Archivo para septiembre 2008

Monasterio de Piedra, sorprendente y desconocido para muchos   3 comments

A algo más de 100 kilómetros de Zaragoza, dirección Madrid, nos encontramos con un lugar increíble por su belleza natural dentro de un paraje donde el agua reina a sus anchas, un rincón de Aragón desconocido para muchos y que a todos deja con la boca abierta. Este lugar es el Monasterio de Piedra, en la localidad de Nuévalos, a tan solo un par de kilómetros del centro de la misma.

Una de las muchas cascadas del Monasterio de Piedra

Una de las muchas cascadas del Monasterio de Piedra

El Monasterio de Piedra es uno de esos lugares que se puso a mi paso sin yo buscarlo y que logró encandilarme de una forma que no imaginaba. Se trata de un paraje natural de increíbles casacadas, grutas de cientos de metros e imágenes indescriptibles en un perfecto estado de conservación y donde se mezcla la mano del hombre con la de la naturaleza.

Primera cascada del camino

Primera cascada del camino

Al Monasterio de Piedra llegué casi por casualidad y por consejo de un familiar, sin demasiado tiempo y de paso. Cuál fue mi sorpresa que no solo dediqué mucho más tiempo del que esperaba a recorrer todo el circuito natural, sino que marqué aquel sitio como un lugar al que volver a disfrutar de todo un día, como merece. Es sin duda un lugar idóneo para disfrutar con toda la familia de un día de campo en un paraje espectacular, o simplemente realizar senderismo por una ruta marcada y que nos lleva por un sinfín de cascadas a cada cual más sorprendente. ¡No olvide ropa cómoda, calzado deportivo, agua y, dependiendo de la época, buenas prendas de abrigo, ya que el lugar es bastante fresco!

El lugar recibe este nombre de un antiguo Monasterio que hoy día es un hotel rural de gran belleza y que posee ruinas de lo que fuera en su día la iglesia del mismo, además de numerosas salas en las que se realizaban diferentes labores relacionadas con la elaboración de vino y chocolate, ya que presume de ser el primer lugar de todo el viejo continente donde se fabricó este precioso alimento venido desde las Américas. La visita al Monasterio es bastante ilustrativa, no está mal, pero sin duda el verdadero atractivo de este lugar es su Parque Natural, un lugar para disfrutar de todo un día, de varios kilómetros de longitud que nos lleva entre árboles centenarios de gran altura,

Interior de la gruta

Interior de la gruta

numerosas cascadas a cada cual más sorprendente, cavernas construidas bajo piedra en la que podemos tocar las paredes húmedas que filtran el agua, miradores que nos permiten disfrutar de la visión de la caída del agua, un maravilloso río, el conocido como el “lago del espejo” (en tratamiento por las algas en el momento de mi visita”, una completa piscifactoría y, como no, lo más sorprendente y maravilloso de todo: una gruta bajo la cascada llamada “cola de caballo” de película, uno de esos lugares que sólo pensamos que existen en países exóticos hasta que nos damos cuenta que en este rincón de Aragón también podemos encontrarlo. Es un increíble lugar que nos invita a la tranquilidad, a la fotografía y el disfrute de los elementos. Bajo el rumor de la cascada que deja entrar la luz del exterior, una zona que se antoja prehistórica donde las gotas filtradas por la tierra y la roca caen como una lluvia creando un pequeño lago subterráneo. Junto a él, un pequeño pasillo nos permite llegar hasta lo más profundo de la gruta para observarla en toda su magnitud. Y para salir de ella hay que atravesar la montaña por una extensa cueva donde el agua se filtra creando un ambiente muy húmedo y oscuro, algo maravilloso.

Lago del Espejo

Lago del Espejo

Tanto si deciden pasar unos días en los alrededores de Zaragoza como si tan solo van a pasar por allí desde Madrid, el Monasterio de Piedra, en Nuévalos, es un lugar que merece una visita, no lo duden. En los alrededores podrán encontrar Calatayud, una pequeña ciudad con un casco antiguo también precioso; y por supuesto el embalse de La Tranquera, que invita a realizar más de una foto desde los diferentes miradores de la zona. Las carreteras son comarcales desde Calatayud hasta el Monasterio, y tras visitarlo hay que volver a Nuévalos para regresar a la autovía, pero merece la pena reservar un día para este rincón donde el agua ha decido instaurar su reino. ¡Esto sí que es una Expo del Agua!

Publicado septiembre 8, 2008 por D.Ferrer en Ciudades de España

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Aprender inglés en el extranjero: Oxford   6 comments

Son muchas las personas que deciden, tras el verano, apuntarse a cursos de inglés, algunos incluso optan por marcharse al extranjero, a Inglaterra generalmente, para aventurarse allí unos meses y aprender, mediante la experiencia, ese dichoso idioma que nos trae de cabeza a muchos.

Uno de los colleges más emblemáticos de la ciudad

Uno de los colleges más emblemáticos de la ciudad

La mejor forma de aprender inglés es, sin lugar a dudas, necesitarlo, y para ello marcharse al extranjero es ideal, sobre todo a un lugar donde no abunden los españoles, ya que irse al extranjero para reunirse con otro montón de españoles en tu misma situación y acabar pasando el día con ellos es una pérdida de dinero y de tiempo, además que de calidad de vida.

Para mí, y hablo desde la experiencia, un lugar ideal es Oxford, una ciudad maravillosa, llena de estudiantes de todo el mundo, un lugar donde se habla un inglés bueno y de calidad, donde aprender es un placer (nada que ver con Irlanda, ni con Manchester, Edimburgo u otros tantos lugares donde el inglés es muy diferente). La zona sur de Inglaterra es sin duda la mejor en cuanto a la calidad del idioma, pero hay zonas donde abundan los extranjeros -indios, españoles, rusos, rumanos, italianos, franceses…- algo muy importante, ya que la mezcla es tremenda y el nivel de inglés baja mucho y se convierte en un idioma de 1.000 palabras bastante pobre. Hablo de Londres, por ejemplo, donde hay tanta mezcla que es imposible estar con ingleses la mayoría del tiempo.

Interior de uno de los College de la Universidad de Oxford

Torres gemelas en el All Souls College, Universidad de Oxford

Oxford es un lugar ideal, es una ciudad de tamaño medio, con dos universidades, la pija y la menos pija, la mayoría de la población es joven y de origen británico medio-alto, ya que se trata de una ciudad cara, es cierto, pero el nivel de vida es increíble. Sin duda es una ciudad de las llamadas “caras”, según muchos, la segunda más cara de toda Inglaterra tras Londres. Los pisos, un café, una cerveza, una cena… todo es un poco más caro que en otras ciudades, pero también es cierto que la comida es tan barata en el Tesco o el Sainsbury’s como otros lugares y que los trabajos están mejor pagados que en la mayoría de Inglaterra, sobre todos los cualificados.

En cuanto a trabajo, pisos, y todo lo que necesites para vivir allí, desde bicicletas a muebles, etc.,  existe una página web muy interesante donde se ofrece de todo y donde tú también puedes dejar tu mensaje de búsqueda o vender lo que quieras el día que vuelvas a casa, la página es: http://www.dailyinfo.co.uk es muy útil antes de irte y durante tu estancia. También está la página http://www.groupsnearyou.com/groups/oxford_freecycle donde podrás encontrar cosas que “reciclan” o regalan. El mercado de la segunda mano funciona muy bien allí y es algo ideal para comenzar bien sin tener que gastarte mucho dinero en todo.

Oxford al aterdecer

Oxford al aterdecer

El trabajo es un aspecto muy importante de esta ciudad, ya que cada año tiene una gran demanda de trabajos de cierto nivel que no se pueden comparar a estar limpiando en una cocina. Es necesario intentar optar a estos trabajos de cierto nivel, ya que una de las virtudes de los ingleses es que a todo el mundo lo tratan igual y siempre te dan una oportunidad, si te sale bien estás de enhorabuena, aunque tu inglés no sea el mejor. El hecho de que sea una ciudad universitaria hace que cada año tras el verano la demanda de trabajo crezca muchísimo, por lo que septiembre es una época ideal para emprender el viaje.

Oxford es, por otro lado, una ciudad de cuento, con un centro histórico increíble e inigualable en toda Europa, los edificios de la Universidad de Oxford son sencillamente impresionantes, da gusto pasear tanto en verano como en invierno. Hay montones de cafeterías donde se respira un ambiente de estudio y relax que te invitan a quedarte toda la tarde con tu caffé latte leyendo un buen libro. Librerías sin fin, calles por las que sólo pueden pasar bicicletas (el medio de locomoción más imporante en la ciudad), y un servicio de autobuses envidiable, con la seguridad de que en 5 minutos vas a llegar un autobús de alguna de las dos compañías que compiten en la ciudad a tu parada. Por otro lado, está a aproximadamente una hora en coche de Londres y tiene un servicio de autobusés fantástico tanto con la capital inglesa (en menos de dos horas y comodísimo), como a los aeropuertos (Heatrow está a unos 40 minutos, Gatwick a una hora y media y Luton y Standsted algo más lejos).

Puerta del Sheldonian Theatre

Puerta del Sheldonian Theatre

Resumiendo, si estás pensando irte a Inglaterra en las próximas fechas para aventurarte durante unos meses/años, Oxford es una ciudad ideal, no abundan los españoles, aunque los hay; existe un buen ambiente en todas partes, tanto para salir por la noche como para ir a la ópera; instalaciones deportivas de primera categoría y un centro histórico por descubrir que estoy seguro que te enamorará. Yo tuve la suerte de pasar allí más de un año cuando tenía pensado estar unos meses, encontré trabajo pronto en el Centro de Deportes de la Universidad de Brookes, como Steward, y recuerdo el tiempo que pasé en esta ciudad como uno de los mejores de toda mi vida.

Mucha suerte!!!

Publicado septiembre 4, 2008 por D.Ferrer en Oxford

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¿Adelgazar tras un verano de excesos?   1 comment

Somos muchos los que tras un largo mes de vacaciones de verano y muchos excesos en el cuerpo durante el periodo estival, tememos llegar a casa y encontrarnos con una sorpresa en la báscula, algo inevitable al romper totalmente nuestra rutina durante las vacaciones y que ahora supondrá algunos sacrificios.

Es imposible disfrutar de unas vacaciones al 100% sin llevar a cabo algunos excesos, cierto, comidas de horas en las que ingerimos hasta de lo que en realidad necesitamos, mucho alcohol, poco ejercicio, falta de descanso adecuado… son muchas las razones que nos hacen ganar unos gramos/kilos durante las vacaciones, pero bien es cierto también podemos perderlos sin demasiados sacrificios y siendo constantes.

La regularidad en nuestra alimentación es la clave para volver a nuestro peso habitual, y no es necesario saltarse comidas y hacer locuras de 12-14 horas sin ingerir bocado para “quemar más grasa”, ya que ésto probablemente nos va a llevar a comer con mayor ansia y en mayor cantidad, además de provocarnos un descontrol en nuestro metabolismo que puede incluso llegar a ser peligroso.

Nuestro cuerpo es muy sabio, miles de años de evolución lo avalan, y tiene métodos para que gastemos menos energía si ingerimos menos calorías de las que necesitamos, por ello no es recomendable saltarse comidas ni sustituirlas con batidos e historias de televenta, simplemente volver a nuestra rutina alimentaria de una forma sana y regulada.

No podemos perder los kilos que hayamos ganado durante el mes de vacaciones en solo un mes, esto hay que olvidarlo, ya que es mucho más difícil perder que ganar, por ello hemos de concienciarnos en que va a ser un proceso algo más lento pero que al final resultará satisfactorio. Hay un gran cúmulo de cosas a tener en cuenta, la principal es el tipo de alimentos que comemos y la forma, es mucho más conveniente acompañar un filete de ternera con ensalada que con patatas fritas, y este tipo de “sacrificios” van a llevar a nuestro cuerpo a volver a ser el de siempre. Ensaladas, fruta entre las horas de comidas en lugar de bollería o dulces, comidas hervidas y a la plancha en lugar de fritas, evitar el picoteo una hora antes de la comida… son pequeños detalles que se pueden hacer sin ninguna dificultad, disfrutando de la comida y notando poco a poco que volvemos a sentirnos más ligeros.

Por otro lado está el apartado físico, que puede consistir en cambiar alguna rutina sendentaria por algo más dinámico, como por ejemplo aparcar un poco más lejos del trabajo para caminar diez minutos cada día, pasear durante una horita al atardecer o simplemente subir las escaleras en lugar del ascensor. Con estos pequeños “sacrificios” llevaremos una vida mucho más satisfactoria y sana.

Publicado septiembre 1, 2008 por D.Ferrer en consejos

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