Archivo para mayo 2009

Viaje a Roma III: Museos   Leave a comment

Museo Capitolino

Museo Capitolino

De entre todos los museos que visité en Roma (que no fueron muchos) el Museo Capitolino fue el que me pareció más interesante y ameno. Este museo, a pesar de ser bastante amplio, se puede recorrer fácilmente en un par de horas sin dejar de disfrutar de sus muchas obras de arte, en su mayoría escultura que data del periodo del imperio romano, aunque también se pueden contemplar esculturas griegas, la famosa loba de bronce, del siglo V antes de Cristo, una extraordinaria colección de pinturas, obras de los grandes artistas más modernos como Bernini.

Piazza del Campidoglio

Restos del Coloso de Constantino, en el Museo Capitolino

Restos del Coloso de Constantino, en el Museo Capitolino

El Museo Capitolino no solo es interesante por las obras que aloja, sino también por el lugar que ocupa, en lo alto de la colina del Capitolino y por sus edificios: el Palazzo Nuovo, el Palazzo dei Conservatori y el Palazzo Senatorio-Tabularium, tres edificios que merece la pena visitar así como disfrutar desde la magnífica Piazza del Campidoglio, en lo más alto de la famosa escalinata “cordonata”, diseñada por Miguel Ángel. La estatua de Marco Aurelio situada en el centro de la plaza la convierte en un lugar muy especial. Además, desde el interior del museo se puede disfrutar de una impresionante vista del Foro Romano.

Museo Vaticano

Por otro lado, no podía dejar de nombrar el Museo Vaticano, al que sí se le puede dedicar mucho más tiempo dada su enorme extensión. En este museo se puede encontrar casi de todo, desde obras maestras del siglo I y II hasta pintura y escultura contemporánea. Hay muchas piezas destacables en este museo, que también está dedicado sobre todo a la escultura, dada la riqueza en este sentido de Roma en tiempos del imperio. Se pueden ver miles de bustos y estatuas de dioses y personajes conocidos situadas en interminables pasillos.

Vista del Foro Romano desde el Museo Capitolino

Vista del Foro Romano desde el Museo Capitolino

El Museo Vaticano es inmenso, lo que hace aconsejable seleccionar las obras o el género que se quiere ver e intentar no distraerse demasiado con el resto, ya que puedes terminar agotado. Las salas del museo son también impresionantes, adornadas con todo tipo de riquezas. Por todo ello y por la Capilla Sixtina merece la pena llegar tempranito y dedicar algunas horas a su visita, aunque la verdad es que yo no tuve que esperar nada para entrar un martes a eso de las 9 de la mañana…

También se puede visitar una pinacoteca que destaca, sobre todo, por las obras de Rafael que contiene; así como las zonas de residencia de varios Papas, entre ellos el español Alejandro VI (Borgia). Hay tanto y todo es tan grande, que al final acabas por no valorar lo que ves allí… cosas de la vida, todos tenemos un límite de obras de arte al día, ¿no crees?

"La Cordonata", escalinata que llega hasta el Capitolino

"La Cordonata", escalinata que llega hasta el Capitolino

Casi al final del museo y como parte de él se encuentra la sala más espectacular y famosa del Vaticano: La Capilla Sixtina. En este lugar, que siempre se encuentra abarrotado de gente, merece la pena buscarse un hueco para sentarse en alguno de los bancos laterales y dedicar algún tiempo a contemplar las pinturas de las paredes y el techo que te dejan, en su conjunto, con la boca abierta, no solo por lo buenas que puedan ser (yo no soy para nada un entendido), sino por todo lo que las rodea: su creación, el autor, la fama, el lugar, la ciudad, el momento histórico, etc. Aquí me quedé sentado más de una hora disfrutando a la vez que descansando de la caminata previa, mientras miles de personas charlaban como cotorras a mi alrededor y un ruido generalizado se iba levantando poco a poco hasta casi ser el ruido de una cafetería de la universidad en la fiesta de primavera… hasta que los vigilantes levantaban la voz para pedir silencio… una situación más que curiosa, la verdad.

En fín, que Roma tiene sin duda grandes museos que visitar, pero estos dos son, bajo mi punto de vista, los más importantes y destacables. Tampoco quise empacharme de ver esculturas y pinturas, así que decidimos no visitar ningún otro, aunque posibilidades hay.

El corazón de Roma: los foros   Leave a comment

Vista de las ruinas del Foro Romano desde el Palatino

Vista de las ruinas del Foro Romano desde el Palatino, al fondo a la derecha, el Coliseo, y a la izquierda, lo que queda de la Basílica de Massenzio y Constantino

Si hay un lugar en toda Roma donde se puede imaginar lo que fuera la vida hace unos 2.000 años, ese lugar se llama foro, el corazón de la ciudad, donde se producía el movimiento de una gran ciudad y se decía el destino de un gran imperio. En los foros se encontraba la sede del senado, los templos dedicados a los mayores dioses y los lugares de culto y adoración.

Ruinas del estadio, junto a la casa del Emperador Augusto

Ruinas del estadio, junto a la casa del Emperador Augusto

En Roma encontramos varios foros, entre ellos el más importante de todos, el Foro Romano, junto a la colina del Palatino, donde muchos emperadores decidieron residir, entre ellos Augusto. También está el Foro Imperial, algo más moderno. Hoy en día, por desgracia, no son más que grandes explanadas en las que se pueden ver restos de templos, diversos arcos, columnas, en fín, lo que podría alguien llamar “un montón de piedras” que durante varios siglos fueron lo mejor de esta ciudad.

Es difícil hacerse una idea de cómo eran los foros en el siglo I y II, tal es el estado de conservación y tal es la mezcla de ruinas. Los templos fueron construyéndose unos sobre otros en diversas épocas y según el emperador del momento, lo que hace muy complicado tener una imagen en la cabeza de cómo sería en algún momento determinado. De cualquier forma, a mi me parece un lugar impresionante, cargado de historia.

La Vía Sacra, al fondo, el Arco de Tito

La Vía Sacra, al fondo, el Arco de Tito

Se pueden dedicar horas a pasear por todo el entramado de antiguos palacios y templos que se reparten en torno a, fundamentalmente, la Vía Sacra. Para mí fue emocionante recorrer esta larga calle que aparece en tantos libros de historia y novelas. Es una buena idea recorrer este foro con un guía (persona) que vaya explicando lo más importante, ya que parece un poco absurdo hacer el recorrido sin información adicional, y es posible volverse loco leyendo al mismo tiempo que se disfruta del paseo, tal es la cantidad de información que existe dependiendo de la guía. Yo lo recorrí con mi guía personal (un libro) que ya había estudiado antes del viaje y en el que me había destacado lo más importante. Aún así la sensación de que desconoces casi todo de lo que en los foros ocurría es inevitable.

El Templo de Antonio y Faustina, uno de los mejor conservados

El Templo de Antonio y Faustina, uno de los mejor conservados

El estado de conservación de la mayoría de los templos es muy malo, apenas existen piedras que marcaban la delimitación de los mismos, aún así es posible entrar y ver algunos lugares muy interesantes.

Junto Foro Romano, el Foro Imperial, separados ambos por la Vía del Foro Imperiali, que va desde el Coliseo hasta la Piazza Venecia. En este espectacular foro se puede contemplar una columna impresionante: La Columna de Trajano, que está esculpida recreando las batallas y consquistas de este emperador de una forma espectacular. Aquí también se puede visitar el Mercado de Trajano y otros foros.

La espectacular Columna de Trayano

La espectacular Columna de Trajano

Por otro lado, las fotos de este lugar dicen poco, en mi opinión, ya que no son imágenes que hablen más allá de “yo estuve allí”. Es mucho más emocionante recorrerlo a pie, pararse en algún lugar a la sombra e intentar recorrer imaginariamente la distancia temporal que nos separa del lugar de mayor actividad administrativa y social del imperio romano en los tiempos de la República.

Viaje a Roma II: El Coliseo y el Arco de Constantino   Leave a comment

Primer día en Roma y no podía comenzar de otra forma que visitando el Coliseo, la única de las 7 nuevas maravillas del mundo que está en Europa y sin duda lo más impresionante, en mi opinión, de la ciudad eterna. El Coliseo es una fantástica construcción que data del siglo I después de Cristo, un fantástico lugar que ha visto pasar los años a su alrededor y que ha sido practicamente destrozado en los siglos venideros.

Interior del Coliseo

Interior del Coliseo

Queda poco de lo que fuera el Coliseo allá en los tiempos del imperio romano, ya que fue saqueado en diversas ocasiones y sus piedras utilizadas para otros menesteres. Aun así, la visión de este gigante es impresionante, sobrecogedora. Llegamos al Coliseo en metro, ya que tiene una estación justo al lado. Era domingo, por lo que la Vía del Foro Imperial estaba cortada al tráfico, lo que hace aún más agradable el paseo en torno al Coliseo. Dejamos las fotos del exterior para más tarde porque queríamos esperar poco tiempo en las colas, así que allá que fuimos, a entrar en el escenario de miles de muertes, tanto de animales como de gladiadores y esclavos.

El interior del Coliseo es sorprendente pero cuesta, dado su estado, imaginarlo completamente construido, con las gradas compuestas y dando cabida a más de 50.000 personas. Se puede recorrer practicamente todo y hay notas informativas en italiano e inglés en cada esquina. Puedes entretenerte horas en este coloso y sin duda invita a la fotografía y a la contemplación. Pero creo que es mucho más impresionante por fuera.

Vista de la arena del Coliseo

Vista de la arena del Coliseo

Tras el Coliseo también contemplamos el fantástico Arco de Constantino, cuyo estado de conservación es magnífico. El lugar, entre el Foro Romano, el Coliseo y lo que fuera la casa del Emperador Nerón, es increíble, cargado de historia, un escenario que sobrecoge y te traslada a otro tiempo en el que la vida de un hombre no valía más que la de una bestia.

El Arco de Constantino desde una terraza del Coliseo

El Arco de Constantino desde una terraza del Coliseo

Medidas excesivas para viajar en avión   4 comments

Antes de seguir contando mis aventuras y desventuras en Roma, no quiero olvidarme del abuso al que fui sometido, como otros miles de viajeros, en el aeropuerto de Eindhoven. Lo de que fuese en Eindhoven no importa, ya que es algo que viene ocurriendo desde el atentado que mejor no nombrar, lo importante es que los que viajamos en avión venimos siendo sometidos a un control excesivo de medidas de “seguridad” que no valen para nada, en mi opinión, y lo único que hacen es retardar los embarques, estropear la fama del medio de transporte más rápido del mundo y, sobre todo, fastidiar a los viajeros, que los que menos culpa tienen de todo esto.

No basta con lo de los botes de líquidos, una de las tonterías más grandes que se han inventado, ya que nada más pasar el arquito de seguridad, puedes comprarte una coca-cola de 2 litros, una botella de whisky y un bote de champú de medio litro sin ningún problema. Y es que no me van a decir a mí que todos estos líquidos han sido pasados antes por un riguroso control de seguridad, analizados de forma minuciosa para ver si contienen venenos u otra sustancia corrosiva… ¡venga ya! Más bien me parece que es todo un negocio, un negocio perfecto que a las compañías de vuelo les ha venido de escándalo para vender más durante el viaje y sacar algo más de dinero…

Pero bueno, este no era el tema central que yo iba a tratar… que me voy por las ramas. Lo que me pasó en el aeropuerto el otro día fue que, después de esperar una gran cola para pasar el arco de seguridad, quitarme mi reloj, la chaqueta y el cinturón… el arco dichoso sonó (seguramente debido a dos botoncitos metálicos que llevaba en los zapatos, vaya tontería…) Total, que lo “normal”, dentro de la psicósis neurótica ésta de los arcos de segudidad, es que vuelvas atrás y pruebes a quitarte otra cosa para luego volver a pasar. En fin, que había tanta gente esperando que a los de seguridad no les apetecía perder tiempo y directamente me dijeron que me colocase a un lado y me cachearon como a un vulgar delincuente… ¡¡¡¡¿Con qué derecho?!!!!

Yo, aunque me quedé de piedra, no supe reaccionar de otra forma sino siguiendo las instrucciones, y es que por un momento piensas que eso es lo normal, ya que has visto que se lo han hecho a 20 delante tuya y que el que va detrás tiene escrito en la cara que también lo va a sufrir… sencillamente increíble. Después de la tocada de huevos correspondiente y tras no encontrar nada, por supuesto, (porque llevaba la metralleta y las doce granadas bien escondidas entre los dientes, además de una batería de coche con líquido corrosivo metida en el culo y una bombona de butano… mejor no digo donde que desvelo mi secreto), bueno, pues después de eso y sintiéndome humillado como un perro, me quedé un rato pensando en la mierda en la que se ha convertido viajar en avión en los últimos años: es generalmente caro, incómodo (yo no quepo nunca en un asiento), lo pasas mal en cuanto hay una mínima turbulencia por el maldito efecto “Lost” y la explotación de las noticias de accidentes de aviones en los telediarios, no te dan ni unos puercos cacahuetes para llevarte a la boca, te hacen llegar dos horas antes al aeropuerto para esperar media hora para dejar la maleta, media hora para pasar el arco de seguridad y otra media hora para entrar en el maldito avión; llegas lejos (en el 99% de las ocasiones) de la ciudad donde vas en realidad, lo que te hace perder otra hora en transporte público… y un largo etcétera con el que mejor no seguir, vaya que me vengan a casa ahora los del FBI porque he escrito “avión”, “granada”, “metralleta” y “líquido corrosivo”…

¡Maldita sea! ¿Y será posible que nadie diga: “pues no, no me quito los zapatos porque no me sale de…”, o, “vas a cachear a tu pu…”? No, todos pasamos por el aro porque lo que cuenta, al final, es llegar a nuestro destino, pasar unos buenos días allá donde vayamos y poder volver a casa, con la dignidad por los suelos, pero eso sí: seguros, ¿verdad? Porque quien no se siente más seguro viajando después de haber pasado el maldito control… (nótese la ironía de la frase).

Un saludo a todos y ¡FELIZ VUELO!

Viaje a Roma I   Leave a comment

Uno de los símbolos de la civilización en occidente, el Coliseo, la única de las 7 maravillas del mundo antiguo que se encuentra en Europa

Uno de los símbolos de la civilización en occidente, el Coliseo, la única de las nuevas 7 maravillas del mundo que se encuentra en Europa

Llegaron las vacaciones y por fin el viaje a Roma, la ciudad eterna. Un viaje increíble a un lugar impresionante, una ciudad en la que es posible encontrar obras de arte en cualquier esquina, monumentos con más de 2000 años de historia en sus plazas y por supuesto El Vaticano, con sus museos interminables y con la inmensa Basílica de San Pedro, una de las muchas maravillas de Roma

Fontana di Trevi

Fontana di Trevi

Han sido 6 días inolvidables, con muchas fotos, mucho andar pero sobre todo mucho disfrutar. La idea inicial era ser selectivo, disfrutar de las vacaciones de una forma tranquila y al mismo tiempo visitar los lugares más importantes. Roma tiene tanto que ver, tantos lugares que visitar, que pensaba que no iba a tener suficiente tiempo para todo. Seguramente han quedado muchos lugares que merecen la pena visitar, pero la verdad es que prácticamente hemos visitado todo lo más importante. Han sido tantas cosas que es imposible describirlas en una sola entrada del blog, así que voy a contar poco a poco y día a día.

En cuanto a lo que más me ha gustado de Roma, destacaría el Coliseo y el Panteón, ambos increíbles. Pero también me encantaron las muchas plazas con obras de arte y los obeliscos egipcios: la Piazza Navona y la Piazza di Trevi, con sus inmensas fuentes, son ambas fascinantes. Por otro lado, en el lado negativo hay que decir que la comida me ha decpcionado mucho, ya que esperaba mejor calidad, aunque es una ciudad hecha a medida del turista y eso, por desgracia en muchos casos, es sinónimo de poca calidad, poca cantidad, mal servicio y precios abusivos.

Nunca viviría en Roma, me parece una ciudad demasiado estresante, con demasiados turistas, una locura en sus medios de transportes, en el tráfico, en todo lo que rodea al centro, donde está el turismo. Es una ciudad en la que no me sentiría feliz viviendo, tan solo estaría a gusto unos días. Eso sí, sin duda pienso volver, y espero que pronto.

La loba alimentando a Rómulo y Remo, símbolo de Roma, en el Museo Capitolino

La loba alimentando a Rómulo y Remo, símbolo de Roma, en el Museo Capitolino

Publicado mayo 24, 2009 por D.Ferrer en Viaje a Roma

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A orillas del Escalda: Amberes   Leave a comment

Plaza céntrica de Amberes, la Grotemarkt

Plaza céntrica de Amberes, la Grotemarkt

Bueno, bueno, bueno, pues la primavera está en su máximo esplendor en Holanda y por suerte estoy disfrutándola bastante. Hace un tiempo perfecto para irse de fin de semana a visitar sitios, con sol pero sin mucho calor, un clima ideal para recorrer las calles de Amberes durante el domingo sin cansanse demasiado y disfrutando de muchos buenos ratos.

Amberes ha sido toda una sorpresa, ya que habíamos planeado visitar Bruselas durante este fin de semana, y por falta de ganas decidimos no ir hasta tan lejos y quedarnos algo más cerca de casa. Decidimos que Amberes, a unos 50 minutos de Tilburg, sería una buena opción, y vaya si lo ha sido, he terminado encantado.

Torre de la Catedral de Nuestra Señora, la más importante y de mayor tamaño de Amberes

Torre de la Catedral de Nuestra Señora, la más importante y de mayor tamaño de Amberes

Hace apenas una hora que llegué a casa y casi no he tenido tiempo de descargar las fotos al ordenador, pero me apetecía mucho contar lo que me había parecido la ciudad, que es una de las más importantes de Bélgica, con el segundo puerto más grande de Europa, su propio aeropuerto, universidad y mucho más. Una gran urbe que está, como ya digo, a menos de una hora de autovía desde Tilburg.

Lo que iba a ser un día tranquilo al sol ha sido al final un día de recorrer las calles del centro de la ciudad, entrar en algunas de sus enormes iglesias y en la Catedral, como no, de sorprendente tamaño todas y de gran valor artístico, ya que Amberes fue la ciudad de Rubens, donde vivió y murió este artista del siglo XVII. Por suerte todavía vivo, y no como ocurre en muchos otros casos, fue considerado un importante pintor y escultor, y ayudó en gran medida a embellecer la ciudad. Hay múltiples obras de Rubens en la Catedral, así como en otras iglesias, en una de las cuales yace muerto en un lugar de privilegio.

Pero Amberes me ha parecido mucho más que sus iglesias. Tiene un centro muy grande, con muchas calles peatonales y plazas donde hay múltiples restaurantes internacionales (sobre todo italianos), cafeterías y también tiendas. Es un lugar con mucha vida incluso en domingo, ya que se trata de una ciudad turística, que se puede visitar a pie perfectamente aunque también hay autobuses turísticos y paseos en carro de caballos.

Catillo a orillas del Escalda donde se encuentra el Museo de la Marina

Castillo a orillas del Escalda donde se encuentra el Museo de la Marina

El idioma no es un problema, y la verdad es que no me ha quedado claro que se habla allí, si holandés (como en algunas zonas del norte de Bélgica), o francés (como en el sur), o flamenco o lo que sea. La cuestión es que todo está en muchos idiomas y te puedes cruzar con turistas de todo el mundo, pero en especial con españoles, que me parece que abundaban hoy en Amberes. Es curioso, ya que en las dos visitas a ciudades belgas: Brujas y Amberes, he tenido la sensación de cruzarme con muchos más españoles de los que he visto en 6 meses en Holanda. Tal vez Bélgica, por aquéllo de los emigrantes durante la dictadura, sea un país mucho más “atrayente” para los españoles. En cualquier caso, es agradable ver gente de tu tierra, aunque la falta de costumbre pueda jugarte una mala pasada por hablar más de la cuenta pensando que nadie te entiende…

La plaza del mercado o Grotemarkt es, en mi opinión, el lugar más hermoso de la ciudad, con una preciosa fuente que simboliza el origen “mítico” de Amberes donde, según cuenta la tradición, vivía un gigante en una orilla del río, que como precio a todo aquél que quisiese cruzar el Escalda, les cortaba una mano y la lanzaba al río. Este gigante fue derrotado y castigado con la misma moneda, lo cual se refleja en la fuente. En uno de los laterales de la plaza se encuentra el ayuntamiento, que es un magnífico edificio, y en los otros lados hay edificios típicos muy antiguos y que son, en mi opinión, la estampa imagen perfecta de la ciudad

Ayuntamiento de Amberes desde la Grotemarkt, un edificio que se construyó en 1565

Ayuntamiento de Amberes desde la Grotemarkt, un edificio que se construyó en 1565

Hay muchas otras cosas que visitar, pero tampoco me quiero convertir en una guía de turismo, como parece que estoy haciendo últimamente, si queréis saber más, podéis preguntar y gustosamente hablaré más de la ciudad. Sí quiero decir que me ha sorprendido mucho, ya que desconocía que fuera tan interesante y que tuviese tantas cosas, y aunque me ha parecido algo cara, creo que es una visita perfecta para los que vengan por esta zona de Holanda o pasen unos días en Bélgica.

Publicado mayo 10, 2009 por D.Ferrer en Bélgica

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Curso de holandés   Leave a comment

Sigo con la adaptación a Holanda, y esta semana ha sido importante para ello. Durante toda la semana he estado haciendo un curso de holandés en el instituto donde trabajo, un curso intensivo de 8 horas diarias de lunes a viernes que me ha dejado agotado mentalmente pero también me ha ayudado mucho para aprender y coger algo de confianza para hablar y soltarme, que es mi gran problema.

El holandés es un idioma muy difícil, que cuesta en muchos casos años de estudio y práctica. Yo estoy intentando hacer un gran esfuerzo por poder hablar bien en menos de un año, me está costando pero poco a poco me siento más cómodo con el idioma y entiendo mucho más. Mi gran problema, como digo, es la confianza a la hora de lanzarme a hablar con los holandeses, que no es fácil porque, además, casi todos hablan inglés.

La verdad es que estoy más que contento con mi curso y con mi nivel de holandés hasta el momento, pero hay que seguir estudiando, con los oídos muy abiertos y sobre todo hablando, que es la mejor manera de aprender.

Publicado mayo 9, 2009 por D.Ferrer en Holanda