Entre lenguas   Leave a comment

Una vida entre diferentes lenguajes, así está siendo la mía en los últimos años. Quién me hubiese dicho, cuando comencé a ir a clases particulares de inglés en Estepona, que los idiomas iban a ser tan importantes en mi vida. Primero fue el inglés, muchas tardes aprendiendo en la academia lo que en el colegio era imposible. Tras dejarlo durante unos años porque el baloncesto lo ocupaba todo, recuperé el interés por el idioma tras haberlo tenido en la universidad y darme cuenta de lo poco que sabía en realidad. Así que comencé a ir a clases particulares en mis años de universidad en Málaga, allí también hice algún que otro examen y me lo tomé muy en serio. Fue un tiempo muy bien aprovechado y del que me alegro muchísimo ahora.

Luego vino el viaje a Oxford, la mejor experiencia de mi vida. LLegar allí y volver, prácticamente, a empezar con el inglés. Fueron meses muy difíciles yendo a clases al principio, luego siendo autodidacta, leyendo y escuchando inglés en todo momento. Era una obsesión, durante un tiempo, hasta que por fin el mundo no se hizo tan raro, tan difícil de comprender. El inglés se convirtió en el idioma cotidiano de mi vida y gracias a ello pude trabajar sin problemas y tener ciertas responsabilidades durante mi estancia en esa ciudad maravillosa.

Tras la vuelta a España los idiomas extranjeros quedaron, como es lógico, algo relegados. Pero en ningún momento abandoné el inglés: películas, series, libros, amigos… e incluso un trabajo en el que utilizaba mucho más el idioma internacional que el español. Busqué trabajos en los que el idioma fuera esencial, sentía que quería utilizar mi conocimiento del inglés para algo más que para leer libros y entender las películas americanas en versión original.

Pero surgió algo extraordinario: Holanda. Fue algo inesperado pero increíble. Era un nuevo reto en mi vida y una nueva experiencia. Venir a Holanda no significó solamente dejar España atrás, volver a mudarnos, instalarnos en un país extranjero, buscar trabajo… venir a Holanda supuso, y aún supone, aprender un nuevo idioma que no es el inglés. Esto supone un auténtico reto, ya que esta vez he empezado de cero, sin conocimiento previo. La tarea no es sencilla, sobre todo cuando el inglés es también muy utilizado por aquí y no necesito demasiado hablar holandés para trabajar. Pero cada vez que escucho a gente hablando a mi alrededor, compañeros de equipo, trabajadores de secciones diferentes a las de castellano, la televisión, la radio… siento que me estoy perdiendo algo, siento que no estoy totalmente adaptado a la vida aquí, y eso me crea una sensación de inseguridad y rabia.

Por suerte la solución está en mi círculo de influencia, dicho en otras palabras, depende de mí mismo. Es cuestión de esfuerzo y tiempo que mi nivel de holandés sea tan bueno, o mejor, que el de inglés. A veces no encuentro la motivación para ello y aparco los libros y los apuntes durante algunos días. Pero pronto el día a día me recuerda lo importante que es sentirse parte del lugar donde vives y poder comunicarte sin trabas con la gente que te rodea.

Los idiomas, de alguna forma, han determinado mi vida en los últimos años. Se dice que aprender un idioma es cuestión de toda una vida. Tal vez, en mi caso, dedique toda mi vida a aprender, no solo un idioma, sino muchos.

Anuncios

Publicado octubre 8, 2009 por D.Ferrer en Uncategorized

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: