Archivo para febrero 2010

La tormenta perfecta también ha llegado a Alemania   Leave a comment

No se si en Holanda, pero a Dusseldorf esta tarde ha soplado el viento de lo lindo. De repente, a eso de las doce de la mañana ha comenzado a soplar un aire procedente del norte que ha agitado a los árboles y ha causado el caos por algunos momentos en las calles, ya que las ramas de los árboles caían a decenas y las carreteras se han visto cubiertas en pocos minutos de un mar de hojas, ramas y restos de árboles que apenas dejaban avanzar a los coches e incluso a los tranvías.

Tentando la suerte y mirando hacia los árboles en todo momento, esta tarde hemos bajado al centro a tomarnos un cafelillo. El aspecto de la ciudad era desolador, apenas había gente por las calles y los pocos que se veían iban protegidos por chubasqueros y paraguas que se han debido romper a montones hoy. La verdad es que la tarde era para quedarse en casa y no salir, además del viento tremendo que ha comenzado a soplar, estaba lloviendo a rachas y el día estaba gris. Esperando al metro (que está a nivel del suelo en muchas zonas de Dusseldorf), la marquesina para proteger a las personas no dejaba de moverse, y por momentos parecía más peligroso estar debajo de aquello que en el exterior, donde era incluso difícil mantenerse en pie.

Por suerte no ha pasado nada grave y hemos disfrutado de un fin de semana tranquilo en Dusseldorf y de nuestro cafelillo en el centro con periódico español incluido. Espero que la “tormenta perfecta” pase y mañana el tiempo esté un poco más agradable.

Publicado febrero 28, 2010 por D.Ferrer en Dusseldorf

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De libro en libro y leo porque me toca   1 comment

Hoy voy a hablaros de los últimos libros que he leído, en especial el último de todos, que acabé hace unos días mientras volaba hacia Londres. Se trata de La Ciudad de la Alegría, de Dominique Lapierre. Pero antes quiero comentaros algo sobre El Fuego, de Katherine Neville, que llegó a mis manos en navidad y que tenía muy buena pinta. Este libro es de la misma autora del conocido El Ocho, que creo que está en todas las casas de España o al menos en la mayoría (yo aún no lo he leído, nunca me ha atraído).

Pues El Fuego, que en principio parece ser un libro muy interesante, es en general un auténtico rollo, como decimos comúnmente en Málaga, o un pegote, como también calificamos a películas o libros que no nos gustan. Es un libro muy falto de detalles cuyo argumento se sostiene por alfileres y lleno de incongruencias y de sinsentidos. Creo que es un libro mal escrito o de una escritora cutre que lo único que sabe hacer es llenar páginas con lo primero que se le ocurre sin trabajárselo, sin documentarse y sin ni siquiera esperar a tener una buena idea. Me parece un libro flojo de principio a fin. Lo terminé, aunque me costó bastante, y no se lo recomiendo a nadie.

Para quitarme el mal sabor de boca que me dejó este libro que comencé tras las navidades, elegí una auténtica joya que me ha parecido fantástico y super interesante. La Ciudad de la Alegría, de Dominique Lapierre, es un libro maravilloso, duro como él solo, lleno de desgracias y de miseria pero escrito de una forma tan natural y sencilla que las penas parecen hasta cómicas en algunos momentos. La Ciudad de la Alegría cuenta la vida de una serie de personas en Calcuta, una de las ciudades más importantes de la India. Todas estas personas son pobres y viven en la miseria. Dominique Lapierre nos describe en este libro el día a día de la gente de esta condición en la India, que son cientos de miles de personas en los años 80, a través de las aventuras para sobrevivir de varios personajes, entre ellos un padre de familia indio, un cura francés y un médico americano.

Este libro es fantástico. Ayuda a relativizar todos los problemas que hoy en día tenemos en nuestra sociedad avanzada y a darse cuenta de lo verdaderamente importante en la vida. Es un libro sobre amistad, amor y supervivencia en un entorno extraordinario y real que no te deja indiferente.

La Ciudad de la Alegría fue un regalo de un gran amigo hace muchos años. Desde entonces lo he guardado sin leerlo por diversas circunstancias. En las pasadas navidades y recorriendo las estanterías de mi antigua habitación en Estepona me encontró y lo traje conmigo a Holanda. Sin duda es un libro que recomiendo encarecidamente a todos aquéllos a los que les guste la buena lectura, pero también aviso de que es un libro muy duro y que crea sentimientos y sensaciones, no es un libro para pasar el rato. Por cierto que también existe una película basada en este libro, aún no la he visto aunque pienso hacerla pronto, tal vez algunos de vosotros ya la hayáis visto y por eso os suene el título del libro.

Publicado febrero 24, 2010 por D.Ferrer en libros

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Aventura en la vuelta de Londres   Leave a comment

Tras un fin de semana único en tierras inglesas, la vuelta a casa se complicó un poco debido a este tiempo loco que estamos viviendo en toda Europa durante el invierno.

The Tower Bridge, uno de los puentes más famosos de Londres

The Tower Bridge, uno de los puentes más famosos de Londres

El tiempo nos había respetado durante el sábado y el domingo, pero el lunes por la mañana temprano, momento que habíamos elegido para volver a Dusseldorf, amaneció lloviendo y bastante frío. La mañana comenzó bien, desayunamos maravillosamente en el Holiday Inn de Stansted a eso de las 6 de la mañana, y a las 6:30 ya estábamos en el autobús que por un par de libras te lleva en 5 minutillos a la terminal del aeropuerto.

Allí, sin necesidad de facturar, no tardamos en llegar a nuestra puerta de embarque, la 41, donde nos dispusimos a esperar los 30 minutos que quedaban para iniciar el embarque. Cuál fue nuestra sorpresa cuando anunciaron que el vuelo había sufrido un retraso en Alemania y la salida sería casi una hora más tarde (en lugar de a las 7:30 a las 8:20), lo cual nos fastidiaba bastante, pero tampoco pasaba nada, al fín y al cabo estaríamos no muy tarde en “casa”.

Allí sentado y leyendo alguno de los nuevos libros que había comprado en Oxford el sábado, me quedé de piedra al ver cómo la lluvia cambiaba repentinamente a un estado diferente: nieve. Una pequeña nevada en principio se hizo cada vez más copiosa hasta llegar a ser preocupante. La nieve comenzó a acumularse en la pista a medida que pasaba el tiempo y que nuestro avión llegaba y ocupaba su sitio. “Esto no pinta nada bien” pensé mientras hacía cola para entrar en el pájaro gigante. Ya en el avión una hora más tarde de lo convenido en el billete, nos anunciaron que por la nieve el aeropuerto estaba cerrado temporalmente y que debíamos esperar, al menos una hora más hasta que limpiaran las pistas y limpiasen nuestro aparato.

La maravillosa Radcliffe Camera de la Universidad e Oxford desde la Iglesia de Santa María, la imagen más característica de esta ciudad y todo un símbolo

La maravillosa Radcliffe Camera de la Universidad e Oxford desde la Iglesia de Santa María, la imagen más característica de esta ciudad y todo un símbolo

Así que allí subidos, por suerte en salida de emergencia para estirar un poco las piernas, nos dispusimos a esperar. Entre cabezaditas y lecturas estuvimos casi dos horas esperando, primero, que limpiasen la pista, y luego que nos quitasen toda la nieve que se había acumulado sobre el avión. Así que con más de dos horas y media de retraso por fin el aparato comenzó a moverse y a alinearse en la pista de despegue. Aún nevaba, pero muy ligeramente. El vuelo fue fantástico y en poco menos de una hora aterrizamos en Dusseldorf, eso sí, con unas 3 horas de retraso.

Son cosas que pasan cuando se viaja en invierno en estos paises situados al norte de Europa. No se puede hacer mucho contra eso, es cierto, pero la verdad es que bastante engorroso quedarse en el avión durante dos horas sin moverse del aeropuerto, ya podrían dejarnos salir a la terminal para al menos poder tomarnos un cafelillo. Pero la entrada y salida de pasajeros a un avión es tan engorrosa que esto no se permite. Y yo me pregunto, ¿no son los clientes, al fin y al cabo, lo importante de todo esto? ¿Por qué sacrifican nuestra comodidad por ahorrar 10 o 15 minutos de tiempo?

Publicado febrero 23, 2010 por D.Ferrer en Otros viajes

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Aventura de fin de semana en Londres y Oxford   Leave a comment

Primer fin de semana libre en mucho tiempo (sin partidos de baloncesto) y escapada de última hora y casi sin planearla de antemano. Con una mochila y poco más Lidia y yo hemos disfrutado de un laaargo fin de semana en Inglaterra, donde no hace mucho vivimos y que nos sigue atrayendo muchísimo. Pero la razón esta vez no era turística ni por trabajo, sino porque queríamos visitar y a la vez despedirnos de una amiga que se marcha a Japón. Así que allá que fuimos a verla.

Como buenos mochileros cogimos un vuelo el sábado a primera hora de la mañana y estábamos en Londres para desayunar, un gran comienzo para un fin de semana espléndido. Como el día nos sonreía con un estupendo sol decidimos coger un autobús los tres (nos encontramos con nuestra amiga en Londres) e irnos a Oxford, donde ya vivimos más de un año y que es una ciudad que a mí personalmente me encanta. En Oxford estuvimos caminando todo el día, viendo las cosas que a Lidia y a mí más nos gustan, donde tenemos muchos recuerdos que volvimos a revivir. El sol brilló durante casi todo el día y pudimos disfrutar de la ciudad más bonita de Inglaterra y una de las más impresionantes de Europa sin problemas.

Visitamos varios Colleges, los que estaban abiertos. Subimos a la torre de la iglesia de la Universidad, tomamos un café en una de las muchas cafeterías de High Street, paseamos por el parque de Christ Church, nos asomamos al puente que da paso a la zona universitaria, anduvimos la calle de las tiendas, comimos en un pub típico inglés comida típica inglesa allí donde se reunía Tolkien con otros escritores, compramos Cookies en Ben’s and Cookies, que prepara las mejores galletas que he probado nunca…. no faltó detalle, un día super completo que creo que todos disfrutamos mucho.

Reventados de tanto caminar y ver cosas volvimos a Londres en autobús. Allí nos dió tiempo a poco ya que llegamos tarde y las energías no llegaban para más ese día. Pero al día siguiente si hubo tiempo de hacer muchas cosas en la gran capital inglesa. Con renovadas energías pateamos los lugares más conocidos de Londres para enseñárselos a Hisako, nuestra amiga, y disfrutar de ellos una vez más. No faltó el Big Ben, que me encanta, ni Sant James Park o la zona de Trafalgar Square. Caminamos por China Town que estaba en ebullición de la cantidad de gente que había… todo fantástico salvo el metro, que está parcialmente en obras durante todos los fines de semana debido, al parecer, a las inminentes olimpiadas del 2012, que tienen a Londres con miles de obras y engalanamientos.

Ya solos y de noche, Lidia y yo disfrutamos de un estupendo paseo junto al Támesis por la orilla sur desde Waterloo hasta el Tower Bridge, que cruzamos tranquilamente. La temperatura era idel para pasear y la noche estaba muy tranquila, aunque al rato comenzó a llover y tuvimos que meternos bajo tierra para coger finalmente el tren hacia Stansted, donde pasamos la noche en un hotel. En fin, un fin de semana de esos de mochileros que se quedan en el recuerdo para siempre.

Publicado febrero 22, 2010 por D.Ferrer en Oxford

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Restos de carnaval en la ciudad   Leave a comment

Con el carnaval pasado y tras unos días de tranquilidad en la ciudad, todavía es posible ver algunos de los restos que los muchos bebedores dejaron en el centro de Dusseldorf.
Caminando ayer por una de las avenidas más prestigiosas y bonitas de la ciudad, la Koningsallee, me encontré con esta imagen, triste y fea por una parte, pero también curiosa. Así que decidí tomar la instantánea y colgarla aquí para compartirla con vosotros.

Restos del carnaval en el canal

Restos del carnaval en el canal

Publicado febrero 18, 2010 por D.Ferrer en Dusseldorf

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Los carnavales de Dusseldorf   1 comment

Hace un año por estas fechas viví los carnavales junto con unos amigos de Málaga en la capital de Noor Brabant, Den Bosch. Allí la fiesta no nos entusiasmó demasiado ya que se basaba principalmente en estar en la calle disfrazado de cualquier cosa, bebiendo cerveza y escuchando cancioncillas de borrachín (ojo que respeto y comprendo las tradiciones de todo el mundo…)

Carroza del carnaval en Dusseldorf

Carroza del carnaval en Dusseldorf

Este año ha tocado vivir el carnaval en Dusseldorf y, armándome de valor y de una buena chaqueta, he salido a enfrentarme a una gran ciudad en una de sus fiestas más importantes. El carnaval es, como digo, una de las fiestas más importantes y en una de las pocas ocasiones que hay un día de fiesta durante la semana (algo extraordinario fuera de España, en Holanda tan solo hay 7 contando también Navidad y Año Nuevo y todos son en lunes o viernes para aprovechar bien la semana y evitar posibles puentes). El carnaval es la fiesta grande de Dusseldorf y para tal la gente se prepara durante semanas confeccionando sus disfraces, preparando las carrozas y, sobre todo, entrenando para beber mucho, porque si no no me explico como pueden algunos tragar tanto en tan solo unos días.

Este año ha dado la casualidad de que hace mucho frío (no superamos los 3 bajo cero) y que está continuamente nevando, aunque no copiosamente. Pero esto no importa en absoluto, al contrario creo que anima más a la gente a demostrar su valor y entereza contra el frío.

La imagen es curiosa: una ligera nevada cayendo continuamente y mojándolo absolutamente todo, en el suelo nieve y hielo pisoteados por el constante ir y venir de la gente, -3 en el termómetro y un día gris que solo invita a quedarse acostado… pero allí van ellos, bien tempranito, quedando incluso en el desayuno para comenzar con la fiesta con unas cervezas fresquitas. El espectáculo de las carrozas adornadas y de la multitud de grupos preparados con sus disfraces muy bien pensados y confeccionados, queda empañado por el penoso espectáculo de los miles de borrachos que deambulan por las calles a partir de media mañana, sobre todo jóvenes.

Y es que la fiesta se confunde para muchos, en mi opinión, con salir a beber y a hacer el tonto por las calles vestido de cualquier forma, como si el disfraz nos hiciese ser otra persona. Del sentido festivo comienza a pasarse al de peligro constante: miles de cristales por el suelo en cada centímetro cuadrado de acera o carretera, papeles de golosinas y chocolatinas que han ido tirando desde las carrozas, borrachos sentados en peldaños de portales que no pueden más, grupos de chavales de no más de 18 años gritando a toda voz y creyéndose los amos del mundo… y todo mezclado con el olor de la cerveza, los orines y la tierra mojada y mil veces pisoteada. Lo cierto es que tras pasar las carrozas e ir despejándose el centro, la estampa es bastante deprimente tanto para la vista como para el olfato.

Supongo que aquéllos que estén de lleno en la fiesta la vivirán de otra manera. Yo, como espectador pasajero que tan solo recorría las calles en busca de imágenes y una vivencia curiosa y diferente, he sentido que no quería formar parte de ella y he tardado poco en coger el metro y volver al hotel. El próximo año lo intentaré vivir en Cádiz.

Publicado febrero 15, 2010 por D.Ferrer en Dusseldorf

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España tercer pais del mundo en donativos a Haití   Leave a comment

Hace ya más de un mes que el desastre de Haití mato a varios cientos de miles de personas y dejo a otros tantos sin hogar. Desde que este trágico suceso ocurriera, la vorágine informativa que rodea cualquier desastre humano de grandes dimensiones ha ido cambiando poco a poco. Primero todos los medios de comunicación dedicaron sus esfuerzos a mantenernos informados al minuto. Todos los periódicos, emisoras de radio y televisiones hicieron del tema de Haití, como era lógico, su noticia principal. Los informativos abrían y cerraban con esta noticia y otros sucesos apenas tenían hueco. Los periódicos dedicaban no solo la portada, sino también el editorial y un gran numero de paginas de sus diarios a contar todo lo que ocurría en la isla, además de analizar las futuras consecuencias, analizar la llegada de ayuda… El desbordamiento informativo que vivimos en esos días fue increíble y no había persona en Europa que no estuviese al tanto, por ejemplo,  de que habían encontrado a alguien bajo los escombros 72 horas después del terremoto, algo que rayaba los límites humanos.

Durante algo más de una semana vivimos una ola informativa que solo se puede comparar, tal vez, con acontecimientos de la importancia del 11-M o la entrada de las tropas en Bagdad hace unos años. Pero poco a poco la importancia informativa ha ido bajando y después de un mes apenas quedan cosas que contar que merezcan importancia a pesar de que cada DIA aparecen nuevos cadáveres y la miseria y la falta de recursos sigue siendo algo normal. El acontecimiento en si se ha agotado, y los medios de comunicación lo saben y por ello focalizan sus esfuerzos en otros asuntos. Dejando el terremoto de Haití a un segundo plano del que se harán eco solo en fechas señaladas, como por ejemplo que se cumple un mes exacto desde la tragedia.

Lo cierto es que este es el orden normal de las cosas. La sociedad moderna ha caído en el consumismo en todos sus aspectos, también en el informativo. Aprovechamos lo noticioso hasta saciarnos. Las desgracias nos atraen, pero solo si son nuevas, cuando caen se convierten en rutinarias ya no nos importan.

Hoy mismo he visto un reportaje sobre Haití en TVE en el que se hablaba de como esta la situación después de cumplirse un mes del terremoto y de que la amenaza ahora es la próxima llegada de la época de lluvias y con ello la mas que probable propagación de enfermedades. En este reportaje, que recomiendo (y que esta disponible en TVE a la carta: Informe Semanal del 13-02-10) también mencionaban que España es el tercer país del mundo en donaciones tras EEUU y Canadá. Me ha parecido un detalle destacable y que me llena de orgullo al ser español. Por ello he querido comenzar este post con ese titular, aunque lo que pretendo tan solo es dedicar unos minutos de reflexión a este asunto y a la forma que tenemos de “consumir” información.

Publicado febrero 14, 2010 por D.Ferrer en Comentarios sobre actualidad

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