Los carnavales de Dusseldorf   1 comment

Hace un año por estas fechas viví los carnavales junto con unos amigos de Málaga en la capital de Noor Brabant, Den Bosch. Allí la fiesta no nos entusiasmó demasiado ya que se basaba principalmente en estar en la calle disfrazado de cualquier cosa, bebiendo cerveza y escuchando cancioncillas de borrachín (ojo que respeto y comprendo las tradiciones de todo el mundo…)

Carroza del carnaval en Dusseldorf

Carroza del carnaval en Dusseldorf

Este año ha tocado vivir el carnaval en Dusseldorf y, armándome de valor y de una buena chaqueta, he salido a enfrentarme a una gran ciudad en una de sus fiestas más importantes. El carnaval es, como digo, una de las fiestas más importantes y en una de las pocas ocasiones que hay un día de fiesta durante la semana (algo extraordinario fuera de España, en Holanda tan solo hay 7 contando también Navidad y Año Nuevo y todos son en lunes o viernes para aprovechar bien la semana y evitar posibles puentes). El carnaval es la fiesta grande de Dusseldorf y para tal la gente se prepara durante semanas confeccionando sus disfraces, preparando las carrozas y, sobre todo, entrenando para beber mucho, porque si no no me explico como pueden algunos tragar tanto en tan solo unos días.

Este año ha dado la casualidad de que hace mucho frío (no superamos los 3 bajo cero) y que está continuamente nevando, aunque no copiosamente. Pero esto no importa en absoluto, al contrario creo que anima más a la gente a demostrar su valor y entereza contra el frío.

La imagen es curiosa: una ligera nevada cayendo continuamente y mojándolo absolutamente todo, en el suelo nieve y hielo pisoteados por el constante ir y venir de la gente, -3 en el termómetro y un día gris que solo invita a quedarse acostado… pero allí van ellos, bien tempranito, quedando incluso en el desayuno para comenzar con la fiesta con unas cervezas fresquitas. El espectáculo de las carrozas adornadas y de la multitud de grupos preparados con sus disfraces muy bien pensados y confeccionados, queda empañado por el penoso espectáculo de los miles de borrachos que deambulan por las calles a partir de media mañana, sobre todo jóvenes.

Y es que la fiesta se confunde para muchos, en mi opinión, con salir a beber y a hacer el tonto por las calles vestido de cualquier forma, como si el disfraz nos hiciese ser otra persona. Del sentido festivo comienza a pasarse al de peligro constante: miles de cristales por el suelo en cada centímetro cuadrado de acera o carretera, papeles de golosinas y chocolatinas que han ido tirando desde las carrozas, borrachos sentados en peldaños de portales que no pueden más, grupos de chavales de no más de 18 años gritando a toda voz y creyéndose los amos del mundo… y todo mezclado con el olor de la cerveza, los orines y la tierra mojada y mil veces pisoteada. Lo cierto es que tras pasar las carrozas e ir despejándose el centro, la estampa es bastante deprimente tanto para la vista como para el olfato.

Supongo que aquéllos que estén de lleno en la fiesta la vivirán de otra manera. Yo, como espectador pasajero que tan solo recorría las calles en busca de imágenes y una vivencia curiosa y diferente, he sentido que no quería formar parte de ella y he tardado poco en coger el metro y volver al hotel. El próximo año lo intentaré vivir en Cádiz.

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Publicado febrero 15, 2010 por D.Ferrer en Dusseldorf

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Una respuesta a “Los carnavales de Dusseldorf

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  1. Muy bueno. Me gusta mucho el modo en que se expone. Un abrazo!

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