Momentos inolvidables en la capital del Renacimiento   1 comment

El Ponte Vecchio, cargado de tiendas, todas ellas de joyas. Esta fantástica vista desde el interior de la Galeria Uffizi, deja ver también el Passeto, que permitía a los Medici ir desde un lado del río hasta el otro sin tener que mezclarse con el resto del mundo

El Ponte Vecchio, cargado de tiendas, todas ellas de joyas. Esta fantástica vista desde el interior de la Galeria Uffizi, deja ver también el Passeto, que permitía a los Medici ir desde un lado del río Arno hasta el otro sin tener que mezclarse con el resto de la gente... ¿qué tendrían ellos en contra de la gente?

Unas vacaciones en Italia son siempre inolvidables, pero siempre hay momentos que se destacan por encima de cualquier otra vivencia. Florencia es una ciudad que invita a tener momentos de ese tipo, vivencias que no se olvidan en mucho tiempo, si es que lo hacen alguna vez. Esos momentos pueden ser de cualquier tipo y casi todos vienen determinados por la intensidad con la que los vives, la compañía, el lugar y las circunstancias ambientales.

Aquí estoy yo, nada menos que con Leonardo da Vinci a mi espalda... o su estatua, mejor dicho

Aquí estoy yo, nada menos que con Leonardo da Vinci a mi espalda... o su estatua, mejor dicho

Ahí está Lidia... aunque pequeñita, se puede distinguir... delante de esta fachada que recuerda mucho a las basílicas de Roma

Ahí está Lidia... aunque pequeñita, se puede distinguir... delante de esta fachada que recuerda mucho a las basílicas de Roma

De los días en Florencia recuerdo diversos momentos que me llenaron especialmente. Varios de ellos llegaron por casualidad y después de un largo día de turismo por toda la ciudad. Es curioso que llegaran uno detrás de otro, pero así fue. El primero fue en una pequeña iglesia situada cerca de nuestro hotel, aún en el centro pero no en la zona más turística. Por insistencia de Lidia (yo estaba bastante reticente a la idea aunque me dejé llevar), fuimos a ver una pequeña ópera que se celebraba allí cada noche. No era una gran actuación, era algo pequeño, un viernes por la noche, con apenas una treintena de personas sentadas a escasos metros de un pianista, una soprano y un tenor.

La situación, en la pequeña iglesia, la música, la acústica del lugar y, sobre todo, saber que Lidia estaba disfrutando muchísimo crearon una situación perfecta para que el momento se convirtiese en mágico, en inolvidable. Apenas duró una hora y cuarto, pero fue más que suficiente. Me encantó.

Y de nuevo la catedral con el battisterio delante, ambos construidos con mármol de colores

Y de nuevo la catedral con el battisterio delante, ambos construidos con mármol de colores

Tras este ratito en la “ópera” se nos había hecho bastante tarde para cenar… eran casi las once cuando llegamos al hotel preguntando por algún lugar donde todavía se pudiese cenar bien, no nos apetecía cenar cualquier cosa, queríamos cenar con calma, en un restaurante. Esto en Italia a las once de la noche no es fácil… ni siquiera en Florencia… preguntamos en varios sitios en los que nos dijeron educadamente que no y, finalmente, llegamos al hotel con pocas esperanzas. El recepcionista nos miró incrédulos cuando le preguntamos por un buen restaurante para cenar a esa hora, pero no dudó un segundo en darnos una respuesta: “el único sitio abierto ahora es un restaurante a 20 metros de aquí, junto al río”. Fue un acierto mayúsculo. El restaurante “Golden View” puede ser de los lugares más increíbles de Florencia. Es un lugar enorme, de buena calidad y con algo muy especial: un enorme ventanal que va de un extremo a otro del mismo y que está sobre el mismo río Arno. Lo mejor, las vistas, el Ponte Vecchio (que sin ser muy bonito tiene un encanto especial), y la orilla contraria del río, alumbrada por cientos de lucecitas y en las que se puede ver la Galeria Uffici, entre otros muchos edificios y palacios que bordean el río. Al llegar tan tarde no hubo problemas en sentarnos junto a la ventana, en un lugar privilegiado. Además de cenar bien disfrutamos muchísimo de la vista, del ambiente relajado y del buen trato del personal, fue una velada perfecta.

Y os dejo hoy con una foto desde uno de los muchos puentes que atraviesan el Arno, al fondo se distingue la torre del Palacio Viejo y el Puente Viejo

Y os dejo hoy con una foto desde uno de los muchos puentes que atraviesan el Arno, al fondo se distingue la torre del Palacio Viejo y el Puente Viejo

Anuncios

Publicado abril 13, 2011 por D.Ferrer en Florencia

Una respuesta a “Momentos inolvidables en la capital del Renacimiento

Suscríbete a los comentarios mediante RSS.

  1. Esto es lo que me gusta a mí. Estas pequeñas recomendaciones como la ópera y el restaurante con el ventanal. Gracias 🙂

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: