sus lugares más imporantes a pie fácilmente. Armado con mi cámara y en una mañana muy fría me fuí desde el Messe de Hannover (el recinto de ferias) hasta el centro de Hannover en tren, y desde la bonita estación de trenes me marqué un itinerario que hice tranquilamente. La estación, el ayuntamiento, la plaza del mercado…  lo cierto es que los lugares más emblemáticos se pueden numerar con una mano. A mí no me impresionó demasiado, y sobre todo me pareció bastante triste que la zona del centro histórico estaba vacía, parecía una ciudad sin vida.

Iglesia sin techo en Hannover

Iglesia sin techo en Hannover

Mi sorpresa fue más tarde encontrarme que Hannover tiene mucha vida, pero que ésta está concentrada en las calles comerciales, como suele ser costumbre hoy día. Todo el mundo se concentra en torno a las tiendas que puedes encontrar en cualquier ciudad de Europa. Es lo que llama y Hannover tiene el error, o no, de separar las calles comerciales del centro histórico.

Hannover me dejó bastante indiferente, ni la feria teconológica ni la ciudad me parecieron gran cosa, aunque sí disfruté de unos días muy agradables y visité algunos alrededores, que comentaré en la siguiente entrada.

Publicado marzo 9, 2010 por D.Ferrer en Dusseldorf

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