Un día en Colonia   Leave a comment

No podíamos dejar de visitar Colonia de nuevo antes de marcharnos de vuelta a Holanda. Así que aprovechando un domingo espléndido nos fuimos a la estación central de Dusseldorf a coger un tren que en 30 minutos nos dejó junto a la preciosa catedral de Colonia, o Köln, en alemán.

Vista de la catedral y de la torre del ayuntamiento de Colonia desde el puente Deutzer

Vista de la catedral y de la torre del ayuntamiento de Colonia desde el puente Deutzer

La última vez que estuvimos en esta gran ciudad de más de un millón de habitantes hacía un frío terrible y estaba lloviendo, así que teníamos un recuerdo gris de nuestra estancia allí. Esta vez el sol brillaba y la temperatura era muy agradable, incluso un poco calurosa.

Lo primero que visitamos fue la catedral, una de las más importantes del mundo. Se trata de el edificio gótico más grande del planeta y fue durante mucho tiempo el templo más alto también. Hoy día es uno de los monumentos más visitados de Alemania y un lugar de peregrinación. Se construyó durante casi seis siglos, desde el siglo XIII hasta el XIX, cuando se terminó, y la mayor de sus maravillas son las reliquias de los Tres Reyes Magos, que están guardadas en una urna de oro colocada en el coro. Hay otros muchas cosas de interés, pero yo creo que la catedral es hermosa en su conjunto como edificio de un estilo claro que hoy sigue en pie a pesar de la II Guerra Mundial.

Catedral de Colonia

Catedral de Colonia

Tras un buen rato recorriendo la catedral salimos al exterior para recorrer las calles y paramos a comer en una de las plazas más importantes, la Alter Markt. Allí pedimos salchichas típicas alemanas y disfrutamos del buen tiempo y de la vista de la torre del ayuntamiento. A continuación fuimos al Puente Hohenzollern, un conocido puente que destaca por ser el de mayor tránsito de trenes del mundo, con una media de un tren cruzándolo cada dos minutos tanto por el día como por la noche. Aquí se ha instaurado una curiosa tradición que creo viene de Verona, en Italia, que consiste en que los enamorados van al puente a colocar un candado con sus nombres. Uno de los laterales del puente está repleto de ellos, los hay de todos tipos, algunos muy sencillos y otros muy profesionales. En fin, que el paseo por el puente merece la pena por las vistas y por lo curioso de los candados, aunque no estaría mal comenzar a colocar en el otro lado del puente, a ver si éste se va a caer por el peso de los candados…

Este puente está lleno de candados de amor... o no

Este puente está lleno de candados de amor... o no

Las vistas de la ciudad desde el otro lado del Rin son muy buenas, y no es una mala idea tomarse un café en alguno de los bares que se reparten por allí, aunque el café es malo y a precios desorbitados… pero ¿qué se puede esperar del café en Alemania?

A continuación volvimos a cruzar el río por el siguiente puente y dimos un paseo junto al río. El calor y la caminata nos había dejado muy cansados y llegó la hora de volver a la estación para coger el tren de vuelta a Dusseldorf. Colonia es una ciudad interesante, pero en mi opinión Dusseldorf tiene mucho más que ofrecer y es mucho más bonita, eso sí, no tiene la impresionante catedral de Colonia, que hace que el viaje merezca la pena.

Este puente está lleno de candados de amor... o no

Este puente está lleno de candados de amor... o no

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Publicado abril 27, 2010 por D.Ferrer en Lugares de Alemania, Uncategorized

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