Archivo para julio 2010

Llega la feria más grande del Benelux   1 comment

"El Pulpo" es una de las atracciones clásicas de esta feria

"El Pulpo" es una de las atracciones clásicas de esta feria

Llegó la semana de feria a Tilburg. la feria más grande de Holanda, Bélgica y Luxemburgo colorea estos días las calles más importantes de esta tranquila ciudad que en estos días se transforma y se convierte en un bullicio de gente, música, ruidos de atracciones y un sinfín de actividades varias que hacen las delicias de los más pequeños así como de los grandes.

Noche del estreno, no os recomiendo comer showarma y luego montaros en cacharritos...

Noche del estreno, no os recomiendo comer showarma y luego montaros en cacharritos...

Tilburg es una ciudad de tradición feriante, sí, aunque parezca mentira también en Holanda existen las típicas ferias del sur de España, llenas de cacharros, de casetas, de tómbolas, de puestos de comida… y todo curiosamente en el mismo centro de la ciudad, lo que la hace aún más atractiva y curiosa.

¡¡Churros!! Además, españoles, y no están nada mal, he de reconocerlo

¡¡Churros!! Además, españoles, y no están nada mal, he de reconocerlo

Montarse en la noria y ver a tan solo unos metros la catedral, o subirse al martillo y sentir que vas a cochar contra los edificios colindantes… esas son algunas de las sensaciones que se pueden vivir en el corazón de Tilburg durante toda esta semana. La feria más grande del Benelux está en marcha durante 10 días desde el viernes hasta el domingo de la semana siguiente. También coincide con el conocido lunes rosado, día del orgullo gay en Tilburg que se celebra llevando alguna prenda rosa y con una serie de actividades, conciertos y pasacalles. Todo esto y mucho más es lo que se han encontrado esta tarde miles de personas en el centro de esta ciudad que durante estos días se quita la máscara de tranquilidad para ponerse la de fiesta.

Hay atracciones de todo tipo, desde las típicas para niños pequeños a aquéllas clásicas de todos los tiempos. Todo tiene cabida en la feria de Tilburg. También hay cacharros que ocupan plazas enteras, montañas rusas con recorridos incluso mejores que los de la mayoría de parques de atracciones, puestos de comida de todo tipo, desde salchichas de medio metro alemanas a churros españoles pasando por supuesto por el showarma, el algodón de azúcar, la típica masa frita dulce holandesa, las palomitas y mucho, mucho más. Todo ello combinado con el ambiente de los bares y restaurantes que también se han vestido de gala para sacar el mayor partido de las fiestas.

La noria es una de las atracciones mejor situadas, en la plaza central de Tilburg

La noria es una de las atracciones mejor situadas, en la plaza central de Tilburg

No existen muchas casetas, pero esta carencia viene suplantada por la diversidad de bares de la zona. Al situarse la feria en el centro mismo de Tilburg, todos los bares abren sus puertas y tienen sus terrazas con alegres techados de lona para proteger a los sedientos holandeses que en estos días pueden disfrutar de uno de sus mayores placeres: ver a gente de todo tipo pasar.

El sábado por la tarde fue un momento ideal para pasear por la feria con algo más de tranquilidad

El sábado por la tarde fue un momento ideal para pasear por la feria con algo más de tranquilidad

Es una semana de negocio donde no solo las atracciones sacan partido, sino también los comerciantes locales y para mi sorpresa lo que parece tener más gente son los puestos de máquinas tragaperras. Sí, así es, máquinas tragaperras. Es algo que ví por primera vez aquí el año pasado por estas fechas y que ahora sigue pareciéndome sorprendente. Son puestos que consistes en varias decenas de máquinas tragaperras situadas una al lado de otra como en un casino. La gente no se cansa de cambiar su dinero por unas fichas metálicas que no dejan de entrar en las máquinas en ningún momento. No faltan adeptos a estos puestos que en mi opinión son un negocio impresionante. Incluso los más pequeños se acercan a estas máquinas y no es raro verlos echando el dinero por la ranura… ¿no debería estar eso prohibido en un país como este? Tal vez lo esté.

Momento para disfrutar, momento para pasear, momento para estar con la gente. Es el momento de Tilburg. La semana más grande de esta ciudad. El tiempo ha respetado mucho más este año y el termómetro marca durante el día unos agradables 28 grados ideales para pasear en la feria, que cierra cada día a las 2 de la madrugada y que vuelve a ponerse en movimiento a eso de las 2 del mediodía.

Podría salir rodando y atravesarla...

Podría salir rodando y atravesarla...

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Publicado julio 19, 2010 por D.Ferrer en Holanda

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¡¡Llegan las vacaciones, llega la locura!!   Leave a comment

Llegaron las vacaciones a Holanda, el verano es, como en el la mayoría del mundo occidental, época de vacaciones. Aquí, en este país de extrema organización, el periodo vacacional no podía ser menos. El gobierno organiza cada año, con bastante antelación por supuesto, cuándo son las vacaciones de una región u otra, evitando así masificaciones y que el país se paralice por completo. Así, ayer mismo comenzó el periodo de vacaciones para al norte de Holanda, las carreteras se llenaron de coches y caravanas que huían del país en el mejor momento de éste, cuando la temperatura es suave y los días son eternos…

Iluso de mí salí ayer a trabajar pensando que era un viernes cualquiera. Tras cruzar la frontera entre Holanda y Bélgica un poco más al sur de Breda comencé a ver gran cantidad de caravanas y vehículos que iban a rebosar de maletas, todos con la matrícula holandesa. Oh, oh… me dije, esto tiene pinta de operación salida… y así era, no mucho después me vi embotellado en un atasco que me hizo llegar tarde al trabajo el día en que normalmente tengo menos problema de tráfico. ¿No sabías que en Holanda también hay operación salida? Pues sí, la hay, y es bastante problemática.

Como ayer comenzaron las vacaciones de la región norte, la mayoría de las matrículas amarillas eran de la zona de Amsterdam. Era curioso ver la cantidad de caravanas que aparecen por las carreteras en estos días. Los holandeses son auténticos maestros en la conservación de viejas caravanas que pasan de generación en generación y que seguramente tengan recorridos miles y miles de kilómetros. La mayoría de ellas son de remolque. Es muy extraño ver coches sin el enganche para remolques en este país, y supongo que toda familia tiene un pequeño accesorio que sirve para llevar las bicicletas enganchadas en la parte trasera del coche que yo en España rara vez he visto (para ser honesto, creo que en España se utiliza más la baca). 

Ayer en la carretera las caravanas relentizaban mucho el trayecto, que se hizo eterno con constantes paradas. Por suerte no hubo ningún percance y el retraso no fue significativo, además, la mayoría iban hacia Bruselas, y supongo que desde allí hacia la costa sur de Francia y la Costa Brava, que son los destinos favoritos, y si no podéis visitar Roses y escuchar las conversaciones de alrededor, seguro que podéis identificar fácilmente una lengua que en apariencia puede ser alemán pero es un tanto distinta, el holandés. Es raro que un holandés no haya visitado nunca Barcelona, en cambio, haber pisado Madrid es algo mucho más excepcional. ¿A qué se debe esto? Pues principalmente, en mi opinión, a dos cosas: los holandeses miran por un euro más que Kevin Costner por Whitney Houston en El Guardaespaldas, y por otro lado los holandeses son unos apasionados de su coche, que para ellos en la segunda posesión más importante tras su casa, y van con él hasta el fín del mundo.

Tras la aventura en la carretera de ayer, hoy me he levantado pensando el porqué de esa huida masiva del país en verano. En Madrid, donde el asfalto se derrite, lo entiendo, pero…  ¿acaso no es la mejor época del año sin duda para estar en Holanda?… Sentado en mi terraza con el portátil en las rodillas, 22 grados en el termómetro de la estación de trenes y el solecito dándome en las piernas en esta agradable tarde de sábado, sigo sin comprender del todo a esta sociedad tan simple en unas cosas y a la vez tan compleja en otras.

Publicado julio 17, 2010 por D.Ferrer en Holanda

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Un día cualquiera   Leave a comment

Historia ficticia.

Acaba de amanecer, es aún temprano pero la luz no me deja dormir y los ruidos de la calle son cada vez más continuos. Parece que va a ser un día estupendo, la mañana es fresca como lo ha sido la noche, pero el sol brillará probablemente durante la mayor parte del día y por la tarde incluso pasaré algo de calor…

Decido pasear un rato. El parque está tranquilo, solo hay unas cuantas palomas picoteando el suelo en busca de migajas. La gran ciudad de París se despierta poco a poco en esta mañana de verano. Apenas se ven turistas aún pero pronto estarán por todas partes. Los primeros en abrir son los bares, preparan sus terrazas y sacan a relucir sus pizarras de precios atractivos pero engañosos. “Seguro que pican muchos”, pienso. Lo cierto es que tomar algo en uno de estos lugares es para mi algo imposible, los precios son demasiado elevados.

Cansado de caminar decido sentarme en un pequeño banco situado cerca de un parque para niños. El parque me trae recuerdos de cuando yo era más joven e iba con mi hijo cada sábado al pequeño parque infantil situado cerca de nuestra casa. Qué tiempos aquéllos. Pero ya hace mucho de eso, mi hijo se hizo mayor y se marchó a Estados Unidos, hace mucho que no lo veo aunque lo recuerde cada día.

A media mañana decido comer algo y entro en un pequeño supermercado donde me conocen y siempre me guardan algunas cosillas. El encargado es un chico muy simpático que mira con lástima a este pobre viejo. No me mires así muchacho, le digo yo, soy una persona libre. Creo que lo hace porque me ve solo, pero no se da cuenta que en una ciudad como París es imposible sentirse solo.

Me como deprisa las cosas que he recogido en el super. Abro el pan con las manos y le meto algo de jamón y queso. “Quién necesita los bares”, pienso. El pequeño bocadillo y un cartón de leche componen mi desayuno-comida. Tras esto decido acercarme a la zona turística, tal vez encuentre algo interesante hoy. Camino por las largas avenidas poco a poco, mis piernas ya no son como antes cuando podía trabajar y recorrer París sin problemas, ahora voy arrastrando los pies y tengo que sentarme a cada rato, pero ya no importa demasiado. Además empieza a hacer demasiado calor y el abrigo me estorba… aunque decido no quitármelo, últimamente tengo muy mala cabeza y es posible que lo pierda.

Cerca del Arco del Triunfo me siento a pasar la tarde. El rumor de los coches en la inmensa rotonda al final de los Campos Elíseos me adormila. Sueño que viajo por el mundo como esas personas que ahora suben al Arco a tomar fotos y a contemplar la gran avenida que se extiende a sus pies. Son personas extrañas y a la vez las siento muy próximas. Con ellas comparto esta ciudad, la ciudad de mi vida, París.

Poco a poco van pasando las horas. A veces me quedo dormido, ¿qué pensará la gente que vea a un anciano en un banco dormido a media tarde? La verdad es que me importa poco, me siento agusto y con eso me vale. Todavía quedan algunas horas de luz, los días son eternos en esta época del año. Las calles siguen vivas hasta bien entrada la noche. Yo decido que mi día a terminado y que debo volver a casa.

Recojo mis cosas del banco y de la misma forma que vine, aunque algo más cansado, emprendo el camino de regreso. Las calles ahora me parecen más largas y camino despacio, parándome para observar algunos lugares interesantes donde a veces encuentro cosas sorprendentes. Es increíble lo que la gente olvida en una gran ciudad. No sé si en lugares más pequeños también ocurrirá, pero en París puedes encontrar de todo por la calle.

Han pasado varias horas desde que emprendí el viaje de vuelta y por fin llego a mi casa. Todo está tranquilo. Elegí este hogar por esa razón, la tranquilidad. Está muy cerca del Sena y eso me gusta. Pienso en cómo me gustaría morir, y creo que sería en las aguas mansas y negras del río que cruza París, el río más maravilloso del mundo. Son pensamientos de un viejo, lo sé, pero poco me queda ya aparte de mis pensamientos.

Ha llegado la hora de dormir. Extiendo los cartones que dejé la noche anterior escondidos. Cada vez están más estropeados, supong que tendré que buscar nuevos mañana. Pongo mi bolsa, donde llevo todas mis pertenencias, entre los cartones y la pared. Apenas hay luz ahora, es una esquina oscura en una calle tranquila, un lugar perfecto para una noche de verano como esta. No creo que pase frío esta noche. Por un momento recuerdo las noches gélidas del invierno anterior, noches interminables que venían seguidas de mañanas aún más frías. Ahora eso no importa, mi realidad es este momento, no el pasado ni el futuro. Me recuesto sobre los cartones y cierro los ojos. Antes de dormirme mi último pensamiento va dirigido a mi hijo, allá donde se encuentre, a él le dirijo en un susurro mis últimas palabras del día: “no sé si despertaré mañana, si no es así, que sepas que estoy orgulloso de tí”.

Publicado julio 15, 2010 por D.Ferrer en Uncategorized

La locura tocó a su fin   Leave a comment

Un ejemplo, un tanto exagerado, de adornos naranjas en una casa típica holandesa

Un ejemplo, un tanto exagerado, de adornos naranjas en una casa típica holandesa

Vaya último mes que hemos vivido en Holanda. El color naranja se ha generalizado de una manera exagerada: la gente iba a trabajar con camisetas naranjas, en los supermercados regalaban muñequitos naranjas, en los coches se veían banderas, en las calles los vecinos ponían tiras de fiesta naranjas… supongo que todo esto habrá sido parecido a lo vivido en España durante el mundial, ha sido tremendo, aquí podéis ver algunos ejemplos.

Si os fijáis bien, sobre el césped del jardín se ven muñecos de cartón que representan a los jugadores de la selección de Holanda... tiene mérito, no me digáis que no!!!

Si os fijáis bien, sobre el césped del jardín se ven muñecos de cartón que representan a los jugadores de la selección de Holanda... tiene mérito, no me digáis que no!!!

Por suerte ha terminado con buen fin, con la victoria de España. Algunos pueden pensar que la sensación de los holandeses frente a los españoles puede ser hostil en estos días… pero para nada. Los holandeses son, por encima de todo, honestos. Así que todos son conscientes no solo de que España fue mejor en la final, sino que Holanda jugó horrible y con una agresividad nunca vista… no son pocos los que reconocen que la selección naranja tenía que haber terminado con 7 u 8 jugadores el partido, y la mayoría vienen a felicitarme y me reconocen que España fue mejor y que mereció ganar… No sé qué hubiese ocurrido si el resultado hubiese sido distinto, lo que sé es que España es campeona del mundo, que el naranja ha desaparecido de las calles y que todo vuelve a la normalidad y que da gusto pasear por las calles de Tilburg siendo español, sintiéndome español y estando orgulloso de serlo.

¡¡Viva la roja!!

España campeona

España campeona

Publicado julio 14, 2010 por D.Ferrer en Holanda

Vivir en Holanda y ser español   Leave a comment

Vaya momento para vivir en Holanda y ser español, acaba de finalizar el partido de semifinales entre Alemania y España donde “la roja” ha vencido 0-1, lo que significa que la final del Mundial de Sudáfrica 2010 será Holanda-España, una final preciosa, más aún para vivirla en territorio comanche.

España en la final de un mundial, un hito histórico, y además con superioridad ante Alemania. Sé que un gran amigo está muy feliz, allá donde esté, por ver esto. Va por tí amigo mío, va por tu amor por tu país y por la ilusión con que siempre has vivido el deporte, porque eres grande y te mereces esto y mucho más. Disfrútalo, nosotros, en tu ausencia, lo vamos a hacer.

Publicado julio 7, 2010 por D.Ferrer en Uncategorized