Como ir a un parque natural y no ver animales…   Leave a comment

Por fin buen tiempo, la primavera parece que se asienta (toco madera) en Holanda y este fin de semana he aprovechado los 25 grados y el sol radiante que brillaba para viajar hasta Arnhem (o alrededores) y visitar el Parque Nacional más grande de Holanda, el Hoge Veluwe.

Se trata de un parque curioso, que parece natural aunque he leído por ahí que es totalmente artificial (como todo en Holanda) y al que la gente va no para ver animales, porque para ver bichos la gente aquí va a zoo’s o a safaris, al Parque Natural se va para pasearse en bici, tal y como se puede hacer en cualquier otra ciudad o lugar del país, pero esta vez rodeado de árboles.

Es curioso que un lugar en el que no se ven animales se llene así de gente cualquier fin de semana de mayo, pero eso es lo que pasa cuando vives en un país superpoblado y en el que todo la gente decide hacer lo mismo los mismos días. Tras esperar la cola de rigor para sacar la entrada, nos vimos sorprendidos por el hecho de que las bicicletas que se suponen preparadas para que las coja el público de forma gratuita estaban agotadas dada “la alta afluencia de público al parque ese día” tal y como nos dijeron. Así que nos vimos sin bicis en un rincón del parque, sin demasiados preparos para andar (íbamos para montar en bici) pero con muchas energías. Así que comenzamos nuestra andadura (nunca mejor dicho) por este parque y lo recorrimos de una entrada a la otra (unos 8 kilómetros) en apenas un par de horas.

Después de esta caminata y con los pies algo cansados, por fín encontramos otro aparcamiento de bicicletas donde tuvimos que pelear por no quedarnos de nuevo sin ellas. Una vez pertrechados de dicho vehículo todo mejoró, hicimos el resto del recorrido tranquilos y disfrutando del buen tiempo, que fue lo mejor del día, y nos quedamos con las ganas de ver siquiera un conejo, ya que los jabalíes, ciervos, gamos y otras especies animales de las que presume el parque no se dignaron a aparecer y por no ver, no vimos ni conejos, que en este país salen de debajo de las piedras.

A pesar del tono jocoso de todo lo que escribo lo cierto es que disfruté mucho del día y en cierto modo me alegré de hacer parte del recorrido andando. Primero porque me daba más tiempo para disfrutar de los diferentes paisajes del Hoge Veluwe: pasa de bosque espeso de pinos y encinas a dunas de arena sin un árbol y tan solo unas centenas de metros más allá hay pequeños lagos rodeados de vegetación. Estos escenarios son preciosos, pero la alta afluencia de público y la artificialidad de todo (el parque está recorrido por una carretera que lo divide por donde no dejan de pasar coches, además de diversos caminos asfaltados para bicicletas, otro de tierra para caballos y otro un poco más rústico para aquellos que deciden andar) hacen que los animales decidan, y nos los culpo, hacer sus vidas a horas más tranquilas, cuando cae la tarde y los holandeses se recogen.

Ay…. el Hoge Veluwe, toda una experiencia, ¡¡No dejéis de visitarlo cuando vengáis a Holanda!!

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Publicado mayo 25, 2010 por D.Ferrer en Holanda

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