Archivo para febrero 2013

Tener un hijo en Bélgica   10 comments

Hoy voy a hablar de un tema que puede ser de utilidad para todos aquellos extranjeros que se encuentren en Bélgica y que quieran tener un hijo o ya lo estén esperando. Desde hace pocos meses yo disfruto de mi hija, que nació en Bélgica, y creo que las pequeñas dificultades y vivencias que hemos tenido puede ser de utilidad para otras personas.

El nacimiento de un hijo siempre supone un gran reto, pero que nazca en el extranjero, en un lugar con costumbres diferentes a las tuyas propias, con un idioma distinto y con un sistema que asemeja poco a lo que conoces, además de sin contar con la ayuda de la familia en muchos casos, puede suponer el reto más grande de en la vida de una persona. En realidad no es para tanto siempre que se organicen bien las cosas desde el principio. La sociedad belga es generalmente muy planificadora, no podían ser menos a la hora de tener niños, así que es necesario tener en cuenta todos los pasos incluso antes de estar esperando el niño: el hospital, el registro, la guardería, el pasaporte… todos son temas que pueden llevar a disgustos si no te informas bien y con un buen tiempo de antelación.

Aquí lo normal es empezar a preparar la llegada incluso antes de empezar a buscarlo. Tener un niño supone un gran cambio para la vida profesional de las personas en general, divide tus fuerzas y sabes que durante un tiempo no vas a poder estar tan centrado en el trabajo como lo has estado hasta la fecha, así que normalmente la gente no tiene un niño a la ligera, lo tienen todo pensado: tener seguridad en el trabajo y un trabajo que te permita cierta flexibilidad, llevar cierto tiempo en el mismo empleo para poder disfrutar de todos los beneficios (un año mínimo de antigüedad en la misma empresa a tiempo completo para poder optar a los 4 meses de baja paternal), reservar las vacaciones para la llegada del bebé… todos son detalles importantes para una sociedad en la que si te sales un poco de las normas te vas a encontrar con dificultades, así que casi mejor aceptarlas y adaptarte a ellas. Esto es cada día más normal también en España, por supuesto, pero no hay que mirar mucho tiempo atrás para darse cuenta de que son preocupaciones de una sociedad en la que ambas personas en la pareja tienen/quieren trabajar. Hace 20 años nada de esto parecía tan importante.

En fin, me centraré en mi caso para no andar en generalidades. A nosotros el momento nos llegó en un buen momento profesional, ambos queríamos y estábamos dispuestos a hacer los “sacrificios” necesarios para poder disfrutar de nuestra niña. A los pocos meses de quedarnos embarazados comenzamos a visitar guarderías, que es uno de los temas más preocupantes. Son generalmente caras (aunque mucho menos que en Holanda) y las hay privadas, semi-públicas y públicas que están subvencionadas en parte por el gobierno. Para las primeras no hay mucho problema de espera, simplemente pagas un dinero para la reserva y te dicen si pueden guardarte el sitio o no, al final en una u otra encuentras sitio aunque es importante que se miren con al menos 6 meses de antelación para asegurarse de poder elegir. Para las públicas hay más problemas, la demanda es mayor ya que son bastante buenas (al menos en lo que yo he visto) y más baratas que las privadas. Para las públicas hay que aplicar lo antes posible, nosotros lo hicimos alrededor de los 4 o 5 meses de embarazo, teniendo en cuenta que no la necesitábamos hasta un año después. Optas a varias de ellas (como cuando eliges carrera en la Universidad, que pones tu primera opción y luego otras por si acaso), y puedes visitarlas, aunque no en una visita muy detallada como en las privadas. La respuesta del ayuntamiento te llega 6 meses antes de la fecha de entrada de tu hijo/hija en la guardería, en nuestro caso sabíamos que teníamos plaza en la guardería que elegimos como primera opción desde un par de meses antes de que naciera Inés, así que genial, pero creo que tuvimos bastante suerte, ya que esto no es lo que pasa normalmente y a veces hay que esperar más meses por problemas de plazas. El sistema para aplicar es sencillo (siempre que entiendas holandés) y se puede hacer por internet en la página del ayuntamiento. En la solicitud debes especificar para qué días necesitas la guarde, si 5 días en semana, si media jornada, si solo 2 o 3 días… todo esto es muy importante a la hora de la elección, ya que puede que no puedas cambiarlo después. Por ello es fundamental pensar en tu trabajo y en las posibilidades que éste te ofrece antes incluso de solicitar la guardería. En la página web está todo bastante claro aunque hay que dedicar tiempo a revisar la información y a mirar cuál es la mejor opción. Depende del barrio hay más guarderías o menos.

Una vez aprobada tu solicitud y sabiendo que tienes plaza, te llaman para concertar una cita en la que podrás visitar la guarde con detalle y también te harán una pequeña entrevista. No creo que en esta entrevista puedan determinar si te dan la plaza o no, es simplemente para saber si realmente la necesitas. Nosotros terminamos encantados con nuestra visita, nos gustaron mucho tanto las personas que conocimos como el sitio en sí, moderno, limpio y preparado especialmente para niños pequeños, así que genial. Tras esta entrevista-visita ya no pisarás la guardería hasta poco antes de que tu hijo/a entre en ella, será el momento de llevar los papeles necesarios, aclarar temas de comidas, de horarios, de visitas, de enfermedades… es cuando te dan las reglas de la guardería y cuando informas a las profesoras de las costumbres o hábitos de tu niña/o, ellas lo respetan en la medida de lo posible. Una vez has tenido esta reunión ya no hay marcha atrás, pronto tu bebé empezará en la guarde y será el primer gran paso de su vida hacia la independencia 🙂

Otro de los temas importantes es la elección de médico, y con ello la del hospital. En Amberes hay varias opciones y si preguntas en un sitio y en otro siempre te dirán que uno u otro es mejor, así que lo más adecuado es visitarlos. Los hospitales ganan dinero con esto, así que les interesa venderte su producto: “tenga a su hijo aquí” parecen decirte. Para ello organizan sesiones informativas de vez en cuando, en la página de los hospitales se pueden consultar y pedir cita. Si te la aprueban puedes ir te darán una vueltecita por todo el hospital, te enseñarán el paritorio, las habitaciones, te presentarán a las matronas, etc. La verdad es que son sesiones muy útiles. Nosotros fuimos a una al hospital donde estaba suscrita la doctora que Lidia eligió y nos quedamos contentos, pero también nos dio mucha seguridad ver el sitio y conocer a las personas que nos ayudarían después.

En Bélgica, a diferencia de Holanda, lo normal es tener a tu bebé en el hospital, y promueven el parto natural siempre. Los hospitales son caros, así que es muy aconsejable tener un seguro de hospitalización. Ten en cuenta que el seguro normal de mutualidad no cubre la mayoría de los gastos y tener a tu hijo, si todo es normal y sale bien, puede costarte varios miles de euros que tienes que soltar de tu bolsillo si no tienes seguro de hospitalización. Estos seguros hay que pagarlos aparte y puedes hacértelo con la misma mutualidad o con otra empresa privada. Eso sí, no esperes al último momento ya que la mutualidad exige que estés un año con ellos antes del parto para cubrirte el 100%. ¡Otro detalle más a tener en cuenta 12 meses antes de tener a tu hijo! Así son las cosas… algunos seguros te pagan con posterioridad, así que tienes que soltar el dinero primero y luego reclamar con las facturas a tu seguro. En el hospital, en el momento del parto, te obligan a pagar una especie de fianza que puede rondar los 300 euros para poder entrar (las cajas están en la puerta, es lo primero que encuentras en todos los hospitales y si no pasas por allí no te atienden a menos que tengas un pulmón saliéndosete entre las costillas). Así que primero pagas, luego subes a planta y en unas semanas o meses te llegarán las facturas a tu casa, que deberás abonar antes de cierto tiempo. Una vez pagado puedes reclamarlo a tu seguro, si es que lo tienes.

Bueno, pues por hoy voy a dejarlo aquí, que esto se está haciendo muy largo, en otro momento continúo con las particularidades de tener un hijo en Bélgica. 

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Publicado febrero 14, 2013 por D.Ferrer en Uncategorized

Un nuevo invierno en Bélgica   Leave a comment

Parece mentira, pero lo que no quisimos aguantar dos años en Oxford lo estamos aguantando con creces en Amberes… Estamos inmersos en un nuevo invierno, el quinto ya desde que llegáramos en 2009 a Holanda. Desde entonces, dos en Holanda y otros tres en Bélgica y la convicción de que somos personas de calor y buen tiempo. Estos inviernos fríos y oscuros pasan factura, no hay duda, nos volvemos un poco más tristes, más apagados y somnolientos. Es duro soportar este frío desde noviembre hasta marzo, son meses interminables de días cortos en los que parece que solo trabajas y duermes, no da tiempo para más, o al menos no parece haber tiempo para más.

Y una vez más, siempre por la misma época, nos planteamos si pasar otro invierno en Bélgica, en Amberes. ¿Será este nuestro último invierno aquí? Es algo que tenemos que decidir, poco a poco, pero no en un momento difícil como el invierno, sino cuando la oscuridad y la nieve no lo llene todo, sería injusto tomar una decisión tan importante en el momento más complicado del año, cuando todo parece costar un mundo y solo se piensan en los 22 graditos de media de Málaga durante toda la estación. Pero no se puede valorar solo eso.

Pasan los meses y cada vez estamos más asentados en Bélgica. Desde el nacimiento de Inés, que ya tiene casi 7 meses, hemos entrado en un día a día rutinario. Un rodillo pasa-semanas que hace que el tiempo vuele mientras vemos crecer a nuestra pequeña. Al mismo tiempo hemos “vuelto” al trabajo después de un tiempo centrados en la pequeña. La vuelta no está siendo sencilla aunque los proyectos y perspectivas son excelentes. Por mi parte estoy teniendo la oportunidad de crecer dentro de una empresa sin la necesidad de demostrarlo todo con títulos, como ocurre a menudo en España, sino con mi trabajo y mis aptitudes. Se me valora por lo que hago y por cómo lo hago, y no por un diploma que, cada día más, pienso que no demuestra casi nada.

Estamos trazando nuestro camino en Bélgica, no solo con nuestros trabajos, sino también con el nacimiento de nuestra hija, con las amistades que tenemos aquí. Disfrutamos de las oportunidades que se nos ofrecen y las aprovechamos al máximo, aunque por otro lado también sentimos la soledad del extranjero en un mundo al que no pertenece completamente. No podemos decir que no estemos integrados, pero siguen habiendo barreras culturales e idiomáticas que siguen siendo difíciles de derribar por diversas circunstancias: por nuestra propia resistencia a derribarlas y abandonar nuestra cultura española y también por la resistencia a incluir a unos españoles en su cultura por parte de los belgas.

Publicado febrero 12, 2013 por D.Ferrer en Amberes, Bélgica