La feria de Tilburg   Leave a comment

Aunque pueda parecer mentira, Tilburg tiene una feria del más puro estilo andaluz: con sus tómbolas, cacharros de todo tipo, música, luz, peluches gigantes… en fin, todo un mundo donde gastar dinero. La feria de Tilburg es la más grande del Benelux, es decir, de todo Holanda, Bélgica y Luxemburgo, es una feria que poco tiene que envidiar a las ferias de ciudades importantes de Málaga, como Marbella, Fuengirola, Estepona… e incluso le puede hacer frente a la de Málaga, en cuánto a cacharros se refiere, porque si de algo es sosa esta feria es de casetas, que es algo que no parece muy típico de aquí.

No me esperaba una feria así de grande y así de animada. La colocan a lo largo de las avenidas más importantes del centro, a lo largo de varios kilómetros en los que se reparten atracciones para niños, para adultos, para ñoños y para modernos, de todo tipo. Lo bueno que tiene esta feria es que, al ser en el centro, las casetas no son necesarias, ya que los mismos bares abren sus terrazas o ponen un par de grifos de cerveza en una barra en el exterior y… ¡ya tenemos caseta! (o algo parecido). Las calles del centro han estado llenas cada tarde gracias a la feria, dicen los de aquí que la gente ahorra durante todo el año para gastar durante la feria, y no lo dudo, todo es en comparación más caro que en España, y en todas las tómbolas y maquinitas de pinzas de coger peluches hay montones de personas echando euros como si fueran pipas, increíble. Incluso hay máquinas tragaperras en medio de la calle, montones de ellas agrupadas, y allí echa dinero todo el mundo, desde las señoras jubiladas a los niños de 12 años… ¿y a mí qué me parece esto? Pues la verdad es que no me ha gustado, pero en este país de contradicciones sociales no me sorprende.

Además, la feria no frena la actividad comercial del centro, todo lo contrario, las tiendas, aprovechando la marabunda de personas, aprovechan el tirón y abren día y parte de la noche, a todo tren, ¡la feria es sólo una vez al año! Nueve días, sí, nueve días de feria, como en las mejores de Andalucía, nada más y nada menos, eso sí, sólo hasta la una de la mañana, la feria se concibe como una actividad de tarde-noche, no de noche, como en España, aunque si te paras a pensarlo, la una de la mañana puede considerarse un ahora bastante decente, como las 4 de la mañana por mi tierra, diría yo.

Hoy Tilburg vive la resaca de la feria, que terminó ayer. La ciudad está hoy dormida de nuevo, como hace una semana, pareciése que el lunes es una extensión de la tarde del domingo que los holandeses se resisten en dejar escapar… La normalidad vuelve poco a poco y yo me alegro, no sólo por el rodeo en coche que he tenido que hacer todos estos días para ir a trabajar por culpa de la feria, sino también porque estaba cansado de escuchar los mismos ruidos y ver a la misma pelotera de gente cada vez que me acercaba al centro.

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Publicado julio 27, 2009 por D.Ferrer en Holanda

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