Archivo para noviembre 2009

En casa esta semana   1 comment

El baloncesto es un deporte arriesgado, y siempre pasan pequeñas cosas. Es muy difícil no tener alguna lesión o un golpe. En esta ocasión le tocó a Lidia, que tuvo mala suerte durante su partido del sábado y un balón desafortunado le causó una pequeña fractura en un dedo meñique. La lesión no es grave, pero requiere mucho cuidado e inmovilización durante algunos días, así que durante esta semana no estaremos en Dusseldorf, sino en Tilburg, en casa.

Algo curioso en Holanda es que cuando te hacen las radiografías, al menos en este caso, no te las dan en plástico como suelen hacer en España, sino que te dan un CD que puedes utilizar para visualizarlas en el ordenador. Así de fácil y de sencillo. Gracias a eso podemos ver en el blog cómo quedó el dedo de Lidia después del golpe…

Radiografías de la mano de Lidia

Radiografías de la mano de Lidia

Publicado noviembre 30, 2009 por D.Ferrer en baloncesto

No levantamos cabeza   Leave a comment

Mal, muy mal. Así es como estamos jugando en las últimas semanas. La victoria en copa por 30 puntos no valió para cambiar las sensaciones del equipo, que siguen siendo muy negativas. Hemos entrado en un bucle que se repite cada semana: malos entrenamientos, actitud penosa y pérdida el fin de semana.

Hoy tampoco ha podido ser. Hemos perdido contra el equipo colista, que había perdido todos los partidos hasta ahora. Hemos jugado fatal, con mucha presión, como si nos fuera la vida en ello, hemos dejado de disfrutar jugando al baloncesto, y lo peor de todo es que los jugadores comienzan cada uno a hacer la guerra por su cuenta, quiero decir que cuando alguien se equivoca, en lugar de animarlo, se le recrimina. Es algo muy negativo y que da muy mala imagen de lo que está ocurriendo en el equipo.

La próxima semana tenemos un partido en Amsterdam contra uno de los rivales más complicados. Yo sigo irregular, como el equipo, con algunos minutos muy buenos y otros no tanto, aunque dentro de lo que cabe me mantengo bastante estable, ayudando en lo que puedo y siendo siempre positivo o callándome cuando hay que hacerlo. Desde hace dos semanas solo entreno los jueves con el equipo ya que el martes estoy en Dusseldorf. Allí he encontrado otro equipo con el que entreno los martes, se llama Capone y es un equipo que está en una dinámica ganadora, completamente distinta a la nuestra. Las sensaciones que me ha dado ese equipo esta semana me han ayudado para jugar con soltura hoy, pero no ha valido de mucho.

Publicado noviembre 28, 2009 por D.Ferrer en baloncesto

¿Qué hacer en una tarde otoñal en Düsseldorf?   Leave a comment

¡¡Montones de cosas!! En Dusseldorf hay montones de posibilidades para entretenerse en una tarde de otoño, es una ciudad dinámica donde la gente parece disfrutar mucho fuera de casa, ya no solo comprando, como los holandeses, sino también paseando, viendo los escaparates y puestecillos del centro o simplemente observando a la gente.

Tarde típica de otoño en Dusseldorf, finales de noviembre, ha llovido toda la mañana por lo que me he quedado en el hotel estudiando y navegando por internet. El tiempo mejora por la tarde, deja de llover e incluso se abre algún claro entre la espesa capa de nubes que perdura sobre el centro de Europa desde la semana pasada. La temperatura es más que agradable para pasear, unos 14 grados, una chaqueta primaveral basta. Me preparo y salgo del hotel en busca del metro-tranvía que tiene una parada a menos de 100 metros de donde estoy. Cojo el tranvía, no pago, parece que aquí nadie lo hace aunque aún tengo mis dudas… Es rápido y cómodo. En menos de 10 minutos estoy en la estación de trenes, donde pregunto por el horario de trenes para Venlo, desde donde cogeré el jueves otro tren hacia Tilburg. De la estación me voy paseando por una zona llena de comercios y restaurantes orientales. Hay muchos sitios de masajes y… ¿algo más que masajes?

Llego al corazón de la ciudad, donde se concentran las tiendas. La gente se multiplica y las calles se iluminan porque comienza a oscurecer. Los escaparates lucen sus mejores galas, paso por delante de tiendas de lujo en la zona más chic de la ciudad: Valentino, Gucci y otras tantas boutiques donde no he puesto un pie en mi vida (ni tengo interés en hacerlo). En la misma avenida hago una pausa, entro en un Starbucks y pido un “grande capuccino”, me ponen un cubo de café donde puedo casi nadar, aunque en realidad la mitad es solo espuma. Busco un rincón tranquilo y bien iluminado en la primera planta y allí me siento a leer y a tomarme el cafelillo con calma, disfrutando de mi libro.

Metro de Dusseldorf

Metro de Dusseldorf

Después camino sin rumbo, tengo un par de cosas que hacer en mente pero no tengo prisa por hacerlas. Una es comprar un móvil alemán y otra buscar un regalito para Lidia. Ambas llegan sin necesidad de ir a buscarlas. El centro está súper animado, hay cientos de puestecillos de artículos de navidad, dulces, salchichas de medio metro, panes típicos, castañas… la gente pasea entre ellos y algunos se paran y deciden comprar algo. A mí se me abre el apetito con tanto olor y tanta gente comiendo y me decido por un puesto en el que venden pan rústico y una especie de trozos de masa horneada con queso y patatas encima, pido el pan para llevármelo al hotel y un trozo de “pizza” para comérmela, el precio es un poco exagerado pero no me importa.

Con mi comida en la mano sigo caminando, todavía queda tarde por delante. La gente con la que hablo, en las tiendas o que intentan entrevistarme por la calle para venderme una suscripción a algo, son muy agradables, simpáticos y curiosos por saber de dónde vengo y qué hago en Dusseldorf tan ocioso. Parecen personas abiertas y muy dados a conversar. Mientras termino mi comida veo otros puestos de cosas típicas: masa de patata frita, salchichas de todos los colores y tamaños, castañas asadas, algo parecido al chocolate caliente en taza… me dan ganas de probarlo todo, pero pienso que ya tendré tiempo y oportunidad.

Y llego a mi último destino, una gran librería de 5 plantas que ocupa todo un edificio en el centro. Voy directo a la sección de libros internacionales (el alemán todavía no lo domino) y me paseo entre las novelas en inglés, hasta llegar a las de español. De esta sección escojo dos, las pago y pido que me las envuelvan. Al salir de nuevo a la calle ya es noche cerrada y casi las seis de la tarde, hora de volver al hotel. La estación de metro está cerca y en menos de 15 minutos estoy de vuelta en la habitación, con el pan todavía caliente y un paquetito envuelto para regalo. Ha sido una tarde muy entretenida en Dusseldorf, una ciudad con mucha vida.

Paseos por Düsseldorf   1 comment

En la zona del puerto se pueden ver muchos edificios interesantes

En la zona del puerto se pueden ver muchos edificios interesantes

Düsseldorf es una ciudad de lo más agradable para pasear, incluso en noviembre y con un tiempo de lo más otoñal. Hay diversos parques, calles comerciales, zonas de negocios, paseos por el borde del río… una gran variedad de posibilidades en una ciudad cosmopolita y moderna, donde comer es barato pero tomarse un café es incluso más caro que en Holanda…

Y fachadas muy divertidas...

Y fachadas muy divertidas...

Entre paseos, es posible hacer multitud de cosas, desde tomarse un café en alguna de las cafeterías con Wi-fi totalmente gratuito (como ésta en la que me encuentro en este momento), hacer fotos del río y de los barcos que navegan río arriba o abajo, sentarse en alguna de las terrazas del centro o conocer la zona más moderna de la ciudad, la situada junto al puerto fluvial, una impresionante zona conectada directamente con el río y que da cabida tanto a yates de lujo como a enormes barcos de carga.

Pero lo más impresionante es la vista de la ciudad desde el cielo

Pero lo más impresionante es la vista de la ciudad desde el cielo

Entre las muchas cosas que se pueden hacer en Dusseldorf, una de las más impresionantes y atrayentes es subir al “pirulí”, o la Rheintower, situada junto al puerto en una zona llena de edificios super modernos. La torre es bastante sorprendente desde abajo, pero es mucho más sorprendente la panorámica que se puede ver desde arriba. En menos de un minuto el ascensor salva los 170 metros que hay desde el suelo hasta la zona de observación, que domina toda la ciudad y mucho más allá. La vista desde allí es sobrecogedora, se puede ver el río en todo su esplendor, reconocer uno a uno los lugares más importantes de Dusseldorf, ver la extensión de la zona industrial e incluso vislumbrar Colonia si el día lo permite. Allí estuve un buen rato (por un pequeño precio: 3,50€), disfrutando de las vistas en total tranquilidad, con apenas una decena de personas en el anillo acristalado. Unos metros más arriba se encuentra el restaurante-cafetería, en el cual puedes comer o cenar con la vista más increíble posible. Eso sí, el precio del menú rondaba los 150€…

Desde la torre se puede contemplar el río a su paso por Dusseldorf

Desde la torre se puede contemplar el río a su paso por Dusseldorf

Paseo tras paseo, casi siempre a pie, voy conociendo esta ciudad que va a estar ligada a mi vida en los próximos meses, tal vez hasta finales de febrero. No es una ciudad especialmente bonita pero me parece interesante y creo que puedo adaptarme a vivir algunos días a la a semana sin grandes problemas, el único es la lengua, ya que no creo que comience ahora a estudiar alemán… o sí, ¿quién sabe? Dicen que cada año hay que ponerse nuevas metas…

    Una de las carreteras más importantes de la ciudad, la que atraviesa todo el centro, es subterránea, pasando por debajo de múltipes edificios y parques. Este hecho hace que la ciudad parezca tranquila en cuanto al tráfico, pero éste es continuo en el subsuelo, aquí se ve una de las entradas del túnel, justo por debajo de uno de los edificios más simbólicos de Düsseldorf

Una de las carreteras más importantes de la ciudad, la que atraviesa todo el centro, es subterránea, pasando por debajo de múltipes edificios y parques. Este hecho hace que la ciudad parezca tranquila en cuanto al tráfico, pero éste es continuo en el subsuelo, aquí se ve una de las entradas del túnel, justo por debajo de uno de los edificios más simbólicos de Düsseldorf

Por otro lado, no quiero dejar de comentar que en Dusseldorf funciona muy bien el tranvía, que es el medio de transporte público más importante. Es económico, cómodo y bastante rápido. Cierto es que no tanto como el metro, pero la obra que supone éste, además de las molestias a los ciudadanos durante meses, el desembolso económico y el peligro por los edificios colindantes, me hace pensar en qué hubiera pasado si en Málaga en lugar de la obra faraónica del metro se hubiese optado por un tranvía rápido y eficaz que recorriese vías tan importantes como la Carretera de Cádiz o la Alameda Principal… ¿imagináis el centro recorrido por tranvías? Yo sí, y creo que estaría muy bien. Imagino que, dentro de algunos años, cuando el metro ya esté parcialmente terminado en Málaga, todos estaremos contentos, pero, ¿y hasta entonces?

Comer en Dusseldorf   Leave a comment

¿Qué te apetece? Comer en Dusseldorf es toda una experiencia. Es una ciudad repleta de restaurantes y bares, hay de todo, desde cocina internacional a puestos de salchichas típicas alemanas, a gusto del consumidor.

En el paseo que bordea al río hay montones de terrazas y restaurantes que, supongo, estarán llenas cuando haga buen tiempo

En el paseo que bordea al río hay montones de terrazas y restaurantes que, supongo, estarán llenas cuando haga buen tiempo

Son varias las sorpresas que me llevé anoche cuando salimos a cenar. Por un lado los horarios, esperaba que la mayoría de los restaurantes estuvieran cerrados después de las siete o las ocho, pero ¡qué equivocado estaba! El centro estaba repleto de terrazas perfectamente preparadas para disfrutar de una cena en el exterior incluso en una noche fría y hasta bien entrada la noche. Hay restaurantes internacionales de todo tipo, calles repletas de mesas altas para tomar algo, puestos de comida rápida y un largo etcétera. Pero lo más sorprendente de todo es la cantidad de restaurantes españoles que se pueden encontrar.

Destaca sin duda la variedad de terrazas anunciando tapas y paella, platos típicos de nuestra tierra, no en uno, sino en 5 o 6 restaurantes en la misma calle. Fue un hallazgo sorprendente. La mayoría de los turistas (japoneses, griegos, holandeses, alemanes…) se concentraban en las terrazas que anunciaban tortilla y pimientos del padrón, todo en español en primer lugar, con camareros españoles y alemanes, como no. Nosotros optamos por el más típico de todos: Las tapas, que ofrecía una gran variedad de platos españoles. Comimos con sabores de nuestra tierra y pensando en la increíble diferencia que hay entre nuestra comida y el resto de Europa, y es que no hay nada como sentirse en casa…

Düsseldorf, primer día   Leave a comment

¡¡Ya estamos en Düsseldorf!! LLegamos ayer por la noche (domingo) y hoy ha sido un día ajetreado de una manera muy diferente para Lidia y para mí. Ella ha estado trabajando prácticamente todo el día, mientras que yo no he parado desde mediodía, pero en la ciudad y como turista.

Stadtgraben, un canal situado en el centro de la ciudad y la zona de tiendas más lujosas de Dusseldorf

Stadtgraben

Düsseldorf es una ciudad bastante grande, de unos 600.000 habitantes. Está situada a orillas del Rin, que la atraviesa y la hace mucho más interesante. No se trata de una ciudad turística, o al menos eso es lo que me ha parecido. Por el contrario es una ciudad comercial, llena de tiendas y de edificios de negocios. Es, según lo que he podido leer por ahí, la capital mundial de las ferias y congresos. Un lugar en el que prácticamente cada semana se celebra una gran feria europea que, generalmente, tiene algo que ver con la tecnología. De hecho es también la ciudad donde comenzó todo el boom de los móviles, aquí tiene su sede europea de negocios Vodafone, que seguramente sea la compañía de móviles más importante de Europa.

Zona de Hafen, o puerto, en cristiano, y el Rhin

El pirulí no solo está en Madrid...

Todo esto hace de Düsseldorf una ciudad muy moderna, con muchos edificios de estilo modernista llenos de oficinas. Hay varias zonas industriales y de negocios a ambos lados del río, y la imagen nocturna con los grandes edificios iluminados y los puentes sobre el Rin es impresionante.

Hoy ha sido un día muy entretenido para mí. Tras pasar un par de horas en el hotel estudiando holandés he salido a la aventura con ganas de andar y de ver cosas. El hotel está situado un poco lejos del centro, a unos 30 minutos del centro caminando, que es el medio que yo he elegido, y supongo que a bastante menos en tranvía, que es el medio de transporte público que mejor funciona aquí. Para llegar al centro hay que atravesar una zona totalmente residencial, muy tranquila, con edificios donde viven familias y supermercados. Ya en el centro el movimiento se multiplica y la diversidad de personas y personajes es impresionante. La impresión que he tenido hoy es que se trata de una ciudad muy mestiza, con muchos alemanes que son de origen extranjero, nada de rubios altos, me ha parecido que la gente es más bajita que en Holanda y también más social y abierta.

El Stahlhof, edificio de principios del siglo XX utilizado por el gobierno

El Stahlhof, edificio de principios del siglo XX utilizado por el gobierno

En cuanto al idioma… ha sido el primer problema que me he encontrado. Ahora sé cómo se sienten los extranjeros cuando llegan a España y la mayoría de los españoles no son capaces de decir dos palabras en inglés… Los alemanes no son muy dados a hablar lenguas. Los que hablan inglés, que no son muchos según me ha parecido hoy, lo hacen de forma abrupta, como si lo utilizasen muy poco. Parece sorprendente que a tan solo una centena de kilómetros, en Holanda, prácticamente todo el mundo comprende el inglés y lo habla perfectamente. Es increíble el poder de la televisión, que creo que es la causante de esta diferencia, ya que en Holanda no existe el doblaje de películas y series, mientras que en Alemania todo está doblado, como en España.

Por otro lado el holandés me ha servido de poco aquí. No entiendo nada de lo que me dicen en alemán y lo que yo he probado a decir no ha servido de nada. Eso que he oído alguna vez de que sabiendo holandés te puedes entender con los alemanes me ha parecido un cuento, y la verdad es que es una pena. Eso sí, los alemanes me han parecido personas muy dispuestas y agradables, en todo momento con una sonrisa y dispuestas a ayudar, no he tenido ningún problema en cuanto a eso.

El día ha transcurrido entre paseos por las calles bulliciosas del centro, llenas de preciosos escaparates de todo tipo, y un par de recorridos por zonas más tranquilas de parques y la zona del río. Me ha parecido un contraste interesante y de lo más agradable: un ratito en el centro entre cientos de personas que van y vienen y otro ratito en un parque caminando, sentado tomando fotos o simplemente observando los grandes barcos que recorren el Rín.

En el Hofgarten, o parque principal, hay decenas de especies distintas de aves que se reúnen, al caer la tarde en una zona muy concreta donde la gente los mira y les echa comida

El Hofgarten

Düsseldorf no me parece una ciudad monumental, y la pequeña guía turística que he comprado hoy me reafirma en esa idea. Parece que se trata de una ciudad de negocios en la que se puede salir por la noche con gran variedad de posibilidades y que destaca por su variedad de centros comerciales y tiendas de lujo en el centro. Aún me quedan varios días por aquí que pienso disfrutar conociendo poco a poco todos los rincones que me parezcan interesantes y por supuesto luego contarlo aquí.

Victoria en el torneo de copa   Leave a comment

Ganamos después de varias derrotas seguidas. Esta vez ha sido en el torneo de copa y bastante lejos de casa, en una ciudad llamada Heerenven, en el norte de Holanda. El enésimo viaje de este año por el baloncesto mereció la pena y, tras tres partidos perdidos en la liga, ganamos por 30 puntos, algo que necesitábamos todos y en especial algunos jugadores que habían entrado en una dinámica muy negativa.

La temporada sigue y aún nos quedan 4 partidos antes de las vacaciones de navidad, 3 de liga y uno de copa contra un rival de nuestra liga. La semana que viene seguimos viajando y vamos a jugar contra Goba, uno de los rivales más fuertes de nuestra liga.

Publicado noviembre 14, 2009 por D.Ferrer en baloncesto