Ciudadano del mundo   Leave a comment

Es curioso que cuando escucho “un ciudadano del mundo” me imagino una persona que cambia de casa cada mes… que va viajando por todo el mundo y haciéndose ciudadano de uno y otro país hasta tener todas las nacionalidades posibles… Seguramente eso sea imposible porque llevaría demasiado tiempo, pero sí es posible sentirse Ciudadano del mundo de otras maneras, así me siento yo, que en los últimos años he cambiado de casa unas cuantas veces, incluyendo tres países diferentes.

Hay personas que viven toda la vida en un lugar y que ni siquiera viajan 100 km más allá de su pueblo o ciudad. Eso no era demasiado extraño en España hace algunas décadas, y aún incluso hoy hay personas que temen alejarse mucho de casa. Yo no soy una de esas personas, siempre me ha inquietado lo que ocurría fuera, ya fuese de mi casa, de mi bloque, de mi barrio, de mi pueblo, de mi provincia… eso me ha empujado a moverme, a viajar, a intentar adaptarme a diferentes lugares y culturas.

De todos los lugares en los que he vivido o estado guardo algo, siempre algo diferente, como por ejemplo las maravillas de Oxford, donde pasé casi un año y medio y aprendí tanto, una ciudad que me enamoró y a la que no me importaría volver algún día, para quedarme; también de Málaga, donde he pasado muchos años y he hecho parte de mis estudios, allí tengo a la mayoría de mis amigos, allí también guardo casi todos mis recuerdos en relación con el baloncesto y allí también comencé una bonita historia que aún hoy sigue junto a Lidia. Estepona, mi pequeña ciudad, es el lugar tranquilo de las cosas, donde el tiempo parece relentizarse y la calidad de vida prima por encima de todo, el lugar donde se originó mi existencia y en torno al que giran muchas cosas importantes en mi vida, como mi familia, allí siempre vuelvo y siempre me sentiré en mi casa.

Pero también Ojén, donde pasé medio año; Coín, Campanillas, pequeños pueblos de Málaga por los que me moví como el que no se siente cómodo en ningún sitio, como el que no encuentra su sitio o no se conforma con nada… Y ahora Tilburg, una ciudad dinámica, jóven, tremendamente práctica, como la mentalidad de la gente de Holanda, donde ahora vivo.

En todos esos lugares me he sentido en mi casa, no creo ser de un solo lugar, prefiero pensar que soy “un ciudadano del mundo” que va cogiendo de aquí y de allá, que va disfrutando de la vida en el momento pensando en el presente, en el futuro cercano y también algo en el pasado, donde se queda lo que ya he hecho, que es importante, pero ya no tanto.

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Publicado junio 10, 2009 por D.Ferrer en Uncategorized

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