Holanda y la teoría de aprovechar el sol   Leave a comment

Llega la primavera, y sin duda se nota. La gente sale más a la calle, todos estamos más alegres, hay más luz, los días son tan largos como en pleno verano en Málaga y las terrazas están llenas a rebosar en cuanto el termómetro supera los 16 o 17 grados.

Holanda ha sufrido en dos semanas una transformación brutal, toco madera, y la primavera se ha asentado definitivamente en nuestras vidas, que ahora no son tristes y apagadas. El cambio de hora ha significado un disfrute radical de la luz durante el día, y es que apenas se nota por la mañana (amanece muy temprano), y sí que se nota por la noche (anochece casi a las nueve de la noche). Es una suerte poder salir del trabajo y disfrutar aún de unas horas de luz (no siempre de sol), y poder dejar la chaqueta de invierno por la chaquetilla de verano… ¡Qué alegría! Ojo, estoy avisado, las cosas pueden cambiar radicalmente de una semana a otra y volver el frío… pero mientras tanto, ¡Qué viva la primavera!

La naturaleza está cambiando por días. Imaginad un país donde hay plantas y árboles en cada esquina, en cada acera y en cada casa; que de repente pasa de estar gris, apagado y sin colorido, a estar verde y lleno de colores, colores de las flores, que aquí abundan, de todos los colores… No me extraña que la gente llegue a trabajar sonriendo y salga aún más feliz… si es que el tiempo es más importante en nuestras vidas de lo que muchos pensamos.

Lo que sí es cierto es que aquí, en Holanda, donde durante seis meses no se siente un rayo de sol en la piel, el buen tiempo significa un contraste radical, el comienzo de “la teoría de aprovechar el sol”, que no es más que salir a la calle en cada momento que se pueda si es que hay un rayo de sol, en fumarse el cigarro en un descanso de la empresa en la terraza donde da un poco el sol, en sentarse en alguna terraza a tomarse una cerveza… Y es entonces cuando me vienen la mente las imágenes de los extranjeros en Málaga, en Marbella, Estepona o Torremolinos, tostándose un 30 de julio a las tres de la tarde en una terraza al sol, o en la playa dormidos… ¡Locos! Pensamos. Pero no imaginamos el valor que tiene eso para ellos (aunque después parezcan salmonetes. ¡Ay! ¡¡Mis queridos salmonetes!!)

Pues sí, inevitablemente uno se vuelve como ellos, y durante estos días en que el termómetro supera los 20 grados (es sorprendente, sí) no puedo evitar salir a mi terraza por las tardes y quitarme la camiseta. O cambiarme de acera andando por la calle simplemente porque en la de enfrente pega el sol durante 200 metros más… Pues sí, esa es “la teoría de aprovechar el sol”.

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Publicado abril 6, 2009 por D.Ferrer en Holanda

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