Archivo para abril 2011

Pisa y sus maravillas   Leave a comment

La Torre de Pisa

La Torre de Pisa

¿Quién no ha oído alguna vez hablar de la Torre inclinada de Pisa? Sin duda todos lo hemos escuchado cien veces, al menos, a lo largo de nuestra vida. Este es uno de esos lugares que llama la atención por lo que te cuentan, por la idea que te formas en la cabeza y por las imágenes que ves. Pero sin duda, nada de eso te prepara para llegar allí y encontrarte a los pies de una construcción centenaria que parece haberse hecho en un plano diferente al del suelo en el que uno se encuentra. No es que la torre se vea doblada, no, es que ya desde la base la torre forma un ángulo no perpendicular con el suelo, es algo sorprendente y además, es hermosa.

Menos aconsejable para aquellos que padezcan de vértigo es sin embargo subirla, ya que el efecto que tiene que tus ojos te digan que subes una escalera normal y corriente y en cambio sientas que tu cuerpo se va para los lados, o hacia delante o atrás… es un tanto extraño y crea una sensación de mareo y vértigo extraños, no recomendables para todo el mundo. Nosotros nos animamos a subirla y para colmo lo hicimos bastante rápido, sin pensar demasiado en los efectos de las prisas al llegar arriba, supongo que por ello dejan que salgas antes de llegar a lo más alto, para que el mareo no sea tan grande y no temas caerte por la barandilla al asomarte y notar que algo falla… Y es que desde uno de los puntos puedes ver perfectamente el lateral de la torre una vez que estás arriba, y desde el lugar situado justo enfrente lo que puedes ver es el suelo. Dicen que la inclinación llega a ser de hasta 4,5 metros con respecto a la horizontal. La Torre de Pisa se ha ido inclinando con el tiempo y, según parece, corría el riesgo de caerse. Precisamente hace pocos meses la reabrieron después de algún tiempo asegurando la base para que no siga inclinándose y ahora está permitido subir, eso sí, previo pago de 15 euros y en grupos organizados.

La torre no es el único atractivo del lugar. La Catedral es también muy interesante… y está doblada. Parece que arquitecto quiera jugar con nosotros en esta enorme plaza donde el suelo es lo único que permanece en su sitio. El Batisterio es otra joya arquitectónica. Por un precio no desorbitado se pueden entrar tanto a la Catedral como al Batisterio, sin incluir la torre que hay que pagar por otro lado.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

La plaza en la que se encuentran estos monumentos está siempre rebosante de turistas y vendedores de recuerdos y regalos… salvo por la noche. Nuestro regalo en la última noche en Italia fue disfrutar de la tranquilidad de este lugar histórico y que aparece en tantas postales tan solo para nosotros y cuatro o cinco curiosos más que decidieron pasear por allí. Pisa es para los visitantes un lugar de paso donde en apenas una hora se ve todo lo que merece la pena. Nosotros decidimos, como no, tomarnos nuestro tiempo, pasar allí una noche y disfrutar de una ciudad más allá de lo turístico. Me pareció un sitio tranquilo, con mucha vida local y donde el espacio de la torre y la catedral quedan al margen de la vida diaria. La noche en Pisa fue estupenda, pizza con vino tinto y luego paseo con fotos de la torre, la catedral, el Batisterio… todo para nosotros, en total calma. Un final estupendo para unas vacaciones fantásticas que me encantaría repetir en un futuro y que recomiendo encarecidamente.

Anuncios

Publicado abril 24, 2011 por D.Ferrer en Florencia

Florencia en una tarde de primavera   Leave a comment

Florencia desde la Plaza de Miguel Ángel

Florencia desde la Plaza de Miguel Ángel

Muchos son los sitios con encanto de la capital toscana, la Piazza Michelangelo es sin duda uno de ellos. Tal vez esta plaza se asemeja más a un gran parking de autobuses de turistas que a una plaza en sí, pero las vistas que ofrece sobre la ciudad son sobrecogedoras, y es un lugar que merece una visita sin prisas, para quedarse embobado mirando el paisaje a media tarde sin pensar en el reloj.

Fachada de la Iglesia de San Miniato

Fachada de la Basílica de San Miniato al Monte

Las fotos más hermosas de Florencia están tomadas desde esta plaza, situada en una zona alta de la ciudad, sobre un monte en el que también se encuentra la Basílica de San Miniato al Monte, que es una joya que no pasa desapercibida. Una iglesia que sorprende tanto por su interior, con hermosas y enormes pinturas que cuelgan en las paredes, como por fachada, semejante a la de la catedral pero de menor tamaño y que se puede distinguir desde muchos puntos de la ciudad.

David, en la Plaza de Michelangelo

David, en la Plaza de Michelangelo

Era nuestra última tarde en Florencia antes de salir, al día siguiente, hacia Pisa. En unos 30 minutos caminando desde el centro llegamos a la iglesia, situada sobre la plaza de Michelangelo, tras haber subido durante un buen rato. El paseo y el cansancio tienen su recompensa al final, ya que la vista es inigualable. Desde aquí se podía ver toda la ciudad con sus monumentos más importantes destacando entre las casas. Tras visitar la iglesia bajamos, haciendo una pausa en uno de los bares para refrescarnos, hasta la plaza, donde están la mayoría de los turistas. Es uno de esos lugares de visita obligada en viajes organizados. La plaza es una gran esplanada coronada por una copia de la estatua de David, de Miguel Ángel. Es una plaza grande sin detalles, un lugar lleno de puesos donde comprar recuerdos de Florencia o botellines de agua. Lo único que salva al lugar son las vistas. Allí hay una escalinata donde da el sol de poniente algo de costado, la escalinata está cargada de gente de todas las culturas y lugares, turistas y lugareños que suben a disfrutar de la tarde, a tocar un instrumento musical o simplemente a estar con sus parejas. Un lugar romántico desde el que tomar alguna foto del río Arno cruzando una masa de pequeños edificios de techos anaranjados dominados por la cúpula de la Catedral, la torre del Palacio Viejo y todos y cada uno de los edificios de renombre que se pueden ir señalando con el dedo y nombrando como si de un mapa se tratase.

Y con esto le decimos ¡Hasta la próxima! a Florencia, y nos vamos a Pisa

Y con esto le decimos ¡Hasta la próxima! a Florencia, y nos vamos a Pisa

Publicado abril 24, 2011 por D.Ferrer en Florencia

De excursión… a la cúpula del Duomo   1 comment

Dicen que la catedral de Florencia es una de las más grandes del mundo. La cuarta, según pudimos leer en la misma, tras la basílica de San Pedro de Roma, S. Paul en Londres y el Duomo de Milán…no sé dónde se habrán dejado a la catedral de Sevilla en esta clasificación, aunque la verdad es que hay tantas opiniones y medidas a este respecto que es imposible cuál es más grande que la otra.

En fin, que el Duomo de Florencia es enorme, como podéis imaginaros, una de las iglesias más grandes en las que he estado en mi vida. Pero más que por su tamaño o por su interior, que es bastante sencillo, esta iglesia me pareció interesante por su cúpula, que se puede visitar. Como no podía ser menos, nosotros no dejamos de hacerlo y subimos los más de 450 escalones para llegar a lo más alto y poder disfrutar de una vista impresionante de toda Florencia.

Publicado abril 14, 2011 por D.Ferrer en Florencia

Momentos inolvidables en la capital del Renacimiento   1 comment

El Ponte Vecchio, cargado de tiendas, todas ellas de joyas. Esta fantástica vista desde el interior de la Galeria Uffizi, deja ver también el Passeto, que permitía a los Medici ir desde un lado del río hasta el otro sin tener que mezclarse con el resto del mundo

El Ponte Vecchio, cargado de tiendas, todas ellas de joyas. Esta fantástica vista desde el interior de la Galeria Uffizi, deja ver también el Passeto, que permitía a los Medici ir desde un lado del río Arno hasta el otro sin tener que mezclarse con el resto de la gente... ¿qué tendrían ellos en contra de la gente?

Unas vacaciones en Italia son siempre inolvidables, pero siempre hay momentos que se destacan por encima de cualquier otra vivencia. Florencia es una ciudad que invita a tener momentos de ese tipo, vivencias que no se olvidan en mucho tiempo, si es que lo hacen alguna vez. Esos momentos pueden ser de cualquier tipo y casi todos vienen determinados por la intensidad con la que los vives, la compañía, el lugar y las circunstancias ambientales.

Aquí estoy yo, nada menos que con Leonardo da Vinci a mi espalda... o su estatua, mejor dicho

Aquí estoy yo, nada menos que con Leonardo da Vinci a mi espalda... o su estatua, mejor dicho

Ahí está Lidia... aunque pequeñita, se puede distinguir... delante de esta fachada que recuerda mucho a las basílicas de Roma

Ahí está Lidia... aunque pequeñita, se puede distinguir... delante de esta fachada que recuerda mucho a las basílicas de Roma

De los días en Florencia recuerdo diversos momentos que me llenaron especialmente. Varios de ellos llegaron por casualidad y después de un largo día de turismo por toda la ciudad. Es curioso que llegaran uno detrás de otro, pero así fue. El primero fue en una pequeña iglesia situada cerca de nuestro hotel, aún en el centro pero no en la zona más turística. Por insistencia de Lidia (yo estaba bastante reticente a la idea aunque me dejé llevar), fuimos a ver una pequeña ópera que se celebraba allí cada noche. No era una gran actuación, era algo pequeño, un viernes por la noche, con apenas una treintena de personas sentadas a escasos metros de un pianista, una soprano y un tenor.

La situación, en la pequeña iglesia, la música, la acústica del lugar y, sobre todo, saber que Lidia estaba disfrutando muchísimo crearon una situación perfecta para que el momento se convirtiese en mágico, en inolvidable. Apenas duró una hora y cuarto, pero fue más que suficiente. Me encantó.

Y de nuevo la catedral con el battisterio delante, ambos construidos con mármol de colores

Y de nuevo la catedral con el battisterio delante, ambos construidos con mármol de colores

Tras este ratito en la “ópera” se nos había hecho bastante tarde para cenar… eran casi las once cuando llegamos al hotel preguntando por algún lugar donde todavía se pudiese cenar bien, no nos apetecía cenar cualquier cosa, queríamos cenar con calma, en un restaurante. Esto en Italia a las once de la noche no es fácil… ni siquiera en Florencia… preguntamos en varios sitios en los que nos dijeron educadamente que no y, finalmente, llegamos al hotel con pocas esperanzas. El recepcionista nos miró incrédulos cuando le preguntamos por un buen restaurante para cenar a esa hora, pero no dudó un segundo en darnos una respuesta: “el único sitio abierto ahora es un restaurante a 20 metros de aquí, junto al río”. Fue un acierto mayúsculo. El restaurante “Golden View” puede ser de los lugares más increíbles de Florencia. Es un lugar enorme, de buena calidad y con algo muy especial: un enorme ventanal que va de un extremo a otro del mismo y que está sobre el mismo río Arno. Lo mejor, las vistas, el Ponte Vecchio (que sin ser muy bonito tiene un encanto especial), y la orilla contraria del río, alumbrada por cientos de lucecitas y en las que se puede ver la Galeria Uffici, entre otros muchos edificios y palacios que bordean el río. Al llegar tan tarde no hubo problemas en sentarnos junto a la ventana, en un lugar privilegiado. Además de cenar bien disfrutamos muchísimo de la vista, del ambiente relajado y del buen trato del personal, fue una velada perfecta.

Y os dejo hoy con una foto desde uno de los muchos puentes que atraviesan el Arno, al fondo se distingue la torre del Palacio Viejo y el Puente Viejo

Y os dejo hoy con una foto desde uno de los muchos puentes que atraviesan el Arno, al fondo se distingue la torre del Palacio Viejo y el Puente Viejo

Publicado abril 13, 2011 por D.Ferrer en Florencia

Días de primavera en Florencia   1 comment

¡Qué maravilla de tiempo! Sin un tiempo así, probablemente, habría disfrutado mucho menos de Florencia. Pero por suerte el sol nos acompañó en todo momento y la temperatura no pudo ser más primaveral: unos 25 grados durante el día y alrededor de 15 por la mañana y la noche. Eso para mí significan condiciones ideales para hacer turismo, para caminar en la calle sin grandes abrigos, sin bufandas, sin zapatos pesados… además del gustazo de sentir el sol, después de muchos meses de invierno, calentar de verdad.

La Piazza de la República, en pleno centro de Florencia, en un día espléndido de sol

La Piazza de la República, en pleno centro de Florencia, en un día espléndido de sol

Además, el relativo calor en la calle hacía que fuese agradable entrar a una iglesia o a un museo de los muchos que se pueden visitar en Florencia. Así que aprovechamos las horas más cálidas del día, que también suelen ser las más tranquilas en turistas, para visitar lugares a cubierto, como la Catedral, impresionante también por dentro, o las muchas iglesias que están repartidas por toda la ciudad, como la Santa Croce (donde están enterrados Galileo o Michelangelo entre otros), visita que disfrutamos mucho; así como San Lorenzo, que se encuentra muy cerquita de la catedral y que me gustó mucho más por fuera por su aspecto antiguo y sencillo, que por dentro. También me gustó mucho San Miniato, situada a las afueras, sobre una colina y desde la que se disfrutan de unas vistas fantásticas de toda la ciudad.

Vista de la torre del Palazzo Vecchio, desde su patio interior

Vista de la torre del Palazzo Vecchio, desde su patio interior

Uno de los encantos de Florencia son también los puestos al aire libre. Junto a la iglesia de San Lorenzo ponen cada día un mercado en el que se puede encontrar de todo, pero sobre todo artículos de piel. Los bolsos de todo tipo, cinturones, carteras y monederos son los artículos que más abundan, pero también hay otro tipo de cosas como pulseras de piel, libretas con tapas de piel y el símbolo de la familia Medici en ellas, hay pañuelos (estos no de piel), o también colgantes, collares y pulseras hechas con cristal de Murano, que se ve mucho en Florencia. Creo que es una ciudad donde es difícil no comprarse un capricho, y por supuesto hay mucho para elegir regalos. Eso sí, los precios pueden variar bastante, hay puestos donde una cartera puede costar 25 euros y la misma a apenas 100 metros puede costar 15 euros, la diferencia es notable. Preguntamos precios en varios y compramos diferentes cosas, con las cosas de piel pudimos regatear, es algo que se espera, ya que solo con estar mirando ya te van reduciendo el precio los mismos vendedores. En cambio con el cristal de Murano los precios suelen ser fijos. Entre los puestos más económicos que encontramos, sin duda los que estaban situados en la Piazza San Firenze, junto al museo del Bargello, aquí los precios iniciales eran siempre más económicos que en cualquier otro puesto de Florencia que visitamos.

Seguramente podríamos haber pasado los cinco días viendo obras de arte en museos: La Galeria Uffizi, el Bargello, la Academia, el Museo de la Opera del Duomo… y muchos más, cada uno de ellos con sus encantos particulares, supongo, y todos con obras de arte muy conocidas. Nosotros decidimos no pasar mucho tiempo en museos, el tiempo era demasiado agradable y teníamos demasiadas ganas de estar en el exterior al sol para pasar horas bajo techo, así que nos decidimos por uno de ellos en principio: La Galería Uffizi, que probablemente sea el más extenso de todos. Dedicamos algunas horas a recorrer los largos pasillos de la Galería y a meternos en sus salas a ver las pinturas y las esculturas. Nos gustó mucho y lo disfrutamos con calma, incluyendo un buen rato en la cafetería exterior del mismo con una vista magnífica del Palazzo Vecchio. Eso sí, todo a precio de oro, pero el lugar y la ocasión lo merecen.

Los puestos del mercado de San Lorenzo, junto a la iglesia del mismo nombre, que aquí se ve al fondo

Los puestos del mercado de San Lorenzo, junto a la iglesia del mismo nombre, que aquí se ve al fondo

Momento café en la terraza de la Galería Uffizi

Momento café en la terraza de la Galería Uffizi

En el museo obviamente no se pueden hacer fotos, las obras pueden disfrutarse muy cerca, algunas de ellas de Leonardo da Vinci, de Miguel Ángel, de Rubens… es un lugar con encanto, un museo para verlo con calma, un lugar de culto para los amantes del arte, sin duda. Para mí es un lugar demasiado grande para disfrutarlo completamente, mi tiempo de disfrute de museos creo que ronda la hora, más allá tengo claro que el cansancio y la abundancia de cosas vistas empieza a hacerme mella en mi interés… así que, para mí, mejor ver lo que más me interese al principio, y luego ser selectivo en lo demás (así lo hice en el Louvre de París, así en Los Museos Vaticanos, e incluso en el Prado de Madrid). De los pocos museos que me han gustado y que me parece que tienen un tamaño ideal para mis intereses: el Museo Van Gogh de Amsterdam. En fin, que de museos estuvimos aquella mañana de Florencia y dado que había tantos otros… decidimos que sería el único museo que visitaríamos en nuestra estancia en la ciudad.

Publicado abril 12, 2011 por D.Ferrer en Florencia

Etiquetado con , , , , ,

Un viaje para no olvidar   Leave a comment

Nuestros días en Florencia transcurrieron lentamente. El tiempo comprendió nuestra necesidad de disfrutar de este viaje y pasó lentamente para que nosotros disfrutásemos de una ciudad sin prisas, sin agobios y sin necesidad de pensar en lo que vendría después.

El David, de Miguel Ángel, en la puerta del Palazzo Vecchio, un lugar increíble que durante el día está deslucido por la cantidad de turistas, pero que durante una noche estuvo allí prácticamente para nosotros

El David, de Miguel Ángel, en la puerta del Palazzo Vecchio, un lugar increíble que durante el día está deslucido por la cantidad de turistas, pero que durante una noche estuvo allí prácticamente para nosotros

El buen tiempo nos acompaño en nuestra primera noche. La temperatura era fresca pero agradable, ideal para pasear por las calles del centro histórico. ¡Vaya centro histórico! El corazón de la cuna del Renacimiento en Europa, la que fuera en su momento la ciudad más importante de todo el continente y tal vez del mundo. En esta ciudad los artistas más grandes del siglo XV y XVI trabajaron en distintas épocas. Lugar de nacimiento de la banca moderna, es un lugar increíble donde a cada paso encuentras palacios, edificios que llevan en pie más de 500 años, cargados de historia, de arte. Pasear por las calles de Florencia la primera noche nos llevó a sentirnos parte de otra época, partícipes de un mundo que paró en cierto momento de la historia y que tuvo como centro un lugar en concreto.

La Catedral de Florencia de fondo, a la derecha, parte del Battisterio

La Catedral de Florencia de fondo, a la derecha, parte del Battisterio

Una noche mágica en Firenze

Una noche mágica en Firenze

Aquella primera noche paseando por Florencia fue mágica, disfrutamos haciendo fotos junto al Palacio Vecchio (Viejo), sentándonos en un bordillo a contemplar su torre junto a las múltiples esculturas que siguen allí después de muchos años, o caminar desde el Puente Viejo hasta la Catedral y observar la fantástica fachada de mármol de colores verde y blanco, la torre junto a la misma, también de los mismos colores, o el Battisterio, edificio más antiguo que se encuentra justo enfrente de la Catedral. El tiempo se paró aquella noche para dejarnos invadir por un sentimiento de estar en un lugar que no pertenece al mundo en el que hoy vivimos, un lugar que está lejos de ser práctico y sencillo, donde se fomentaba el arte, donde el dinero cayó en manos de mecenas que fomentaron el crecimiento de grandes personajes de nuestra historia como Leonardo da Vinci, nacido en un un pueblo cercano a Florencia, o Miguel Ángel, que estudió y trabajó durante muchos años aquí, y donde se pueden ver muchas de sus grandes obras, como el mismísimo David, situado en la misma puerta del Palacio Viejo (una réplica del verdadero que se encuentra en la Galería de la Academia). Junto a ella se encuentra también una magnífica escultura del mismo tamaño que representa a Hércules y Caco, también impresionante y que junto con la de Miguel Ángel bordean la escalera del Palazzo Vecchio.

La Logia dei Lanzi, Logia de los Lanceros, este soportal está plagado de esculturas, entre ellas, aquí se ve de espaldas, a la izquierda a Perseo con la cabeza de Medusa y El Rapto de las

La Logia dei Lanzi, Logia de los Lanceros, este soportal está plagado de esculturas, entre ellas, aquí se ve de espaldas y a la izquierda, a Perseo con la cabeza de Medusa y El Rapto de las Sabinas. Al fondo se puede distinguir a David y a Hércules, ambos bordean la puerta del Palazzo Vecchio

Las calles de Firenze (Florencia en italiano) estaban prácticamente vacías aquella noche, y nosotros no sentíamos el cansancio del viaje. No teníamos ruta marcada, no habíamos pensado qué visitar y qué no, solo llevábamos una guía que nos servía para saber dónde nos encontrábamos en ese momento y nos describía a grandes rasgos qué veíamos en cada momento. Tampoco habíamos marcado un itinerario de monumentos que había que visitar de forma obligada. Florencia no merece un trato así, merece ser disfrutada con calma,  recorrida una y otra vez sin prisa, contemplar sus estatuas sentado en una terraza o en un banco, sentir la historia de sus calles a paso tranquilo. Sin duda este ha sido un viaje para no olvidar.

Primer viaje del año… Florencia   2 comments

Vista de Florencia cayendo la tarde desde la Piazza Michelangelo

Vista de Florencia cayendo la tarde desde la Piazza Michelangelo

¡¡Qué maravilla!! No se puede empezar de mejor forma la primavera que con un viaje a Italia, concretamente a la cuna del Renacimiento, a Florencia.

 

Italia en general es una maravilla: la gente, la cultura, la gastronomía, el tiempo… sin duda el parecido con España es grande, solo que ellos son más amantes y respetuosos con su pasado de lo que nosotros, los españoles, lo hemos sido durante muchos años de nuestra historia. Eso hace de Italia un país con muchas de las cosas buenas que tiene España pero que además está cargado de historia y de restos de la misma, algo que me encanta.

Lidia, el helado y el Palazzo Vecchio de fondo, uno de los edificios más característicos de Florencia

Lidia, el helado y el Palazzo Vecchio de fondo, uno de los edificios más característicos de Florencia

Florencia ha sido nuestro primer gran viaje del año, teníamos ya ganas de visitar la capital de la Toscana desde hace algunos años. Ya durante el viaje a Roma pensamos en hacer una escapada de un día para visitar Florencia. Ahora me alegro de no haberlo hecho porque realmente es un lugar para disfrutar con más tiempo. Tiene mucho que ver y mucho que visitar, así que organizamos una pequeña escapada de 5 días para visitarla, con la suerte que el clima nos ha acompañado cada día de nuestra estancia allí y que las fecha (principios de abril) ha hecho que disfrutásemos de una ciudad que es famosa por la cantidad de gente que la visita, de forma bastante tranquila.

 

Tal fue así que ya la primera tarde habíamos visitado gran parte de su centro histórico. Llegamos al aeropuerto de Pisa por la mañana, teníamos varias opciones para ir a Florencia, el bus directo, que tarda unos 70 minutos y cuesta diez euros, o el tren, que tarda una hora escasa y cuesta algo más de 7 euros. Nos decidimos por el segundo, mucho más cómodo, rápido y fiable que el autobús (además de barato en esta ocasión). Después de nuestro primer café capuchino en el aeropuerto (que nos supo a gloria tras meses sin probar un buen café) cogimos el tren y en una hora nos encontramos en el centro de Florencia. Allí comenzaba nuestra aventura.

La Catedral de Florencia, en nuestra primera tarde allí

La Catedral de Florencia, en nuestra primera tarde allí

Teníamos habitación en el Hotel Pitti Palace, situado junto al Ponte Vecchio, en un rincón maravilloso de Florencia. Tuvimos mucha suerte porque pasamos de tener una habitación doble normal a una superior por una reforma que se estaba produciendo en el hotel. Genial. Habitación de 4 estrellas a precio de 3. La ubicación ha sido un acierto, merece la pena quedarse en el centro de la ciudad aunque cueste un poco más caro, Florencia es un lugar para caminar, para recorrer… y entre tantos paseos apetece muy a menudo tener un hotel cerca para descansar algunas horas de vez en cuando.

Florencia es una ciudad cara, cierto, sobre todo si eres turista y vas a sitios de turistas. De ello fuimos conscientes nada más bajar a la calle y comprarnos cada uno un helado en plena Via Por Santa María, una de las principales en el centro histórico, 9 euros por dos helados… caros pero buenos. Más tarde nos dimos cuenta de que era posible comprarlos algo más baratos, aunque no mucho más. Acostumbrados a los precios de los helados en centroeuropa, donde el mismo helado cuesta 2 o 3 euros, esto nos sorprendió, pero no importaba, ¡estábamos en Florencia!

Publicado abril 7, 2011 por D.Ferrer en Florencia