Aventura en la vuelta de Londres   Leave a comment

Tras un fin de semana único en tierras inglesas, la vuelta a casa se complicó un poco debido a este tiempo loco que estamos viviendo en toda Europa durante el invierno.

The Tower Bridge, uno de los puentes más famosos de Londres

The Tower Bridge, uno de los puentes más famosos de Londres

El tiempo nos había respetado durante el sábado y el domingo, pero el lunes por la mañana temprano, momento que habíamos elegido para volver a Dusseldorf, amaneció lloviendo y bastante frío. La mañana comenzó bien, desayunamos maravillosamente en el Holiday Inn de Stansted a eso de las 6 de la mañana, y a las 6:30 ya estábamos en el autobús que por un par de libras te lleva en 5 minutillos a la terminal del aeropuerto.

Allí, sin necesidad de facturar, no tardamos en llegar a nuestra puerta de embarque, la 41, donde nos dispusimos a esperar los 30 minutos que quedaban para iniciar el embarque. Cuál fue nuestra sorpresa cuando anunciaron que el vuelo había sufrido un retraso en Alemania y la salida sería casi una hora más tarde (en lugar de a las 7:30 a las 8:20), lo cual nos fastidiaba bastante, pero tampoco pasaba nada, al fín y al cabo estaríamos no muy tarde en “casa”.

Allí sentado y leyendo alguno de los nuevos libros que había comprado en Oxford el sábado, me quedé de piedra al ver cómo la lluvia cambiaba repentinamente a un estado diferente: nieve. Una pequeña nevada en principio se hizo cada vez más copiosa hasta llegar a ser preocupante. La nieve comenzó a acumularse en la pista a medida que pasaba el tiempo y que nuestro avión llegaba y ocupaba su sitio. “Esto no pinta nada bien” pensé mientras hacía cola para entrar en el pájaro gigante. Ya en el avión una hora más tarde de lo convenido en el billete, nos anunciaron que por la nieve el aeropuerto estaba cerrado temporalmente y que debíamos esperar, al menos una hora más hasta que limpiaran las pistas y limpiasen nuestro aparato.

La maravillosa Radcliffe Camera de la Universidad e Oxford desde la Iglesia de Santa María, la imagen más característica de esta ciudad y todo un símbolo

La maravillosa Radcliffe Camera de la Universidad e Oxford desde la Iglesia de Santa María, la imagen más característica de esta ciudad y todo un símbolo

Así que allí subidos, por suerte en salida de emergencia para estirar un poco las piernas, nos dispusimos a esperar. Entre cabezaditas y lecturas estuvimos casi dos horas esperando, primero, que limpiasen la pista, y luego que nos quitasen toda la nieve que se había acumulado sobre el avión. Así que con más de dos horas y media de retraso por fin el aparato comenzó a moverse y a alinearse en la pista de despegue. Aún nevaba, pero muy ligeramente. El vuelo fue fantástico y en poco menos de una hora aterrizamos en Dusseldorf, eso sí, con unas 3 horas de retraso.

Son cosas que pasan cuando se viaja en invierno en estos paises situados al norte de Europa. No se puede hacer mucho contra eso, es cierto, pero la verdad es que bastante engorroso quedarse en el avión durante dos horas sin moverse del aeropuerto, ya podrían dejarnos salir a la terminal para al menos poder tomarnos un cafelillo. Pero la entrada y salida de pasajeros a un avión es tan engorrosa que esto no se permite. Y yo me pregunto, ¿no son los clientes, al fin y al cabo, lo importante de todo esto? ¿Por qué sacrifican nuestra comodidad por ahorrar 10 o 15 minutos de tiempo?

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Publicado febrero 23, 2010 por D.Ferrer en Otros viajes

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