Ay… París   1 comment

Esa cabeza es mía...

Esa cabeza es mía...

Ya tocaba. Por fín nos lanzamos a pasar un fin de semana en París, una ciudad que está a tan solo 4 horas de Tilburg y es de las capitales más visitadas del mundo, sino la que más. El fin de semana pasado decidimos disfrutarlo en “plan mochilero” y con poca carga cogimos un autobús el viernes por la noche que nos permitió estar en el centro de París a las seis de la mañana, y ahí comenzó todo….

Calle del centro de París a las 6 de la mañana

Calle del centro de París a las 6 de la mañana

A pesar del cansancio por el viaje y las pocas horas dormidas, disfrutamos de una mañana estupenda paseando por las preciosas calles de París. Las primeras horas fueron sin duda las mejores de todo el fin de semana, sin gente por la calle teníamos los monumentos y rincones de esta ciudad para nosotros solos y los disfrutamos a pie sin prisas al menos, ya digo, por unas horas.

La Madeleine

La Madeleine

La primera joya a la que nos asomamos fue el edificio de la Ópera, y de allí caminamos hasta la plaza de la Concordia por una gran avenida. Disfrutamos de la vista de los Campos Elíseos totalmente vacíos, para nosotros. De allí nos encaminamos a la Torre Eiffel, queríamos llegar temprano para evitar colas y, aunque llegamos un buen rato antes de que abriesen las taquillas, tuvimos que esperar casi una hora… El monumento más conocido y uno de los más visitados de París no podía faltar. Subimos a lo más alto y allí estuvimos más de una hora, entre subidas y bajadas en ascensor y fotografías en la terraza. Fue un rato estupendo, pero aquí empezamos a notar lo que nos iba a acompañar el resto del viaje: los turistas (como nosotros) en masa.

Vistas al sur desde la torre Eiffel

Vistas al sur desde la torre Eiffel

Tras bajar de la Torre Eiffel el día había cambiado y el aparente sol con el que amanecimos nos había dejado y ya no aparecería más en todo el fin de semana. Esto creo que ha deslucido un poco una hermosa ciudad, pero no cambió nuestros planes en ningún momento.

Lidia y la Torre Eiffel, la Torre Eiffel y Lidia...

Lidia y la Torre Eiffel, la Torre Eiffel y Lidia...

La Magdeleine, el Sacre Coeur, el Hotel des Invalides, la Sorbona y por supuesto el Arco del Triunfo no faltaron durante el fin de semana. Además nos dió tiempo de recorrer los Campos Elíseos y como no a pasar algunas horas en el Louvre, que es un edificio impresionante y enorme. Esto fue ya al final del domingo, cuando estábamos cansados de caminar, de esperas, de colas interminables de turistas y de precios increíblemente desorbitados. Como anécdota, os contaré lo que me pasó la primera mañana: Paramos en una cafetería cerca de la Torre Eiffel pero en una calle comercial bastante tranquila, una calle de barrio, diría yo. Allí nos sentamos y pedimos dos cafés con leche, los tomamos y me propuse pagar. Pedí la cuenta en la barra y me pusieron un papel delante con 8,80 euros, cuando le señalé a la camarera que aquella no era nuestra cuenta y le señalé mi mesa, ella me señaló con parsimonia los dos “café creme” que aparecían en aquél papelito. Yo me dí cuenta de mi errror, pagué y salí riéndome por lo inocente que había sido. Hasta entonces consideraba el café muy caro en Holanda, ¡¡ahora pienso que en España lo regalan!!

El precio de las bebidas es impresionante, sobre todo del café, que normalmente no baja de los 3,50 euros. La comida no es tan cara, pero ni mucho menos barata. Además todo está muy vanalizado por los turistas, en el Louvre daba la sensación de que la gente entraba allí simplemente por ver la Mona Lisa y marcharse a otra cosa, despreciando todas las obras que rodean a este cuadro y las tres enormes zonas de las que dispone el museo, se pueden lanzar fotos a todo y no hay problema en utilizar el flash tanto en el museo, como en Notre Dame, como en el Panteón… todo está llevado al extremo por los turistas, por sacar dinero, en este sentido he terminado muy decepcionado con París. Para poner un ejemplo, la sala de la Mona Lisa de Da Vinci estaba tan abarrotada que solo se podía ver el cuadro a una distancia de 5 metros, había gente sentada por los suelos, haciéndo fotos con flas en todo momento y el escándalo era impresionante… apenas estuvimos 5 minutos allí, salímos despavoridos. Además, nos dió la sensación de que en cualquier libro o postal podríamos ver la Gioconda con más detalle…

Vista de la Concergería desde uno de los puentes del Sena

Vista de la Concergería desde uno de los puentes del Sena

Notre Dame

Notre Dame

En Notre Dame también estuvimos. Este es el monumento más visitado de París, con más de diez millones de visitantes al año. Es gratuito y se visita bastante rápido, sobre todo porque el flujo de gente te arrastra y no te deja disfrutar de nada. Digamos que hay un “chorro” continuo de personas que entran por una puerta y salen por otra, todos hacen el mismo recorrido en más o menos el mismo tiempo, sin importar si hay misa o no, de hecho, nosotros la visitamos durante la misa del domingo por la mañana, era curioso ver como un grupo de personas escuchaban la misa en silencio mientras miles de turistas hablaban, hacían fotos y tocaban en todas partes… todo muy vanal, en mi opinión.

Por otro lado también visitamos el Panteón, que es una de los monumentos que más me gustaron y que visitamos con mayor tranquilidad. Es un edificio para el que hay que pagar. Recuerda mucho a la Basílica de San Pedro, salvando las diferencias de tamaño y riqueza; y además no es una iglesia aunque fue concebida como tal, es un edificio del gobierno donde están enterrados algunos de los personajes más imporantes de la historia de Francia como Victor Hugo, Voltaire, Rosseau, Marie Curie… Creo que es de visita obligada. Del techo del Panteón cuelga un espléndido péndulo que da la hora exacta, es una auténtica preciosidad. Tras la visita al Panteón, nos despedimos de la ciudad con un paseo en el metro de París (no es nada cara aunque un poco lioso si no tienes un plano grande de la ciudad y de las líneas de metro) que nos dejó muy cerca de la Torre Eiffel de nuevo. Era la segunda vez que la veíamos de cerca, pero ahora lo hacíamos de noche. Paseamos por la orilla del Sena hasta llegar al pie de este gran monumento, hicimos nuestras últimas fotos y disfrutamos de la impresionante vista y finalmente volvimos a la estación de metro para comenzar nuestro viaje de vuelta.

Lely con la torre Eiffel

Lely con la torre Eiffel

Le Sacre Cour, dominando la ciudad desde lo alto de una colina a la que se puede subir en funicular

Le Sacre Coeur, dominando la ciudad desde lo alto de una colina a la que se puede subir en funicular

Llegó el domingo por la noche y tocaba volver. De nuevo el autobús fue nuestro medio de transporte. El lunes de madrugada estábamos de vuelta en casa con el tiempo justo para dormir un par de horas y salir de nuevo para trabajar. Ha sido un fin de semana muy intenso del que nos ha costado un par de días recuperarnos, pero ha merecido la pena.

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Publicado junio 4, 2010 por D.Ferrer en Otros viajes

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Una respuesta a “Ay… París

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  1. ola m gusta un afoto de la calle del centro de paris pero tien mas q puedan enseñar d esas mismas

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