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Vivir en Bélgica (tercera parte)   3 comments

Como español, es relativamente sencillo sentirse a gusto en Bélgica. En general, la gente es agradable y se presta a ayudarte cuando lo necesitas, además son una sociedad a la que le gusta disfrutar de la calle cuando hace buen tiempo, salen a cenar, a visitar a los amigos y sobre todo tienen muchas fiestas o acontecimientos que son una excusa para reunirse y, generalmente, beber cerveza. Es un país donde un extranjero no se siente al margen, ya que la población es muy multicultural y resulta fácil encontrar españoles, italianos y portugueses, además de otras muchas culturas, sobre todo de los países de Oriente Medio.

Para una persona recién llegada de España y en busca de un lugar en la sociedad belga, normalmente hay dos posibilidades para adaptarse. Una de ellas, la que considero más cómoda, es acudir a lugares de reunión de españoles, como restaurantes, centros culturales o incluso tiendas de productos españoles, donde se puede conocer gente, hacer cierta amistad y sentirse un poco más como en casa, siendo parte de una minoría aunque no totalmente integrado en el país.

Por otro lado, existe la posibilidad más difícil, que no es otra que intentar evitar los lugares de reunión de españoles y optar por los lugares de la gente autóctona, hacer esfuerzos a la hora de conocer belgas, intentar coincidir con personas con las mismas aficiones aunque sean belgas, etc. Esta opción es difícil al principio, ya que la barrera del idioma es importante, aunque más aún es la barrera cultural, las costumbres y formas, como horarios, comidas, temas comunes, etc. También ésta es la forma en la que podremos sentirnos integrados en el país después de un tiempo.

En mi opinión es más interesante orientarse por aficiones comunes a la hora de buscar amigos, algo nada fácil en este país, aunque sin duda el idioma y el origen son un punto muy importante para tener relaciones duraderas.

El idioma

El belga medio puede hablar fácilmente tres idiomas: flamenco, francés e inglés, sobre todo la gente con estudios. Casi todos son capaces al menos de entender los tres idiomas, aunque no sean capaces de hablar inglés de forma fluida. Los idiomas oficiales son dos: el flamenco y el francés. Cada idioma se habla en una zona del país, siendo más común que un flamenco hable también francés que un francófono hable también flamenco, o al menos esa es mi sensación.

El idioma es algo muy importante a la hora de buscar trabajo y sin hablar los dos oficiales es complicado encontrar un puesto de cara al público. Lo cierto es que Bélgica, al ser un país muy multicultural, la sede del Parlamento Europeo y centro de transportes para toda Europa, es un país muy interesante para multinacionales, donde generalmente el inglés es el idioma principal.

Para alguien que sepa algo de francés y no esté interesado en el flamenco u holandés, es recomendable buscar trabajo en la zona de Bruselas, la capital, donde el idioma usado es normalmente francés, además de inglés. Para la zona flamenca: Amberes, Brujas, Gante… es muy importante el flamenco, aunque existen muchas empresas internacionales relacionadas con la logística que buscan hablantes autóctonos de español u otros idiomas extranjeros.

Por supuesto solo hablando español es complicado adaptarse a esta sociedad. Creo que al menos inglés es esencial para entenderse. En los ayuntamientos y otros lugares relacionados con la administración, esenciales para el papeleo de inscripción, es esencial ir con alguien que hable la lengua local, ya que en muchos lugares se niegan a utilizar el inglés, aunque los trabajadores lo hablen. Esto crea a veces malentendidos y quebraderos de cabeza, ya que casi ningún papel proveniente del ayuntamiento, del banco o del seguro (obligatorio hacérselo nada más llegar, nada de Seguridad Social) va a estar en otro idioma que no sea flamenco o francés, dependiendo de la zona.

Mi consejo, si se planea venir a Bélgica para vivir, empezar a estudiar holandés/flamenco (es lo mismo), o francés, para al menos poder mantener pequeños intercambios y manejarse a la hora de pedir información, comprar y comer fuera. Es siempre recomendable saludar en el idioma local, y luego preguntar si se habla inglés en lugar de preguntar directamente en inglés, esto lo encuentran maleducado y puede que encontremos rechazo por ello. En cambio, si mostramos interés en su lengua e intentamos hablarla, es más probable que sientan empatía y nos ayuden.

Publicado julio 13, 2012 por D.Ferrer en Bélgica

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Indignaciones primaverales…   2 comments

Indignado, malhumorado y con ganas de darle una patada a Bélgica y volverme a España a las primeras de cambio. Así me sentí ayer después de uno de esos choques con la burocracia que resultan tan cansinos, incómodos y difíciles, más aún cuando no son en tu propio idioma…
Tras mucho pensármelo y revisarlo bien, he decidido matricular mi coche, español, en Bélgica. Hace dos años fuimos hasta el norte de España tan solo para pasar la ITV, pero estaba claro que este verano no podíamos volver a ir hasta allí tan solo para eso, así que no quedaba otra que matricularlo por fin aquí, en Bélgica.
Malinformado por amigos (todo el mundo ha oído algo pero luego no tienen ni idea) comencé con los papeleos. Primero perdí una mañana completa para inscribirlo en la aduana. Tras esperar una hora y media a que me atendiesen resultó que necesitaba un papel previo que debía pedir en la verdadera aduana, que por supuesto estaba en otra ciudad y a la que tendría que ir en otra mañana… ese fue mi primer choque con la desinformación, tal vez causada por las dificultades del idioma, solo que esa información errónea me la había dado un compañero belga que trabaja haciendo seguros de coches… inexplicable entonces.

Tras recoger este papel en la verdadera aduana (en 5 minutos y muy bien atendido) me informaron de todos los pasos que debía tomar a partir de entonces para completar la correcta matriculación, que son:
– Papel rosa de la aduana.
– Certificado de Conformidad para pasar la Itv belga.
– Pasar la itv belga.
– Ir al seguro para que te inscriban en el DIV y tras varias semanas te den una matrícula asociada al conductor, no al vehículo.

Yo todavía no he llegado ni a la mitad… Tras haber recogido el “papel rosa” de a la aduana, fui a recoger el “Certificado de Conformidad” que es una especie de ficha técnica del vehículo que es necesario pedir a la casa Seat, que los coches belgas tienen por defecto (es necesaria para pasar la itv belga) pero que los españoles no, ya que la Tarjeta de Inspección Técnica de España no es válida aquí, así que hay que pedirla especialmente.

Así que visité la Seat en Amberes y me dijeron que sí, que me la conseguían previo pago de 100 euros… tras 5 días de espera me llamaron para decirme que no la habían podido conseguir, que al ser un vehículo español era necesario que fuese a Bruselas, previa cita, a que me hicieran una inspección allí del vehículo y que me darían el papel directamente (ya podrían haber estado bien informados de nuevo, que digo yo que no sería el primer vehículo extranjero en pedir esto en un país donde el 25% por ciento de la población es de otro país…)

Llamé para hacer la cita a la Seat de Bruselas, situada en todo el centro para hacer las cosas un poco más complejas, me la dieron tras un servicio terrible al teléfono (el servicio al cliente no es nada importante para los belgas en los negocios de cara al público cuando no se trata de venderte algo…) y de nuevo pedí varias horas libres en mi trabajo (que por supuesto tendré que recuperar en algún momento) para ir hasta el centro de Bruselas con mi coche…

Tuve la mala suerte, para colmo, de que pillé una huelga de transportes públicos en Bruselas, algo muy común en un país del “primer mundo”. Cuando no son los trenes son los autobuses, y si no, pues es que ha nevado y nada funciona… en fín, que allí que fuí con la fe de recoger ese papel y listo… Pero claro, con el tráfico tardé más de lo esperado y llegué tarde… sí, 30 minutos tarde. ¿Qué sería lo normal en este caso? Pues si me preguntan a mí, diría que el taller mostrase algo de flexibilidad sabiendo que están situados en el centro de Bruselas y de que la gente trabaja a las horas que dan las citas. Pero no, ellos no muestran flexibilidad, ellos te dicen que es muy tarde, que ya no pueden ayudarte y que te dan cita para otro día, todo esto con muy mal servicio, como no… obviamente esto me sentó fatal y estuve un buen rato hablando con uno y con otro (se iban rotando porque no me dió la gana de entrar en razones) perjurando en Español (esto siempre sale mejor en el idioma materno) y protestando un buen rato en holandés (fue una gran práctica de la que yo mismo salí bastante sorprendido).

En fin, que de nuevo había chocado con la burocracia en un país extranjero (ya me había pasado en Holanda alguna vez, y por cosas así me marché de allí). Finalmente tuve que aceptar una nueva cita, a la que no tengo intención de ir a menos que me sea exclusivamente necesario, y haciendo algunas llamadas a España creo que podré conseguir este papel de homologación válido para toda la unión europea en la Seat en Málaga.

Por cierto, se me olvida mencionar que el papelito en Bruselas me costaba 200 euros, suerte que no los tengo que pagar por adelantado. Seguro que después en Málaga me cobran 20 o 30 euros por ello… porque no es más que un folio con las mismas cosas que vienen en la ficha técnica pero en varios idiomas y con un sello de fábrica. Por cierto, que el trato y el servicio al teléfono de los trabajadores de la Seat en Málaga ha sido excelente, no solo me atendieron con interés, que es el mínimo que se pide, sino que ellos mismos me han llamado hoy a mi móvil belga para asegurarme de que me lo pueden conseguir y de que les enviase escaneado los documentos necesarios… yo creo que esto si es algo más normal.

Así que en ese punto estoy, esperando conseguir el certificado de España y así no tener que volver a verle la cara a los queridos trabajadores de la Seat en Bruselas, ciudad que cada día me parece más horrible. Muy bonita para echar un rato de turista, pero invivible. Tiene los mismos problemas de una macrociudad siendo una ciudad de tamaño medio.

Esto a veces pasa, incluso en tu propio país. Cuando te ocurre viviendo en el extranjero tendemos a exagerar, a indignarnos mucho más y a pensar que todo sería más fácil allí, en casa… pero lo cierto es que no es así siempre. Estas experiencias le enriquecen a uno, dicen por ahí, supongo que se aprende más cuando no te salen las cosas perfectas desde el primer momento, aunque la verdad es que en estos días me da mucha pereza vivir fuera de España y pienso… ¿Y si le dan por culo a todo esto y me vuelvo?

Visitas y recorridos en Bélgica   1 comment

Patio de la casa de Rubens, en Amberes

Patio de la casa de Rubens, en Amberes

Tiempo de visitas en Amberes. Época de buenos ratos en familia ya sea en casa o en la calle. Una de nuestras primeras visitas en Amberes han sido mis padres. Como el año pasado, cuando aún estábamos en Holanda, los días en Amberes los hemos disfrutando tanto en casa como conociendo diferentes lugares próximos a Amberes, algunos de ellos desconocidos para mí, pero muy sorprendentes.

Parte trasera de la casa de Rubens

Parte trasera de la casa de Rubens

Amberes fue nuestro principal escenario, esta preciosa ciudad aún guardaba algunos secretos para nosotros. Uno de ellos es la casa de Rubens, donde el pintor vivió durante varias décadas. Su casa es un auténtico museo, no solo de pinturas, sino de muchas otras obras de arte que él realizaba y que coleccionaba de otros artistas. La visitamos en una soleada mañana de sábado, fría pero agradable. Los días se han hecho ya muy cortos y el día hay que aprovecharlo desde bien temprano. Por ello nos levantamos con ánimo y nos marchamos al centro de Amberes en tranvía. Este medio tan económico, sencillo y efectivo nos llevó hasta el mismo corazón de la ciudad, donde se separan el barrio histórico y la zona más comercial. En esta última se encuentra la casa de Rubens, perfectamente restaurada y un lugar muy bien organizado para visitarlo. Una parada obligada en una visita corta a Amberes, y por supuesto una visita que repetiré seguramente en el futuro con otros visitantes, y encantado que estaré de hacerlo.

El día acompañaba y tras unas horas viendo obras de arte y patios italianos nos dimos un paseo por la zona comercial disfrutando del bullicio y la vida de una gran ciudad como Amberes. No pudimos evitar hacer algunas compras, algún regalito para aquéllos que no han venido todavía a visitarnos y algún detalle para la casa, que todavía está falta de algunas pinceladas. La tarde llegó pronto aunque antes fuimos a comer al pintoresco barrio árabe, donde se come un estupendo pescado cualquier día de la semana. Desde allí, siempre con el tranvía, volvimos a casa para descansar antes de nuestra visita a una ciudad próxima al día siguiente: Mechelen.

Lateral del Ayuntamiento de Mechelen

Lateral del Ayuntamiento de Mechelen

Mechelen es una perla un tanto desconocida, al menos lo era para mí. Malinas, conocida por Mechelen en Bélgica es una ciudad de tamaño medio que decidí que visitásemos sin conocer demasiado bien lo que íbamos a encontrar. ¡¡Y vaya sorpresa que me llevé!! No solo se trata de una ciudad llena de vida y muy agradable para caminar y vivir, sino que guarda algunos monumentos y rincones encantadores.

Torre de la iglesia de Mechelen

Torre de la iglesia de Mechelen

Primero visitamos la plaza principal, o Grote Markt, la típica plaza belga en torno a la cual se construían los edificios más emblemáticos e importantes de la ciudad: el Ayuntamiento, la Oficina de Correos, así como la iglesia o catedral de la ciudad. El caso de Mechelen no es una excepción y allí se encuentran tanto el Ayuntamiento, con una fachada sorprendente; como la Iglesia principal, una enorme catedral con una característica diferenciada: su torre. Se trata de una enorme torre que no se terminó de construir pero que mide 100 metros de altura. A ella se puede subir tras escalar los más de 500 escalones visitando diferentes salas, entre ellas varias donde se encuentran enormes campanas, el reloj y su maquinaria, una sala de poleas… y finalmente la zona más alta de la misma, donde han construido hace tan solo un año un moderno mirador acristalado que ofrece unas preciosas vistas de la ciudad de todo su alrededor.

Vista desde la torre

Vista desde la torre

A pesar del frío y de la ligera niebla, nos decidimos a subir a la torre y desde arriba disfrutamos de una estupenda vista de 360 grados. Por desgracia ni Amberes ni Bruselas eran visibles aquella mañana, pero sí disfrutamos de la vista de Malinas.

Tras la visita a la torre y a la iglesia, una buena comida de cuscus puso la guinda a una mañana completa y en buena compañía. Era el momento de volver a casa por dos razones: estábamos cansados y queríamos evitar el tráfico de vuelta a Amberes, que siempre es problemático desde la zona de Bruselas.

Llegó el domingo, día de partidos de baloncesto y poca actividad. No hubo tiempo a mucho más y llegó el fin de la estancia de los visitantes y la vuelta a casa a la mañana siguiente. El otoño llega a su fin y comienza el invierno, y eso se nota en las temperaturas y, sobre todo, en los árboles, que de repente han dejado de soltar hojas y ya todos están pelados, preparados para las primeras nieves que llegarán pronto.

Publicado noviembre 30, 2010 por D.Ferrer en Amberes

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Algunos cambios   1 comment

Ya hace varias semanas que no me paso por aquí para dejar alguna noticia mía. He estado muy ocupado y no ha sido fácil sentarse un rato a escribir y contar cómo me van las cosas tras la vuelta a Tilburg, y es que han cambiado algunas cosas y apenas he tenido tiempo libre durante la semana.

He comenzado a trabajar en una empresa situada en Mechelen, o Malinas, unos kilómetros al sur de Amberes. Es una nueva oportunidad en algo diferente a lo que hacía antes que no me disgusta y que me parece interesante por el momento. El trabajo está bien, en un ambiente fenomenal y en un lugar estupendo, solo hay un problema que es que Malinas está a una hora de camino de Tilburg y además no cuenta con una línea de tren directa. Esto me hace ir en coche cada día, que no es un gran problema salvo porque tengo que cruzar Amberes, una gran ciudad con un gran volumen de tráfico diario.

Y yo ahora me pregunto: ¿Cómo lo hacen todas esas personas que cada día saben que se levantan para estar una hora en enormes atascos en las grandes ciudades? Pienso en los que viven alrededor de Madrid y que tardan varias horas en llegar a su trabajo. ¿Cómo lo hacen? ¿Cuándo llega el punto en que asumes que vas a tardar ese tiempo y el tráfico y el tiempo dejan de importarte o, al menos, de afectarte cada día? Yo ahora me enfrento a una circunstancia nueva para mí. Un trayecto de una hora, que no es poco, generalmente no lo puedo cubrir en menos de una hora y media, pero este retraso y el estar en colas durante media hora para ir y otra media hora para volver a casa me causan un estrés y un malestar enormes cuando llego a casa, haciendo que todas las buenas sensaciones que tengo al tener trabajo y al estar contento con él se me vayan y se me olviden por completo.

Tan solo llevo una semana y creo que no es fácil acostumbrarse a un cambio tan radical. He pasado algunos meses sin trabajo y antes tampoco lo hacía durante 8 horas, por lo tanto supongo que ver cómo el día se reduce a trabajar y poco más es algo difícil de llevar al principio. Así que intento aprender a llevarlo mejor y a saber sacrificarse un poco cuando es necesario, aunque eso no signifique que me conforme ni mucho menos, ya que no dejo de pensar en cómo podría mejorar esta situación. Por ello mis sensaciones estos días son contradictorias, por un lado la satisfacción de trabajar y sentirte parte de un grupo de personas en una empresa y por otro la frustación de perder mucho tiempo y esfuerzo en el trayecto a tu trabajo… Quiero planteármelo como una forma de superarme, de mejorar y sobre todo de aprender a controlar esas sensaciones y pensamientos que a veces me hacen encontrarme mal, tal vez esta sea una oportunidad estupenda para hacerlo y todo sea mucho más facil después, ¿no crees?

Publicado mayo 9, 2010 por D.Ferrer en Bélgica

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A orillas del Escalda: Amberes   Leave a comment

Plaza céntrica de Amberes, la Grotemarkt

Plaza céntrica de Amberes, la Grotemarkt

Bueno, bueno, bueno, pues la primavera está en su máximo esplendor en Holanda y por suerte estoy disfrutándola bastante. Hace un tiempo perfecto para irse de fin de semana a visitar sitios, con sol pero sin mucho calor, un clima ideal para recorrer las calles de Amberes durante el domingo sin cansanse demasiado y disfrutando de muchos buenos ratos.

Amberes ha sido toda una sorpresa, ya que habíamos planeado visitar Bruselas durante este fin de semana, y por falta de ganas decidimos no ir hasta tan lejos y quedarnos algo más cerca de casa. Decidimos que Amberes, a unos 50 minutos de Tilburg, sería una buena opción, y vaya si lo ha sido, he terminado encantado.

Torre de la Catedral de Nuestra Señora, la más importante y de mayor tamaño de Amberes

Torre de la Catedral de Nuestra Señora, la más importante y de mayor tamaño de Amberes

Hace apenas una hora que llegué a casa y casi no he tenido tiempo de descargar las fotos al ordenador, pero me apetecía mucho contar lo que me había parecido la ciudad, que es una de las más importantes de Bélgica, con el segundo puerto más grande de Europa, su propio aeropuerto, universidad y mucho más. Una gran urbe que está, como ya digo, a menos de una hora de autovía desde Tilburg.

Lo que iba a ser un día tranquilo al sol ha sido al final un día de recorrer las calles del centro de la ciudad, entrar en algunas de sus enormes iglesias y en la Catedral, como no, de sorprendente tamaño todas y de gran valor artístico, ya que Amberes fue la ciudad de Rubens, donde vivió y murió este artista del siglo XVII. Por suerte todavía vivo, y no como ocurre en muchos otros casos, fue considerado un importante pintor y escultor, y ayudó en gran medida a embellecer la ciudad. Hay múltiples obras de Rubens en la Catedral, así como en otras iglesias, en una de las cuales yace muerto en un lugar de privilegio.

Pero Amberes me ha parecido mucho más que sus iglesias. Tiene un centro muy grande, con muchas calles peatonales y plazas donde hay múltiples restaurantes internacionales (sobre todo italianos), cafeterías y también tiendas. Es un lugar con mucha vida incluso en domingo, ya que se trata de una ciudad turística, que se puede visitar a pie perfectamente aunque también hay autobuses turísticos y paseos en carro de caballos.

Catillo a orillas del Escalda donde se encuentra el Museo de la Marina

Castillo a orillas del Escalda donde se encuentra el Museo de la Marina

El idioma no es un problema, y la verdad es que no me ha quedado claro que se habla allí, si holandés (como en algunas zonas del norte de Bélgica), o francés (como en el sur), o flamenco o lo que sea. La cuestión es que todo está en muchos idiomas y te puedes cruzar con turistas de todo el mundo, pero en especial con españoles, que me parece que abundaban hoy en Amberes. Es curioso, ya que en las dos visitas a ciudades belgas: Brujas y Amberes, he tenido la sensación de cruzarme con muchos más españoles de los que he visto en 6 meses en Holanda. Tal vez Bélgica, por aquéllo de los emigrantes durante la dictadura, sea un país mucho más “atrayente” para los españoles. En cualquier caso, es agradable ver gente de tu tierra, aunque la falta de costumbre pueda jugarte una mala pasada por hablar más de la cuenta pensando que nadie te entiende…

La plaza del mercado o Grotemarkt es, en mi opinión, el lugar más hermoso de la ciudad, con una preciosa fuente que simboliza el origen “mítico” de Amberes donde, según cuenta la tradición, vivía un gigante en una orilla del río, que como precio a todo aquél que quisiese cruzar el Escalda, les cortaba una mano y la lanzaba al río. Este gigante fue derrotado y castigado con la misma moneda, lo cual se refleja en la fuente. En uno de los laterales de la plaza se encuentra el ayuntamiento, que es un magnífico edificio, y en los otros lados hay edificios típicos muy antiguos y que son, en mi opinión, la estampa imagen perfecta de la ciudad

Ayuntamiento de Amberes desde la Grotemarkt, un edificio que se construyó en 1565

Ayuntamiento de Amberes desde la Grotemarkt, un edificio que se construyó en 1565

Hay muchas otras cosas que visitar, pero tampoco me quiero convertir en una guía de turismo, como parece que estoy haciendo últimamente, si queréis saber más, podéis preguntar y gustosamente hablaré más de la ciudad. Sí quiero decir que me ha sorprendido mucho, ya que desconocía que fuera tan interesante y que tuviese tantas cosas, y aunque me ha parecido algo cara, creo que es una visita perfecta para los que vengan por esta zona de Holanda o pasen unos días en Bélgica.

Publicado mayo 10, 2009 por D.Ferrer en Bélgica

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