Escapar de Tokyo, búsqueda de historia cerca de la capital   2 comments

Kamakura, a apenas 60 kilómetros de Tokio, ofrece una visión de Japón mucho más tradicional que la capital. Esta ciudad, que en su día fuera capital del país, concentra un gran número de templos que parecen haber permanecido con el mismo encanto y tradición que hace cientos de años. A Kamakura se llega fácilmente y en apenas una hora desde Tokyo, es un lugar perfecto para pasar un día y escapar del bullicio de la capital. La forma ideal de visitar esta ciudad es alquilar una bicicleta e ir visitando los diferentes templos y lugares sagrados que se reparten de forma muy dispar. En la misma estación de tren hay una oficina de turismo donde ofrecen mapas con los lugares de interés señalados. Todos los templos no son gratuitos. Aquí os dejo con algunas de las imágenes que tomamos allí. Fue un lugar que nos gustó mucho y que mereció la pena visitar.

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Posted septiembre 21, 2011 by ferrypotato in Japón

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Peculiaridades para un europeo en Tokyo   1 comment

Aquí vemos a un especimen de turista europea mirando los platos de plástico, no se sabe si intentará comérselos directamente...

Aquí vemos a un especimen de turista europea mirando los platos de plástico, no se sabe si intentará comérselos directamente...

¿Quién no ha escuchado alguna vez que Asia es “como otro mundo”? Bueno, tal vez no sea para tanto, hoy en día la globalización llega a todas partes… por suerte o por desgracia. Cada día los orientales se parecen más a los occidentales y los occidentales más a los orientales… es algo inevitable y que supongo que con el paso de los años irá haciéndose cada vez más normal. Aún así hay muchas peculiaridades, muchas curiosidades que llaman la atención a este europeo que estuvo hace ya algunas semanas en Japón en lo que ahora parece un viaje lejano pero del que guardo todavía unos recuerdos muy frescos.

Aquí estoy yo, el día de mi llegada a Tokyo, con mucho calor y buscando los yenes para comprarme algo fresquito, mientras alguien anda jugando a tomar fotos a gente desprevenida...

Aquí estoy yo, el día de mi llegada a Tokyo, con mucho calor y buscando los yenes para comprarme algo fresquito, mientras alguien anda jugando a tomar fotos a gente desprevenida...

Una de las curiosidades de Tokyo es la cantidad de máquinas expendedoras de bebidas que hay por toda la ciudad. En alguna parte leí que eran más de un millón. Es algo sin duda muy útil en un lugar donde en verano hace mucho calor y mucha humedad.

Enorme pecera en la puerta del edificio Sony, con ejemplares de lo más curiosos, entre ellos dos pequeños tiburones

Enorme pecera en la puerta del edificio Sony, con ejemplares de lo más curiosos, entre ellos dos pequeños tiburones

Otra curiosidad también muy necesaria para aquellos que no tenemos ni idea de japonés es el hecho de que en la inmensa mayoría de los restaurantes y bares la comida se muestra en platos de plástico tal y cómo luego se sirven. Esto es fantástico porque puedes hacerte una idea de lo que vas a comer sin necesidad de traducir la carta, ya que es raro encontrarse con menús en inglés. Los platos están todos dispuesto en unas vitrinas en el exterior del restaurante, son de plástico y se hacen en una zona de Tokyo que es conocida por ello.

Dormir en un tatami también es una de las cosas “curiosas” para un europeo como yo… tuvimos la suerte de dormir en un típico futón japonés en nuestra corta estancia en Kamakura, a unos kilómetros al sur de Tokyo. Allí también vestimos con los típicos batines japoneses, que por cierto están disponibles en todos los hoteles aunque sean de estilo europeo. Montar los futones en el suelo de tatami y sentirse como SinChan fue de lo más curioso.

Por supuesto algo muy llamativo son los WC japoneses… con función bidé con diferentes chorritos de agua… también tienes asiento calentito, música cuando te sientas, en fin, una chulería que sorprende, que tiene sus ventajas y sus incomodidades, en mi opinión, pero es algo diferente y muy curioso. Por lo demás el baño no cambia mucho de lo que puedas encontrar en cualquier otro de Europa.

Antes...

Antes...

Después!!! Sí, sí... esos son mis pies, los futones son cortitos...

Después!!! Sí, sí... esos son mis pies, los futones son cortitos... o yo muy largo!!

Otra curiosidad es que te den un babero para comer sopa de tallarines… ¿acaso creen que no sabemos comer sin salpicarnos? Pues tienen toda la razón, el babero terminó lleno de manchas a pesar del mucho cuidado que pusimos… eso sí, éramos los únicos en el restaurante que los llevábamos puestos… ¡catetos! Fue muy divertido.

En uno de nuestros últimos días en Tokyo también visitamos las zonas donde se respira manga, donde dicen que la gente va vestida con el atuendo de sus personajes de dibujos preferidos. Japón es el país del manga, de los dibujos con los que muchos hemos crecido como Bola de Dragón, Campeones, Sin Chan, Chicho Terremoto… y se pueden encontrar muchas curiosidades de estos personajes en el barrio de Shinyuku o en otras zonas de la ciudad. Aquí las calles son de un colorido impresionante, con neones de todo tipo, anuncios, figuras, gente vendiendo cosas por la calle y sobre todo muchos jóvenes, la mayoría de ellos hombres, en tiendas de videojuegos, de artículos de electrónica como móviles, televisores, etc. Es el mundo de la electrónica, el paraíso para algunos y una auténtica pesadilla para otros.

Si os fijáis bien podéis ver a Goku, Picolo... son latas de café helado. Tenía que haberme comprado una... ahora me arrepiento!!

Si os fijáis bien podéis ver a Goku, Picolo y abajo a Krilín!!!... son latas de café helado. Tenía que haberme comprado una... ahora me arrepiento!!

Por otro lado también en Tokyo se encuentra uno de los mercados de pescado más grandes del mundo. Allá que lo visitamos una mañana y aunque cuando llegamos la actividad ya había terminado, el lugar en sí sorprende por su limpieza, su orden y por la cantidad de puestos que hay. Dicen que en el mismo mercado es donde mejor sushi se puede comer… Nosotros no lo probamos aquí, pero sí en otras zonas donde nos gustó mucho.

Aquí estamos con nuestros baberos...

Aquí estamos con nuestros baberos...

Y prácticamente lo último que hicimos en Tokyo fue visitar el ayuntamiento, que es un enorme rascacielos al que se puede subir y ver una extraordinaria panorámica de Tokyo. Nosotros lo hicimos de noche y apenas tuvimos tiempo de subir, asomarnos y bajar, ya que lo cerraron a continuación, pero la visita mereció la pena.

Posted septiembre 21, 2011 by ferrypotato in Japón

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Una boda japonesa   Leave a comment

Probablemente poco de japonesa tuvo la boda. Esta boda fue una mezcla entre lo tradicional y lo novedoso. Con mucha influencia norteamericana pero con muchos toques japoneses. Aquí os dejo algunas fotos en recuerdo de esta boda en Kamakura, al sur de Tokyo, donde dos buenos amigos se casaron y que fue la motivación principal para este viaje inolvidable.

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Posted agosto 18, 2011 by ferrypotato in Japón

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De turismo en Tokyo   Leave a comment

Templo y pagoda en Asakusa, esta pagoda es la segunda más alta de Japón y uno de los símbolos del país

Templo y pagoda en Asakusa, esta pagoda es la segunda más alta de Japón y uno de los símbolos del país

Tokyo es una ciudad enorme y como tal tiene cientos de lugares que visitar. La ciudad se divide en distintas zonas que son a su vez centros de ocio. En cada zona se pueden visitar distintas cosas, en algunas predominan los templos, que hay cientos por toda la ciudad, otras en cambio son muy características por las zonas de restaurantes, tiendas y lugares de ocio.

Este enorme "globo" se encuentra a la entrada de la calle que lleva hasta uno de los templos de Asakusa

Este enorme "globo" se encuentra a la entrada de la calle que lleva hasta uno de los templos de Asakusa

El día en Tokyo da para mucho si se empieza temprano. La red de metro te lleva hasta donde quieras y en la calle normalmente hay muchos mapas que te indican dónde te encuentras y dónde están las principales vistas. Estos mapas son a veces complicados de entender, ya que no tienen la misma orientación, sino que están orientados de una forma distinta cada vez. Esto a veces puede resultar molesto y llevar a errores en cuanto a direcciones, siempre es aconsejable llevar un mapa de la ciudad propio con orientación norte-sur bien clara, aunque al ser la ciudad tan grande, normalmente los mapas vienen por zonas y éstos tampoco abarcan mucho terreno, aunque sí los lugares principales. En alguna ocasión nos equivocamos por estos mapas callejeros y comenzamos a andar en la dirección contraria a donde queríamos ir. Suerte que si preguntas la gente, aunque no hable mucho inglés, siempre intenta ayudarte e incluso te acompaña a dónde vayas.

Asakusa

Asakusa

En los días que pasamos solos en Tokyo estuvimos recorriendo distintas zonas que nos habían aconsejado y que son más conocidas por sus lugares turísticos. Así fuimos a Asakusa, que es el lugar ideal para comprar recuerdos de Japón y visitar un gran templo. También estuvimos en Shinyuku, una zona muy animada y llena de tiendas y restaurantes, y por supuesto en Shibuya, donde se encuentra el famoso cruce más transitado del mundo por peatones, un lugar muy característico y que es una imagen que muchos hemos visto con anterioridad pero que no sabemos ubicar. En Shibuya, además de mucha, mucha gente, hay una zona comercial y de restaurantes bastante grande, donde te puedes perder por las calles llenas de neones de todo tipo y donde elegir un restaurante es difícil por la variedad existente. Aquí también está una de las estaciones de tren más transitadas del mundo (sino lo que más) donde, según dicen ya que yo no lo pude ver, en las horas puntas hay personas que se dedican a empujar a la gente dentro de los vagones para que aprovechen todo el espacio… debe ser una experiencia bastante horrible, sinceramente.

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Entre cafeterías tipo Starbucks, restaurantes de comida típica del lugar, templos, alguna que otra pagoda, jardines japoneses, tiendas de manga y de artículos de todo tipo y de todos los personajes conocidos de dibujos animados, salas de juego y un largo etcétera disfrutamos los días previos a la boda. Días de mucho caminar e intentar mezclarnos dentro de lo posible con la gente y la cultura japonesas.

Posted agosto 18, 2011 by ferrypotato in Japón

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Explorando la gastronomía japonesa   Leave a comment

Aquí estamos peleándonos con un "corazón" de arroz a la parrilla

Aquí estamos peleándonos con un "corazón" de arroz a la parrilla

Entre las mejores cosas de Japón no podía faltar la comida. Este es un país donde probar cosas nuevas para los españoles es muy fácil. Casi en cualquier restaurante se encuentras platos que es imposible imaginar en Europa. Además existe una enorme variedad de tipos de restaurantes, que generalmente están solo especializados en un tipo de comida, es decir, que si un restaurante es de ramen (sopa de tallarines) es difícil encontrar otra cosa; si por el contrario quieres comer sushi, probablemente no podrás elegir otra cosa allá donde vayas. Los sitios son especializados y la comida está, al menos allá donde fui yo, estupenda.

Segunda cena en Tokyo... con la hornilla en el centro. ¡Qué aproveche!

Segunda cena en Tokyo... con la hornilla en el centro. ¡Qué aproveche!

No fue hasta la tercera o cuarta noche en la zona de Shinjuku, una de las más concurridas de Tokyo, cuando por fin encontramos un lugar de sushi que nos gustó a ambos y en el que nos decidimos a entrar. Antes habíamos probado diversas cosas. La primera noche fuimos a comer Teriyaki, que es de lo que más abunda, cenamos maravillosamente mientras veíamos a nuestro enorme cocinero manejar los pinchitos de pollo y calamar sobre las brasas, todo un espectáculo. La comida: también espectacular. Incluso la cerveza Malt que probamos me gustó, y eso que me habían dicho que las cervezas japonesas no estaban muy ricas… Además de Teriyaki comimos en un restaurante de comida china, donde abundan los platos de cerdo y casi siempre con huevo. Por supuesto no faltan en los platos o arroz o tallarines, aunque casi creo que tallarines más frecuentemente que el arroz.

Y como decía antes, no fue hasta la tercera noche cuando probamos el sushi en la verdadera Japón. Después de mucho mirar (hacia arriba, porque los restaurantes en Tokyo hay que mirarlos en las plantas superiores de los edificios y no siempre en los bajos del mismo) nos decidimos por un el típico restaurante en el que los platos de sushi están girando delante de ti sobre una cinta, donde puedes ver cada cosa, coger lo que te apetezca y pedirle al cocinero, que está en el centro de una barra circular, que te prepare alguno que no veas en la cinta. Había probado muchas veces sushi, pero no tan rico y en un clima tan auténtico como este. Tanto los cocineros como las camareras fueron simpatiquísimos con nosotros, no tuvimos problema en nada, cenamos de maravilla, probando casi todo y repitiendo lo que más nos gustó, y además fue barato. Fue todo un éxito.

Comienza el sushi

Comienza el sushi

Hay varios tópicos que el viaje a Tokyo me ha hecho cambiar sobre Japón. Primero no creo que sea una ciudad cara. Al compararla con otras capitales pienso que Tokyo es barata. Cualquier capital europea o de Norteamérica es más cara en cuanto a hoteles, restaurantes, transportes… y dudo mucho que la oferta sea tan amplia como la de la capital nipona. El precio del almuerzo es casi ridículo, pudiendo llegar a 4 o 5 euros por persona en cualquier restaurante, no de comida rápida, y con productos frescos. La cena es algo más cara, pero eligiendo bien se puede comer perfectamente por 15 o 20 euros por persona. El sushi puede ser caro, simplemente hay que saber elegir los sitios, puede haber bastante diferencia entre las zonas más cercanas a lugares turísticos y las que no son tan turísticas. En general se pueden encontrar lugares en los que un plato de los que giran en la cinta cuesta entre 120 y 150 yenes, esto es, algo más de un euro por plato; Yo creo que con 10 o 12 platos cualquiera puede hartarse de sushi… (aunque he de decir que nosotros abusamos un poco más).

Y nuestro cocinero

Y nuestro cocinero

Por otro lado en Tokyo abundan los lugares de comida rápida, en ese sentido se diferencia muy poco de una ciudad como Nueva York, con Mcdonals en casi cada esquina, aunque de lo que más se encuentran son las cafeterías tipo “starbucks”, en concreto esta cadena debe tener decenas de cafeterías porque en cada zona se pueden encontrar siempre varias… y siempre están casi llenas… no sé cómo se las apañan. En fin, que no falta de nada en las calles de Tokyo.

Otra de las noches decidimos aventurarnos a un restaurante situado en un sótano. La experiencia estuvo genial, era un lugar en el que, por supuesto, hay que dejar los zapatos en la puerta (esto es muy frecuente) y vas descalzo hasta tu mesa, que está situada casi a la altura del suelo, solo que hay un hueco debajo para meter las piernas (para mí, que mido casi dos metros, el sistema resulta un poco fastidioso…) Aquí pedimos los platos que más nos gustaron en la carta, que por suerte venía con fotos porque no tenían en inglés, y la verdad es que todo estaba muy rico. El plato más especial fue una cazuela con pollo y verduras en la que todo venía crudo. En el centro de la mesa había una hornilla eléctrica y nosotros mismos debíamos cocinar el plato a nuestro gusto. Todo, por suerte, salió genial y nos encantó.

Y al final de la cena... ¡¡solo quedan los platos!! Vaya comilona

Y al final de la cena... ¡¡solo quedan los platos!! Vaya comilona

Posted agosto 6, 2011 by ferrypotato in Japón

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Japón, tierra de… ¡¡japoneses!!   Leave a comment

Templo en Ueno

Templo en Ueno

Y por fin llegó el viaje a Japón, un viaje que llevaba esperando desde hace ya algún tiempo y en el que he vivido muchas experiencias interesantes. Oriente es una asignatura pendiente de mis viajes, solo he estado en Taiwán una vez, y tengo muchas ganas de visitar otros países como Tailandia o China, y en esta pasada semana he tenido la oportunidad de visitar Japón, más concretamente Tokyo, Yokohama y Kamakura. En estos tres lugares he pasado una semana de turismo y visita a amigos de las más completas que recuerdo, comparables solo con otras semanas en Roma o Nueva York el año pasado, cada una con sus particularidades y momentos especiales.

Un brindis por el reencuentro

Un brindis por el reencuentro

Ni las dudas por el famoso terremoto y posterior tsunami, ni la posterior radiación en la zona de Fukushima, ni las 11 horas de vuelo desde Amsterdam, ni siquiera el calor y la humedad del verano japoneses han podido frenar las ganas e ilusión de visitar a amigos y de conocer una cultura que respeto y que me parece envidiable en algunos aspectos, aunque no en otros.

Llegamos a Tokyo tras, como ya digo, 11 horas de vuelo con KLM desde Amsterdam, que se pasaron entre sueñecitos cortos y películas… por suerte íbamos bien informados de cómo movernos por allí y cogimos muy rápido el tren Skyliner que nos llevó en apenas 40 minutos al centro de Tokyo. Ya este tren me pareció impresionante, super moderno (está recién estrenado), rápido, puntual y limpio a más no poder… unas características que serían normales el resto de los días en los transportes de Tokyo. Nada más llegar a la estación de Ueno, al norte del centro de la ciudad, ya me di cuenta de que los japoneses son una sociedad que se mueve mucho. En esta estación, que es secundaria, hay como 5 líneas de metro, 3 líneas de tren con el aeropuerto y otras tantas de tren de cercanías, sin contar autobuses y taxis en la puerta. Es espectacular cómo está todo organizado, sin este orden todo sería caótico, pero la verdad es que funciona todo tan bien y cada cosa tiene su sitio tan definido y estructurado que moverse es sencillo, simplemente hay que andar despierto y estar informado.

Lago en Ueno

Este lago está lleno de enormes nenúfares que se aprietan en toda la superficie. El agua está un metro bajo las plantas que aquí se ven, y el lago es enorme.

Como llegamos con ganas y temprano, dejamos las maletas en la estación en alguno de los miles de taquillas de pago que hay en cada una de ellas y nos fuimos a conocer la zona. Ueno no es una de las más conocida pero aún así nos gustó mucho su mezcla de templos tradicionales y modernidad en las calles principales. Ya el primer día llama la atención la cantidad de vida que hay en las calles. Hay miles de restaurantes, repartidos no siempre a pie de calle sino también en las plantas superiores de los edificios, lo que hace que haya que ir mirando en los portales o hacia arriba para saber qué ofrece cada edificio. La gente come y cena en la calle, todo el mundo parece muy ocupado y creo que es cierto lo que se dice de que la sociedad japonesa trabaja mucho y apenas tiene tiempo para otra cosa. La gente come en la calle rápido y por lo que vi solos, después siguen con su día y salen por la noche, a veces muy tarde, se puede ver a gente que parece recién salida de trabajar a las diez u once de la noche. No quiero saber a qué hora empiezan…

Roppongi

Torre de Tokyo, en Roppongi en nuestra primera noche

Tras recorrer Ueno, que fue nuestra primera experiencia en las calles de Tokyo, nos marchamos al hotel a Hanzomon, la zona en la que estaba. Cogimos el metro y allí que fuimos. Tras un descanso merecido y una ducha tuvimos el primer encuentro con nuestra amiga, la que unos días después iba a celebrar su boda, motivo de nuestra visita a Japón. Cenamos con ella y pasamos un estupendo rato recorriendo, esta vez, la zona de Roppongi. Fue una noche estupenda de charla para ponernos al día. Ya muy cansados volvimos al hotel a descansar, llevábamos más de un día despiertos, y costó al principio dormir por el cambio de horario, pero aquél estupendo día en Tokyo mereció con creces la pena.

Posted agosto 4, 2011 by ferrypotato in Japón

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Viaje de ida y vuelta a Zurich   Leave a comment

Calles de Estrasburgo

Calles de Estrasburgo

¿Quién dijo que Suiza estaba lejos? No al menos de Amberes. Unas siete horas de carretera separan ambas ciudades, una distancia aceptable para recorrerla y pasar un par de días en la capital suiza durante una escapada de fin de semana.

La Catedral de Estrasburgo

La Catedral de Estrasburgo

La primera etapa de nuestro viaje nos llevó el jueves por la tarde desde Amberes a Estrasburgo. En la ciudad francesa pasamos la mañana siguiente, disfrutando de un estupendo día de primavera. Estrasburgo es una ciudad pequeña pero muy hermosa, manejable para visitarla en un día. El centro histórico es encantador, así como la “Petit France” que me recordó a Brujas por sus canales y las casas que daban a ellos. Además visitamos la catedral, que es una de las más altas del mundo y muy hermosa tanto en el exterior como en el interior.

Ese mismo día por la tarde recorrimos las algo más de 2 horas que nos quedaban para llegar a Zurich, a una hora más o menos de la frontera en Basilea, que pasamos sin problemas. El paisaje al entrar en Suiza cambió y las montañas aparecieron a ambos lados de la carretera. Este tramo fue especialmente bonito, con todo alrededor verde y mucha, mucha naturaleza. En Zurich estaban esperando nuestros amigos, que nos acogieron y nos enseñaron la ciudad en los días siguientes. La primera noche la pasamos descansando el viaje en casa, con una buena cena y mucha, mucha charla.

Petit France, un lugar con encanto en Estrasburgo

Petit France, un lugar con encanto en Estrasburgo

En algunas calles de Zurich hay banderas de Suiza... no se puede decir que no amen su bandera

En algunas calles de Zurich hay banderas de Suiza... no se puede decir que no amen su bandera

El sábado amaneció en Zurich algo nublado y ventoso, pero por suerte no llovía ni hacía frio. Allí que nos aventuramos en el tranvía hacia el centro, donde también nos unimos con otros amigos que viven en la capital Suiza. Solo recorrer el centro de Zurich me hizo ver que era una ciudad diferente, un mundo diferente. Si existe un “primer mundo” que esté por encima del resto, probablemente este esté en Suiza y sea Zurich. Es una ciudad impresionante en cuanto a calidad de vida se refiere: los transportes públicos, la limpieza, los edificios, las calles y sobre todo la gente, que es muy educada y civilizada en cualquier situación. Sin ser una ciudad monumental es  un lugar bonito para visitar, con un pequeño centro histórico lleno de calles estrechas que suben y bajan llenas de tiendas, restaurantes y cafeterías. En las calles comerciales pudimos ver las famosas tiendas de relojes suizos, donde comprarse un reloj está al alcance de pocos… y los famosos bancos suizos… nada del otro mundo.

La catedral de Zurich, desde el otro lado del río

La catedral de Zurich, desde el otro lado del río

Si algo hay que destacar de esta ciudad además de su limpieza y el buen funcionamiento de las cosas, es el elevado coste de todo, desde un café, que costaba más de 4 euros en cualquier bar, hasta un plato principal en un restaurante, que rondaba en sitios muy normales los 30 o 35 euros mínimo. Es una ciudad excesivamente cara, supongo que también será cierto que los sueldos allí son muy altos y por lo tanto se convierte en un lugar exclusivo para la gente que vive allí. Se trata de un lugar diferente al resto de Europa, al menos de lo que yo he visitado, que no es poco.

Por otro lado también visitamos el precioso lago. Este es el rincón que más me gustó de Zurich, un lago cristalino donde nace el río que parte a Zurich en dos, un agua clara y que, según dice, es prácticamente potable. En el horizonte, más allá del lago, se pueden vislulmbrar las cumbres de los Alpes que hacen de Suiza sin duda un destino inigualable para el Esquí.

En el lago pasamos parte de la mañana del día siguiente. El día era soleado y aprovechamos para comprar algo y marcharnos a desayunar a la orilla del mismo. Tras este estupendo rato al sol nos marchamos a visitar Google, donde pudimos entrar gracias a uno de nuestros amigos, que trabaja allí. Esta empresa es sin duda diferente a lo que yo conozco. Es un lugar donde apetece estar todo el día, y supongo que es eso de lo que se trata, que los trabajadores no necesiten nada fuera de la oficina salvo ir a dormir: gimnasio, cafeterías, restaurantes, zonas de relax, zonas de juego, todo tipo de comodidades en los lugares de trabajo… gratis y todo super ambientado, cada planta con una decoración y ambientación totalmente diferente, un lugar único, sin duda.

Al fondo, el lago de Zurich

Al fondo, el lago de Zurich

Como no, en Alemania... una buena cerveza!!

Como no, en Alemania... una buena cerveza!!

Tras nuestra visita a Google el domingo llegó el momento para las despedidas. Era domingo por la tarde y todavía nos quedaba una jornada y media de “fin de semana”. Llegamos a Stuttgart, en Alemania, en algo más de dos horas desde Zurich, dió la casualidad de que el centro estaba a rebosar de gente debido a un festival de música. La ambientación y el entorno nos encantó, disfrutamos de la buena temperatura durante la cena en el exterior y luego dimos un largo paseo por los principales lugares del centro de la ciudad, donde creo que algún día volveremos.

A la mañana siguiente, ya en lunes, nos pusimos en marcha hacia casa. Pero antes nos dio tiempo para hacer una pequeña pausa en Aachen, Aquisgrán en español. Esta pequeña ciudad alemana tiene una preciosa catedral que merece la pena visitar, además de un enorme palacio que fue construido en tiempos de Carlomagno, que tiene mucha presencia en todo el centro de Europa. Tras esta pausa llegó la última etapa de nuestro viaje que realizamos sin sobresaltos hasta llegar a Amberes… habían sido 4 días estupendos, sin colas de aeropuertos, con total independencia a la hora de hacer pausas, de recorrer, de visitar sitios diferentes y nuevos, esta es la libertad que ofrece vivir en un lugar como Bélgica.

Escapada de fin de semana en París   Leave a comment

Descanso de los pies junto al Sena

Descanso de los pies junto al Sena

Ya era hora!! Tenía que quitarme una espinita que tenía clavada desde el año pasado cuando visité París. Y es que en esa visita la ciudad más turística del mundo no me gustó mucho… más bien poco: turistas, monumentos banalizados y todo excesivamente caro. Era la primera imagen que un fin de semana agotador y con un tiempo gris me había dejado. Pero esta vez ha sido diferente.

París está a tan solo 3 horas de Amberes. Estando tan cerca y con tantos atractivos no podía dejar pasar la oportunidad de escaparme algún fin de semana. El pasado fue el elegido. Hotel fuera del centro situado cerca de una estación de metro, buen tiempo y muchas ganas de pasear y de disfrutar de los muchos atractivos de esta ciudad.

Lo cierto es que esta vez decidimos huir de los grandes monumentos, de las colas, de los turistas que abarrotan todo. Nos quisimos mezclar con la gente de la ciudad, pasear por zonas más tranquilas, comer en lugares típicos, perdernos sin preocuparnos por nada, sin mirar guías ni preocuparnos por precios. Esta ha sido la forma de disfrutar de París este fin de semana, y el sabor que nos ha dejado no tiene nada que ver con el que teníamos anteriormente.

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Son muchos por los lugares que hemos pasado, algunos muy especiales, como el cementerio de Montmartre, lugar donde hay multitud de personajes conocidos enterrados, sobre todo científicos y artistas como Alejandro Dumas. También disfrutamos de la tranquilidad de la Promenade Plantée, un llamativo parque elevado alejado del bullicio de la ciudad y a la vez en el mismo corazón de la misma. Pasamos la tarde tumbados al sol en los Campos de Marte, con la Torre Eiffel de fondo en una tarde espléndida. Conocimos la multiculturalidad de los alrededores del la Ciudad de las Ciencias y la Industria, un barrio con numerosos restaurantes asiáticos y africanos. Paseamos por la encantadora Isla de St. Louis, donde compramos helados y tomamos café. Nos dejamos llevar por el bullicio del barrio latino en la noche del sábado, con gente de todos los lugares del mundo y donde no puedes dejar de mirar de un lado a otro… para terminar disfrutando de la tranquilidad de la visión que otorga Notre Dame, con música de fondo y con el ir y venir de la gente que recorría la plaza… En fin, un fin de semana muy completo, en perfecta compañía y en el que no faltó de nada. París es un lugar perfecto para disfrutar del fin de semana, habrá que repetirlo pronto.

Posted mayo 16, 2011 by ferrypotato in París

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Primavera en Bélgica   Leave a comment

La primavera es la mejor época para visitar los Países Bajos. Hace un año lo disfrutamos en Holanda, donde la explosión de flores es impresionante. Este año nos encontramos en Bélgica, a apenas 40 kilómetros de la frontera con Holanda. Amberes en abril y mayo es un lugar estupendo, donde predomina el color verde, donde hay flores en cada pequeño jardín, donde la gente cambia y se vuelve alegre. Las calles se llenan de gente que disfruta del buen tiempo, de las temperaturas suaves y los días largos.

La primavera es la estación más hermosa de los Países Bajos. Aquí os dejo algunas imágenes de esta primavera en Amberes.

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Posted mayo 16, 2011 by ferrypotato in Amberes

Pisa y sus maravillas   Leave a comment

La Torre de Pisa

La Torre de Pisa

¿Quién no ha oído alguna vez hablar de la Torre inclinada de Pisa? Sin duda todos lo hemos escuchado cien veces, al menos, a lo largo de nuestra vida. Este es uno de esos lugares que llama la atención por lo que te cuentan, por la idea que te formas en la cabeza y por las imágenes que ves. Pero sin duda, nada de eso te prepara para llegar allí y encontrarte a los pies de una construcción centenaria que parece haberse hecho en un plano diferente al del suelo en el que uno se encuentra. No es que la torre se vea doblada, no, es que ya desde la base la torre forma un ángulo no perpendicular con el suelo, es algo sorprendente y además, es hermosa.

Menos aconsejable para aquellos que padezcan de vértigo es sin embargo subirla, ya que el efecto que tiene que tus ojos te digan que subes una escalera normal y corriente y en cambio sientas que tu cuerpo se va para los lados, o hacia delante o atrás… es un tanto extraño y crea una sensación de mareo y vértigo extraños, no recomendables para todo el mundo. Nosotros nos animamos a subirla y para colmo lo hicimos bastante rápido, sin pensar demasiado en los efectos de las prisas al llegar arriba, supongo que por ello dejan que salgas antes de llegar a lo más alto, para que el mareo no sea tan grande y no temas caerte por la barandilla al asomarte y notar que algo falla… Y es que desde uno de los puntos puedes ver perfectamente el lateral de la torre una vez que estás arriba, y desde el lugar situado justo enfrente lo que puedes ver es el suelo. Dicen que la inclinación llega a ser de hasta 4,5 metros con respecto a la horizontal. La Torre de Pisa se ha ido inclinando con el tiempo y, según parece, corría el riesgo de caerse. Precisamente hace pocos meses la reabrieron después de algún tiempo asegurando la base para que no siga inclinándose y ahora está permitido subir, eso sí, previo pago de 15 euros y en grupos organizados.

La torre no es el único atractivo del lugar. La Catedral es también muy interesante… y está doblada. Parece que arquitecto quiera jugar con nosotros en esta enorme plaza donde el suelo es lo único que permanece en su sitio. El Batisterio es otra joya arquitectónica. Por un precio no desorbitado se pueden entrar tanto a la Catedral como al Batisterio, sin incluir la torre que hay que pagar por otro lado.

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La plaza en la que se encuentran estos monumentos está siempre rebosante de turistas y vendedores de recuerdos y regalos… salvo por la noche. Nuestro regalo en la última noche en Italia fue disfrutar de la tranquilidad de este lugar histórico y que aparece en tantas postales tan solo para nosotros y cuatro o cinco curiosos más que decidieron pasear por allí. Pisa es para los visitantes un lugar de paso donde en apenas una hora se ve todo lo que merece la pena. Nosotros decidimos, como no, tomarnos nuestro tiempo, pasar allí una noche y disfrutar de una ciudad más allá de lo turístico. Me pareció un sitio tranquilo, con mucha vida local y donde el espacio de la torre y la catedral quedan al margen de la vida diaria. La noche en Pisa fue estupenda, pizza con vino tinto y luego paseo con fotos de la torre, la catedral, el Batisterio… todo para nosotros, en total calma. Un final estupendo para unas vacaciones fantásticas que me encantaría repetir en un futuro y que recomiendo encarecidamente.

Posted abril 24, 2011 by ferrypotato in Florencia

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