Archivo para mayo 2010

Como ir a un parque natural y no ver animales…   Leave a comment

Por fin buen tiempo, la primavera parece que se asienta (toco madera) en Holanda y este fin de semana he aprovechado los 25 grados y el sol radiante que brillaba para viajar hasta Arnhem (o alrededores) y visitar el Parque Nacional más grande de Holanda, el Hoge Veluwe.

Se trata de un parque curioso, que parece natural aunque he leído por ahí que es totalmente artificial (como todo en Holanda) y al que la gente va no para ver animales, porque para ver bichos la gente aquí va a zoo’s o a safaris, al Parque Natural se va para pasearse en bici, tal y como se puede hacer en cualquier otra ciudad o lugar del país, pero esta vez rodeado de árboles.

Es curioso que un lugar en el que no se ven animales se llene así de gente cualquier fin de semana de mayo, pero eso es lo que pasa cuando vives en un país superpoblado y en el que todo la gente decide hacer lo mismo los mismos días. Tras esperar la cola de rigor para sacar la entrada, nos vimos sorprendidos por el hecho de que las bicicletas que se suponen preparadas para que las coja el público de forma gratuita estaban agotadas dada “la alta afluencia de público al parque ese día” tal y como nos dijeron. Así que nos vimos sin bicis en un rincón del parque, sin demasiados preparos para andar (íbamos para montar en bici) pero con muchas energías. Así que comenzamos nuestra andadura (nunca mejor dicho) por este parque y lo recorrimos de una entrada a la otra (unos 8 kilómetros) en apenas un par de horas.

Después de esta caminata y con los pies algo cansados, por fín encontramos otro aparcamiento de bicicletas donde tuvimos que pelear por no quedarnos de nuevo sin ellas. Una vez pertrechados de dicho vehículo todo mejoró, hicimos el resto del recorrido tranquilos y disfrutando del buen tiempo, que fue lo mejor del día, y nos quedamos con las ganas de ver siquiera un conejo, ya que los jabalíes, ciervos, gamos y otras especies animales de las que presume el parque no se dignaron a aparecer y por no ver, no vimos ni conejos, que en este país salen de debajo de las piedras.

A pesar del tono jocoso de todo lo que escribo lo cierto es que disfruté mucho del día y en cierto modo me alegré de hacer parte del recorrido andando. Primero porque me daba más tiempo para disfrutar de los diferentes paisajes del Hoge Veluwe: pasa de bosque espeso de pinos y encinas a dunas de arena sin un árbol y tan solo unas centenas de metros más allá hay pequeños lagos rodeados de vegetación. Estos escenarios son preciosos, pero la alta afluencia de público y la artificialidad de todo (el parque está recorrido por una carretera que lo divide por donde no dejan de pasar coches, además de diversos caminos asfaltados para bicicletas, otro de tierra para caballos y otro un poco más rústico para aquellos que deciden andar) hacen que los animales decidan, y nos los culpo, hacer sus vidas a horas más tranquilas, cuando cae la tarde y los holandeses se recogen.

Ay…. el Hoge Veluwe, toda una experiencia, ¡¡No dejéis de visitarlo cuando vengáis a Holanda!!

Anuncios

Publicado mayo 25, 2010 por D.Ferrer en Holanda

Etiquetado con ,

Algunos cambios   1 comment

Ya hace varias semanas que no me paso por aquí para dejar alguna noticia mía. He estado muy ocupado y no ha sido fácil sentarse un rato a escribir y contar cómo me van las cosas tras la vuelta a Tilburg, y es que han cambiado algunas cosas y apenas he tenido tiempo libre durante la semana.

He comenzado a trabajar en una empresa situada en Mechelen, o Malinas, unos kilómetros al sur de Amberes. Es una nueva oportunidad en algo diferente a lo que hacía antes que no me disgusta y que me parece interesante por el momento. El trabajo está bien, en un ambiente fenomenal y en un lugar estupendo, solo hay un problema que es que Malinas está a una hora de camino de Tilburg y además no cuenta con una línea de tren directa. Esto me hace ir en coche cada día, que no es un gran problema salvo porque tengo que cruzar Amberes, una gran ciudad con un gran volumen de tráfico diario.

Y yo ahora me pregunto: ¿Cómo lo hacen todas esas personas que cada día saben que se levantan para estar una hora en enormes atascos en las grandes ciudades? Pienso en los que viven alrededor de Madrid y que tardan varias horas en llegar a su trabajo. ¿Cómo lo hacen? ¿Cuándo llega el punto en que asumes que vas a tardar ese tiempo y el tráfico y el tiempo dejan de importarte o, al menos, de afectarte cada día? Yo ahora me enfrento a una circunstancia nueva para mí. Un trayecto de una hora, que no es poco, generalmente no lo puedo cubrir en menos de una hora y media, pero este retraso y el estar en colas durante media hora para ir y otra media hora para volver a casa me causan un estrés y un malestar enormes cuando llego a casa, haciendo que todas las buenas sensaciones que tengo al tener trabajo y al estar contento con él se me vayan y se me olviden por completo.

Tan solo llevo una semana y creo que no es fácil acostumbrarse a un cambio tan radical. He pasado algunos meses sin trabajo y antes tampoco lo hacía durante 8 horas, por lo tanto supongo que ver cómo el día se reduce a trabajar y poco más es algo difícil de llevar al principio. Así que intento aprender a llevarlo mejor y a saber sacrificarse un poco cuando es necesario, aunque eso no signifique que me conforme ni mucho menos, ya que no dejo de pensar en cómo podría mejorar esta situación. Por ello mis sensaciones estos días son contradictorias, por un lado la satisfacción de trabajar y sentirte parte de un grupo de personas en una empresa y por otro la frustación de perder mucho tiempo y esfuerzo en el trayecto a tu trabajo… Quiero planteármelo como una forma de superarme, de mejorar y sobre todo de aprender a controlar esas sensaciones y pensamientos que a veces me hacen encontrarme mal, tal vez esta sea una oportunidad estupenda para hacerlo y todo sea mucho más facil después, ¿no crees?

Publicado mayo 9, 2010 por D.Ferrer en Bélgica

Etiquetado con , ,