Aquí hay algo que no cuadra…   Leave a comment

Si algún día llega a ser estrella del baloncesto... o de lo que sea, se podrá decir que sus comienzos fueron en... Tilburg

Si algún día llega a ser estrella del baloncesto... o de lo que sea, se podrá decir que sus comienzos fueron en... Tilburg

En el salón de mi casa: un carrito para niños, en la cocina una sillita para bebé, en una habitación un parque-cuna y en el coche una sillita para niños de entre 0 y 2 años… aquí hay algo que no cuadra… y es que ya no hay niño que pueda utilizar todas esas cosas… La tranquilidad ha vuelto a mi casa después de algo más de una semana llena de pequeñas cosas. Tras tantos días con la casa llena, ahora todo está increíblemente vacío, el silencio es demasiado silencio y ya no hay juguetes tirados por el suelo del salón.

No es que quiera que lo coja... ¡¡es que quiere la cámara!!! Al final hubo rabieta porque claro... yo no se la di

No es que quiera que lo coja... ¡¡es que quiere la cámara!!! Al final hubo rabieta porque claro... yo no se la di

Esta mañana salían los tres: cuñada, hermano y sobrino; de vuelta para España. Y Lidia y yo nos quedábamos sin saber muy bien qué decir, tristes, pensando en los muchos ratitos que hemos compartido juntos y en las muchas cosas que Victor ha llenado en la casa en estos días.

Nos costó unos días acostumbrarnos a su ritmo, llegábamos por la noche hablando con normalidad cuando el niño ya estaba durmiendo, y dejábamos puertas abiertas de lugares donde el pequeño no debía andar… y ahora que ya estamos acostumbrados, ahora que ya no nos extraña y que disfrutamos más de él, se van, y la vida sigue su curso, como normalmente, como si no hubiese pasado nada.

Han sido días muy ajetreados a pesar de no haber trabajado, ha habido tiempo para hacer turismo, para estar en casa todo el día con Victor algo enfermo, para pasear por Tilburg, ir de compras todos juntos al supermercado, ver partidos de baloncesto… ha habido tiempo para todo. Días de mucha intensidad que ahora parecerán lejanos en muy poco tiempo. Pero así son las cosas, y ahora toca volver a la rutina de trabajo, entrenamientos y ratitos de ocio combinados con los de estudio.

¿Y cuándo nuestra próxima visita? Pues, si digo la verdad, no esperaba ninguna en algún tiempo, tal vez algún amigo o amigos en un fin de semana perdido del otoño-invierno. Pero para nuestra sorpresa no tardaremos tanto en tener visitantes: los padres de Lidia vendrán a finales de octubre, a pasar unos días con nosotros y celebrar el cumpleaños de Lidia en familia. Pero hasta entonces, aún pasarán muchas cosas…

Victor en el Madurodam, por fín un mundo más adaptado a su tamaño

Victor en el Madurodam, por fín un mundo más adaptado a su tamaño

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Publicado septiembre 20, 2009 por D.Ferrer en Holanda

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