Düsseldorf, primer día   Leave a comment

¡¡Ya estamos en Düsseldorf!! LLegamos ayer por la noche (domingo) y hoy ha sido un día ajetreado de una manera muy diferente para Lidia y para mí. Ella ha estado trabajando prácticamente todo el día, mientras que yo no he parado desde mediodía, pero en la ciudad y como turista.

Stadtgraben, un canal situado en el centro de la ciudad y la zona de tiendas más lujosas de Dusseldorf

Stadtgraben

Düsseldorf es una ciudad bastante grande, de unos 600.000 habitantes. Está situada a orillas del Rin, que la atraviesa y la hace mucho más interesante. No se trata de una ciudad turística, o al menos eso es lo que me ha parecido. Por el contrario es una ciudad comercial, llena de tiendas y de edificios de negocios. Es, según lo que he podido leer por ahí, la capital mundial de las ferias y congresos. Un lugar en el que prácticamente cada semana se celebra una gran feria europea que, generalmente, tiene algo que ver con la tecnología. De hecho es también la ciudad donde comenzó todo el boom de los móviles, aquí tiene su sede europea de negocios Vodafone, que seguramente sea la compañía de móviles más importante de Europa.

Zona de Hafen, o puerto, en cristiano, y el Rhin

El pirulí no solo está en Madrid...

Todo esto hace de Düsseldorf una ciudad muy moderna, con muchos edificios de estilo modernista llenos de oficinas. Hay varias zonas industriales y de negocios a ambos lados del río, y la imagen nocturna con los grandes edificios iluminados y los puentes sobre el Rin es impresionante.

Hoy ha sido un día muy entretenido para mí. Tras pasar un par de horas en el hotel estudiando holandés he salido a la aventura con ganas de andar y de ver cosas. El hotel está situado un poco lejos del centro, a unos 30 minutos del centro caminando, que es el medio que yo he elegido, y supongo que a bastante menos en tranvía, que es el medio de transporte público que mejor funciona aquí. Para llegar al centro hay que atravesar una zona totalmente residencial, muy tranquila, con edificios donde viven familias y supermercados. Ya en el centro el movimiento se multiplica y la diversidad de personas y personajes es impresionante. La impresión que he tenido hoy es que se trata de una ciudad muy mestiza, con muchos alemanes que son de origen extranjero, nada de rubios altos, me ha parecido que la gente es más bajita que en Holanda y también más social y abierta.

El Stahlhof, edificio de principios del siglo XX utilizado por el gobierno

El Stahlhof, edificio de principios del siglo XX utilizado por el gobierno

En cuanto al idioma… ha sido el primer problema que me he encontrado. Ahora sé cómo se sienten los extranjeros cuando llegan a España y la mayoría de los españoles no son capaces de decir dos palabras en inglés… Los alemanes no son muy dados a hablar lenguas. Los que hablan inglés, que no son muchos según me ha parecido hoy, lo hacen de forma abrupta, como si lo utilizasen muy poco. Parece sorprendente que a tan solo una centena de kilómetros, en Holanda, prácticamente todo el mundo comprende el inglés y lo habla perfectamente. Es increíble el poder de la televisión, que creo que es la causante de esta diferencia, ya que en Holanda no existe el doblaje de películas y series, mientras que en Alemania todo está doblado, como en España.

Por otro lado el holandés me ha servido de poco aquí. No entiendo nada de lo que me dicen en alemán y lo que yo he probado a decir no ha servido de nada. Eso que he oído alguna vez de que sabiendo holandés te puedes entender con los alemanes me ha parecido un cuento, y la verdad es que es una pena. Eso sí, los alemanes me han parecido personas muy dispuestas y agradables, en todo momento con una sonrisa y dispuestas a ayudar, no he tenido ningún problema en cuanto a eso.

El día ha transcurrido entre paseos por las calles bulliciosas del centro, llenas de preciosos escaparates de todo tipo, y un par de recorridos por zonas más tranquilas de parques y la zona del río. Me ha parecido un contraste interesante y de lo más agradable: un ratito en el centro entre cientos de personas que van y vienen y otro ratito en un parque caminando, sentado tomando fotos o simplemente observando los grandes barcos que recorren el Rín.

En el Hofgarten, o parque principal, hay decenas de especies distintas de aves que se reúnen, al caer la tarde en una zona muy concreta donde la gente los mira y les echa comida

El Hofgarten

Düsseldorf no me parece una ciudad monumental, y la pequeña guía turística que he comprado hoy me reafirma en esa idea. Parece que se trata de una ciudad de negocios en la que se puede salir por la noche con gran variedad de posibilidades y que destaca por su variedad de centros comerciales y tiendas de lujo en el centro. Aún me quedan varios días por aquí que pienso disfrutar conociendo poco a poco todos los rincones que me parezcan interesantes y por supuesto luego contarlo aquí.

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